Un técnico de su propia gestión desmintió la versión de Balochi: “Lo que dijo el intendente no es cierto”
El intendente le pidió continuar en 2019 porque “le pareció que era un buen laburo” y, según relató el ingeniero, ambos mantuvieron un trato cordial incluso mientras Balochi impulsaba un sumario en su contra. En respuesta a las declaraciones del viernes, el exrepresentante técnico admitió el error que provocó un pago en exceso en la obra del gimnasio del barrio Pioneros, pero aseguró que el jefe comunal conocía lo ocurrido y se negó a firmar los papeles para corregirlo. “No fue hacia la gestión anterior ni nada, hacia mi persona”, remarcó sobre las actuaciones, y sostuvo que también presentó los antecedentes al asesor legal municipal. Cuestionó que se siga utilizando el episodio para atacar a la oposición sin mencionar esa intervención de la propia administración y rechazó que “en una campaña ensucie a gente que no tiene nada que ver”.
Las declaraciones que Sebastián Balochi realizó el viernes pasado en FM Sur 105.5, cuando lanzó cuestionamientos contra distintos sectores del arco político de Sarmiento, siguen provocando repercusiones. Esta vez la respuesta llegó de alguien que conoció desde adentro tanto la administración de Ricardo Britapaja como los primeros meses del gobierno que Balochi inició en diciembre de 2019. Germán Caramuto, ingeniero y exrepresentante técnico municipal, decidió hablar públicamente después de escuchar que el intendente volvía a mencionar un supuesto pago duplicado de certificados de obra durante la gestión anterior.
La particularidad de su intervención es que Caramuto no fue solamente un profesional de la administración de Britapaja. Según relató, el propio Balochi le pidió que continuara en Obras Públicas al asumir, reconociendo el trabajo que venía realizando. Ese mismo intendente, sostuvo, conoció personalmente el error administrativo que ahora utiliza en sus cuestionamientos políticos, recibió la documentación preparada para corregirlo y posteriormente impulsó un sumario contra el ingeniero.
La entrevista del viernes había dejado cuestionamientos del intendente al vecinalismo, al radicalismo y a integrantes de su propio espacio político. En aquella conversación también había anticipado que, después de sus declaraciones, saldrían a buscar a alguien que pensara distinto. Caramuto aclaró que su presencia en la radio respondió a una decisión personal, después de escuchar por tercera vez referencias públicas a un episodio en el que había intervenido directamente.
Aunque Balochi nunca lo mencionó por su nombre, explicó que se sintió involucrado porque era uno de los responsables de firmar los certificados. “Si se dice, che, la gestión anterior pagó doble de certificados, bueno, que diga quién. Porque yo era el que firmaba”, reclamó durante la entrevista con Nahuel Pasarín.
El ingeniero que Balochi decidió conservar en su equipo
Caramuto recordó que, antes de asumir en diciembre de 2019, Balochi se comunicó para ofrecerle continuar desempeñándose en el área de Obras Públicas. “Sebastián me llama y me pide si yo podía continuar con mi laburo en Obras Públicas, porque le pareció que era un buen laburo”, contó.
El ingeniero aceptó porque consideraba que su función era estrictamente profesional y no estaba vinculada con una pertenencia partidaria. “Yo soy ingeniero, laburo normal, una cuestión técnica, no soy político”, explicó al recordar aquella transición.
Su continuidad durante el gobierno de Balochi está documentada en los registros municipales. Caramuto permaneció vinculado a la Secretaría de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos hasta mayo de 2020, cuando presentó su renuncia por motivos que, según explicó, fueron personales.
Su trayectoria en la Municipalidad era anterior. Durante la administración de Britapaja había participado en proyectos de infraestructura, obras vinculadas con servicios públicos y la construcción de edificios municipales. Entre los trabajos que recordó durante la entrevista mencionó el cine, el gimnasio del barrio Pioneros, los canales de evacuación y proyectos para mejorar el sistema de abastecimiento de agua.
Sin embargo, esa relación profesional que había comenzado con un reconocimiento de Balochi terminó atravesada por un procedimiento administrativo que, según Caramuto, el propio intendente impulsó en su contra, pese a conocer las circunstancias del error que había originado la controversia.
