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Gas en Río Mayo: sin proyectos, sin inversión y con respuestas que se trasladan

No hay obras en marcha ni planificación visible para ampliar la red. Mientras la Provincia deriva las consultas sin brindar definiciones y el municipio no avanza con proyectos ni financiamiento, el presupuesto 2026 prevé apenas $5 millones para ampliación de red de gas y otros $5 millones para conexiones domiciliarias, montos que en conjunto representan solo el 0,9% del total de obras y el 0,24% del presupuesto municipal, en una localidad donde hay viviendas terminadas que no pueden habitarse y otras que se sostienen con leña, electricidad o gas envasado.

En Río Mayo hay barrios enteros que atraviesan un problema que ya no puede explicarse con argumentos actuales: la falta de acceso al gas de red. Durante años, la principal explicación estuvo en la propia infraestructura regional. El Gasoducto Cordillerano Patagónico operó al límite de su capacidad, lo que impedía habilitar nuevas ampliaciones de red y restringía el sistema a conexiones domiciliarias puntuales donde la red ya existía, dejando afuera a sectores completos donde el crecimiento urbano avanzó sin acompañamiento de infraestructura.

Ese límite respondía a una cuestión técnica concreta. El sistema no tenía capacidad de transporte suficiente porque faltaban obras en las plantas compresoras, que son las que permiten aumentar la presión del gas y sostener mayores volúmenes de distribución. Sin esa infraestructura, el gas no podía llegar a nuevos usuarios, por más demanda que existiera, lo que durante años condicionó cualquier intento de expansión de la red.

Esa situación comenzó a revertirse recién en 2025, cuando se ejecutaron obras largamente postergadas, como la instalación y reactivación de plantas compresoras en puntos estratégicos del sistema cordillerano patagónico. Estas intervenciones permitieron aumentar la capacidad de transporte y mejorar las condiciones de presión, habilitando técnicamente la posibilidad de avanzar con nuevas conexiones y ampliaciones de red en distintas localidades.

Con ese cuello de botella en proceso de resolución, el escenario cambió, pero en Río Mayo el paso siguiente no ocurrió. No hay proyectos ejecutivos conocidos ni gestiones visibles para conseguir financiamiento que permitan extender el servicio hacia los barrios donde ya hay viviendas construidas, lo que deja en evidencia que el problema dejó de ser técnico y pasó a ser de gestión.

El impacto es concreto y atraviesa distintas situaciones. Hay familias que accedieron a terrenos, construyeron sus viviendas y hoy no pueden habitarlas por la falta de gas. Otras sí lo hacen, pero en condiciones costosas y precarias, resolviendo la calefacción con electricidad, combinando con leña o dependiendo de cilindros de gas que en muchos casos se consumen semana a semana, en un contexto donde el costo de la energía no deja de aumentar.

Sostener una vivienda sin gas en la Patagonia no es un detalle menor. Es un gasto constante que se acumula mes a mes y que, en muchos casos, termina siendo más caro que alquilar una casa con el servicio disponible. Esa es la realidad a la que llegaron algunas familias: tener vivienda propia, pero no poder vivir en ella o hacerlo con un costo que resulta difícil de sostener.

En paralelo, la respuesta institucional tampoco acompaña. Un vecino de la localidad realizó una consulta formal ante la Dirección General de Servicios Públicos del Chubut para conocer si existían proyectos de ampliación de red, y la respuesta fue que debía consultar a la Municipalidad y a la empresa Camuzzi. No hubo confirmación de obras, ni información sobre gestiones en curso, ni una verificación concreta por parte del organismo.

La respuesta no resolvió la consulta, la trasladó, y con eso dejó en evidencia el funcionamiento del sistema. Las ampliaciones de red no las ejecuta la empresa distribuidora, sino que requieren gestión estatal, proyectos técnicos y financiamiento previo, generalmente canalizado a través del municipio y ejecutado con fondos provinciales. Sin esos pasos, la obra no existe.

Ese esquema también es cuestionado en otras localidades de la provincia. En Comodoro Rivadavia, el intendente Othar Macharashvili criticó públicamente a Camuzzi Gas del Sur por la falta de inversiones en infraestructura y las demoras en la ampliación de redes, señalando que esa situación termina trasladando la carga al Estado. El planteo expone un modelo donde la expansión del servicio depende de la capacidad de gestión y financiamiento público, mientras la operación queda en manos de la concesionaria una vez que la infraestructura está construida.

En ese contexto, el rol de la Municipalidad de Río Mayo resulta determinante. Bajo la gestión del intendente Gustavo Daniel Loyaute, no se observan proyectos ejecutivos en marcha ni gestiones visibles para impulsar financiamiento que permita avanzar con la ampliación de la red de gas, a pesar de que las condiciones técnicas del sistema comenzaron a mejorar.

Para entender el lugar que ocupa esta necesidad dentro de la planificación local, alcanza con revisar el presupuesto municipal 2026. Allí se asignan $5 millones para ampliación de red de gas y otros $5 millones para conexiones domiciliarias, lo que suma $10 millones dentro de un esquema de obras que supera los $1.100 millones, una proporción mínima frente a la magnitud del problema.

Pero además del peso relativo, surge otro interrogante más concreto: qué alcance real tiene esa asignación. Con esos montos no es posible encarar una obra de ampliación de red ni tampoco desarrollar un proyecto técnico completo que permita gestionar financiamiento. En términos prácticos, no queda claro cuál es la finalidad operativa de esas partidas dentro del presupuesto.

La falta de escala económica y de definición técnica deja en evidencia que no hay correspondencia entre la demanda existente y los recursos previstos para resolverla, lo que termina ubicando al gas fuera de las prioridades de la planificación.

Mientras tanto, barrios completos siguen sin acceso a un servicio básico en una localidad que forma parte del sistema del gasoducto patagónico, y a ese déficit se suma otro problema estructural que tampoco muestra avances visibles: la falta de planificación en la ampliación de la red cloacal.

Mientras tanto, en otras localidades de la provincia el escenario comienza a mostrar avances concretos. Tras seis años sin factibilidad para nuevos usuarios, en Esquel ya se habilitan nuevas conexiones domiciliarias de gas luego de la finalización de obras clave en el Gasoducto Patagónico Cordillerano, incluyendo la instalación de plantas compresoras que permitieron mejorar la capacidad y la presión del sistema. Según informó el Gobierno provincial, estas intervenciones habilitan la incorporación de más de 12 mil nuevos usuarios en la región. El contraste es evidente: mientras la infraestructura comienza a responder en algunas localidades, en Río Mayo la falta de proyectos y de gestión mantiene una demanda básica todavía sin resolver.

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