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30 millones a tres días de la elección: el aporte que recibió el Municipio de Río Mayo

Durante todo 2025, el Municipio de Río Mayo solo recibió dos Aportes del Tesoro Provincial (ATP): $3 millones el 15 de octubre y $30 millones el 23, ambos en los días previos a la elección. Se trata de las únicas transferencias extraordinarias bajo esa modalidad en todo el año, ya que el resto de los fondos provinciales correspondieron a programas específicos y asistencias como Plan Calor, lo que refuerza la concentración de estos aportes en un momento clave del calendario electoral.

El 26 de octubre de 2025, Río Mayo fue escenario de una de las elecciones más ajustadas de su historia. Ese resultado obliga a mirar hacia atrás y reconstruir qué ocurría en los días previos, donde no solo se definían estrategias electorales sino también decisiones políticas y movimientos de recursos que hoy adquieren otra dimensión.

En ese marco, según la documentación a la que tuvo acceso Río Mayo 1935, el 23 de octubre de 2025 —a solo tres días de la elección— el Gobierno de la Provincia del Chubut transfirió $30 millones al Municipio de Río Mayo en concepto de Aporte del Tesoro Provincial (ATP). Días antes, el 15 de octubre, se había registrado un envío previo por $3 millones bajo la misma modalidad, lo que eleva el total recibido en ese período a $33 millones.

Se trata de fondos de carácter discrecional, es decir, no automáticos, cuya asignación depende de decisiones del Ejecutivo provincial y no de mecanismos establecidos como la coparticipación. En el caso de los ATP, su utilización suele estar vinculada a la necesidad de cubrir desequilibrios financieros o atender situaciones puntuales en las cuentas municipales.

Sin embargo, la concentración de estos aportes en un período tan acotado del calendario electoral no permite establecer por sí misma una relación directa con el proceso de votación. El hecho de que ambos desembolsos se hayan producido en la antesala de la elección es un dato que llama la atención y abre interrogantes sobre el momento en que se definieron estas transferencias, más aún considerando que durante el resto del año no se registraron aportes extraordinarios de este tipo.

Ese punto cobra aún más relevancia al considerar el marco electoral vigente en esos días. Si bien la transferencia del 23 de octubre se realizó antes del inicio formal de la veda electoral —que rige 48 horas previas a la votación—, se dio en un tramo del proceso donde la normativa y la práctica política suelen exigir mayor prudencia en el uso de recursos públicos, precisamente para evitar que decisiones de gobierno puedan incidir en el electorado.

En paralelo, esos mismos días coincidieron con la definición de la conducción de la campaña en Río Mayo, en un contexto de reordenamiento interno dentro del oficialismo local. La simultaneidad entre decisiones políticas y administrativas no habilita a establecer vínculos causales, pero sí muestra cómo distintos factores se concentraron en el mismo tramo previo a la elección.

A ese escenario se suman elementos concretos registrados durante la campaña que exponen la delgada línea entre lo institucional y lo partidario. En la sala de conferencias de la Municipalidad se observaron mates y termos identificados con el espacio político Despierta Chubut y Despierta Río Mayo, entre los cuales también aparecía un mate con identificación del área de Turismo. La imagen, por sí sola, no permite determinar el origen de esos elementos; sin embargo, introduce un punto relevante: en el marco de una campaña electoral, los recursos utilizados deben poder ser claramente identificados y diferenciados de aquellos que pertenecen al ámbito institucional. La presencia conjunta de objetos partidarios y elementos vinculados a áreas municipales abre interrogantes sobre esa separación y sobre los mecanismos de registro y rendición de gastos de campaña.

En esa misma línea, tampoco surge de la información pública disponible una precisión sobre el origen de los recursos destinados a ese tipo de material de campaña. La pregunta, en este caso, no es acusatoria sino de orden institucional: ¿cómo se identifican y documentan esos gastos para garantizar que no se confundan con recursos del Estado?

En esos mismos días también se registró la presencia de un vehículo particular del intendente —un Fiat 600 de colección— intervenido con gráfica de campaña dentro del predio municipal. Se trata de un bien personal, pero su intervención y presencia en un espacio institucional refuerzan la discusión sobre los límites entre la función pública y la actividad política.

El análisis se completa con otro dato de fondo. Según información oficial difundida recientemente, el Municipio de Río Mayo fue el que más fondos recibió en el Departamento Senguer durante el primer trimestre de 2026, concentrando una porción significativa de la coparticipación provincial en la región, en línea con su mayor peso poblacional. Sin embargo, a pesar de ese volumen de ingresos, las cuentas municipales continúan en rojo, con uso de descubierto bancario y dificultades para sostener su funcionamiento, lo que vuelve relevante el seguimiento sobre la administración y el destino de esos recursos.

Ese contraste entre volumen de recursos y situación financiera es el que empieza a ordenar la discusión. Durante la campaña, el intendente había planteado la necesidad de avanzar hacia una mayor transparencia en el manejo de los fondos públicos, pero la reconstrucción de los datos muestra que no todos los movimientos fueron expuestos públicamente en su momento.

Nada de estos elementos, considerados de manera aislada, configura una irregularidad comprobada. Pero en conjunto delinean un escenario donde la coincidencia temporal entre recursos, decisiones y contexto electoral adquiere relevancia pública.

Y en ese punto, el dato deja de ser solo cuánto dinero llegó.

Pasa a ser cuándo llegó y en qué contexto ocurrió.

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