El pago en exceso que reconoció y los papeles que Balochi no habría querido firmar
El episodio se remonta a 2019, durante la construcción del Gimnasio Municipal N.º 2 del barrio Pioneros, una obra ejecutada por etapas durante la administración de Britapaja.
Caramuto explicó que los certificados se confeccionaban de acuerdo con el avance de los trabajos y debían llevar las firmas del representante técnico y del secretario de Obras Públicas. En uno de esos documentos cometió una equivocación que provocó un pago superior al correspondiente a la empresa contratista.
Lejos de negar su responsabilidad, reconoció expresamente lo ocurrido. “El error me lo mandé yo”, afirmó, y rechazó que se tratara de una falla informática. Según su explicación, detectó la diferencia cuando preparaba el certificado siguiente y advirtió que debían suspenderse nuevos pagos hasta compensar el importe abonado de más.
“En el próximo certificado me salta la ficha y yo levanto las alarmas y digo, che, no le paguemos nada porque a este se le pagó de más, hay que descontarle”, recordó.
El ingeniero explicó que una compensación de esas características, tratándose de fondos públicos, requería documentación administrativa que permitiera justificar los movimientos ante el Tribunal de Cuentas. Su propuesta consistía en descontar la diferencia de los importes que todavía correspondía abonar a la contratista y respaldar la operación mediante los certificados y las resoluciones necesarias.
El problema, según su relato, fue que la regularización coincidió con el cambio de gobierno y quedó pendiente durante los primeros meses de la administración de Balochi. Caramuto aseguró que presentó los documentos para completar el procedimiento, pero que el intendente se negó a firmarlos.
“Cuando vamos a acomodar todos los papeles, Sebastián no quiso firmarlos en su momento”, sostuvo.
Después de renunciar a la Municipalidad, agregó, recibió un llamado del entonces secretario de Hacienda, Gustavo Correa, para que colaborara con la documentación pendiente. Pese a que ya no pertenecía al personal municipal, aseguró que regresó voluntariamente y trabajó durante dos días sin recibir remuneración.
“Fui, ayudé a hacer todos los certificados, que ya los tenía hechos, ya los tenía acomodados”, relató, al explicar que consideraba necesario dejar correctamente documentada la situación.
El sumario y la intervención del asesor legal de Balochi
Caramuto sostuvo que, mientras mantenía una relación cordial con el intendente y colaboraba para regularizar la documentación, Balochi impulsó un sumario administrativo dirigido específicamente contra su persona.
Durante la pandemia fue convocado por Edgardo Hughes, quien se desempeñaba como asesor legal de la Municipalidad en ese primer tramo de la gestión de Balochi. El ingeniero explicó que acudió para responder por las actuaciones iniciadas en su contra y presentar los antecedentes del pago observado.
Al recordar el procedimiento, remarcó que no se había tratado de una investigación genérica contra quienes habían gobernado anteriormente: “No fue hacia la gestión anterior ni nada, hacia mi persona”.
Según su relato, Hughes recibió la documentación y escuchó las explicaciones sobre cómo se había producido el error y qué medidas había preparado para corregirlo. Caramuto recordó incluso la respuesta que le atribuyó al abogado después de revisar los antecedentes: “Uh, Germán, disculpame, te hice venir en la pandemia. Si tenías todo claro, todos los papeles”.
El ingeniero aseguró que la información ya se encontraba en las dependencias municipales, donde había dejado planillas, certificados, planos y registros de los trabajos realizados durante sus años de servicio. También señaló que en aquella conversación se habló de preparar las resoluciones correspondientes para continuar con el trámite.
Ese episodio ocupa un lugar central en su respuesta al intendente. Caramuto sostiene que tanto Balochi como su asesor legal conocieron las circunstancias del pago en exceso y recibieron la explicación de cómo debía regularizarse. Por eso cuestionó que, años después, el jefe comunal continúe presentando públicamente el caso como una irregularidad atribuida a la gestión anterior sin mencionar esas actuaciones posteriores.
Una acusación que Balochi volvió a utilizar el viernes
Durante la entrevista del viernes 23 de octubre, Balochi había retomado el supuesto pago duplicado de ítems de un certificado mientras cuestionaba al dirigente que la oposición había propuesto para presidir el Concejo Deliberante. Aunque no lo identificó por su nombre, la referencia apuntaba, por el contexto de la discusión, a Martín Fernández.
En aquella oportunidad, el intendente sostuvo que existía una investigación por el episodio y afirmó que “el delito ya se cometió desde el momento que la plata salió del municipio y nadie la reintegró”. También consideró que una eventual devolución no modificaría esa interpretación.
Caramuto cuestionó esa forma de presentar los hechos porque, según explicó, el pago en exceso tuvo origen en un error suyo, detectado por él mismo y acompañado de una propuesta de compensación que llegó a conocimiento de la administración de Balochi.
El ingeniero aseguró que no era la primera vez que escuchaba al intendente utilizar ese antecedente. Recordó que lo había mencionado durante la apertura de sesiones de este año y en otra entrevista, antes de volver sobre el asunto el viernes pasado.
“Es la tercera vez que lo escucho nombrar una situación en la que yo estoy involucrado cien por ciento”, explicó, al señalar que esas referencias terminaban afectando su actuación profesional aunque no se lo identificara públicamente.
También sostuvo que intentó conversar con Balochi mediante un amigo en común para aclarar las diferencias, pero que el encuentro no llegó a concretarse. Su intención, según contó, era pedirle que dirigiera sus cuestionamientos políticos a quienes correspondiera sin involucrar de manera indiscriminada a personas que habían trabajado técnicamente en la Municipalidad.
“Si tenés que darle en la política, dale a quien tengas que darle, no a todo el mundo que esté participando de esto”, expresó al reconstruir lo que pretendía plantearle personalmente.
Caramuto también relató un encuentro casual con el intendente, ocurrido dos días antes de la apertura de sesiones, cuando Balochi lo detuvo en la calle para pedirle algunos favores. No detalló cuáles fueron, pero aseguró que había mantenido su disposición a colaborar y que no guardaba rencor por las actuaciones administrativas anteriores.
La reiteración del episodio durante la entrevista del viernes terminó por llevarlo a pedir espacio en la misma emisora. Contó que incluso su esposa le había recomendado no intervenir públicamente, pero decidió hacerlo porque prefería dar explicaciones sobre un asunto que involucraba directamente su trabajo.
“Que no se ensucie a gente que no tiene nada que ver”
Caramuto insistió en que no participa activamente de la política local y que su actividad actual está vinculada con el ejercicio privado de la ingeniería y con la escuela de básquet que sostiene junto con otros profesores desde hace más de diez años. Recordó que recientemente viajaron a Río Mayo con unos 70 chicos, como parte de una tarea deportiva y educativa que desarrollan de manera voluntaria.
Al referirse a los cuestionamientos del intendente, aclaró que no pretendía justificar un pago incorrecto ni minimizar la obligación de corregirlo. “No es una cuestión de montos, sino de formas y de hacer las cosas bien”, sostuvo.
Su reclamo apuntó a la utilización política de un episodio que, según afirmó, Balochi conocía desde los primeros meses de su administración. “Lo que no me gusta es que se ensucie a gente y que en una campaña ensucie a gente que no tiene nada que ver y encima diciendo cosas que no son ciertas”, expresó.
Sobre el final volvió a responsabilizar al intendente por la falta de firma de la documentación que, según su versión, había preparado para corregir el error. “Lo que dijo el intendente no es cierto”, afirmó, antes de insistir en que “yo le llevé a él toda la documentación para que la firme, para arreglar todas las cosas que nos pudimos haber equivocado”.
Caramuto señaló que, por comentarios que recibió, las actuaciones vinculadas con el caso estarían cerradas, aunque reconoció que no conocía con precisión su situación judicial. Durante la entrevista tampoco se identificó una resolución que permitiera establecer el resultado del sumario ni se precisó si la compensación del pago en exceso llegó a ejecutarse.
La documentación municipal permite confirmar que el ingeniero continuó trabajando durante el gobierno de Balochi y renunció en mayo de 2020. Las afirmaciones sobre la negativa del intendente a firmar los papeles, la presentación ante Hughes y el desarrollo del sumario corresponden al testimonio de Caramuto. Para establecer cómo se resolvió administrativamente el pago observado sigue siendo necesario acceder a los certificados, las actuaciones internas y las resoluciones que se hubieran dictado.
