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La palabra de Ángel ante el juez, el parte médico y las detenciones: las piezas que reordenan la causa

La causa por la muerte de Ángel en Comodoro Rivadavia empezó a consolidar en las últimas horas un conjunto de elementos que, leídos en conjunto, modifican el eje de la investigación: el testimonio del propio niño ante el juez meses antes de su fallecimiento, el detalle clínico de su ingreso al hospital y la detención de su madre y su pareja, ahora bajo investigación por un presunto homicidio agravado.

Uno de los documentos centrales es el acta judicial del 9 de febrero, cuando Ángel fue escuchado en el Juzgado de Familia en el marco de su derecho a ser oído. En esa audiencia —ante el juez Pablo Pérez y la asesora Verónica Roldán— el niño manifestó que vivía con su madre y que quería seguir allí. También expresó que no quería ver a su padre. Ese testimonio fue valorado en su momento para sostener la guarda materna. Hoy, con el desenlace conocido, ese mismo documento adquiere otra dimensión dentro del expediente y vuelve a ser analizado en el marco de las decisiones que se tomaron previamente.

En paralelo, el parte médico incorporado a la causa aporta datos clínicos de alto impacto. Según consta en la historia clínica, el niño ingresó al hospital en paro cardiorrespiratorio, sin respuesta a estímulos, con pupilas fijas y dilatadas, en un cuadro neurológico incompatible con la vida. Las maniobras de reanimación se extendieron durante más de una hora, tanto en el traslado como en el centro de salud.

En ese mismo informe se deja asentado un dato clave: la existencia de un “traumatismo previo”. Esa referencia médica se suma a las lesiones internas detectadas en la autopsia preliminar y abre una línea directa en la investigación sobre la posible existencia de un golpe anterior al episodio que derivó en el paro.

La versión inicial aportada por la madre —que hacía referencia a un cuadro respiratorio previo y a una descompensación durante la madrugada— convive ahora con estos elementos médicos que complejizan la reconstrucción del caso y obligan a revisar con mayor profundidad las horas previas al ingreso hospitalario.

Con este cuadro, la causa avanzó en las últimas horas hacia un escenario más definido. La madre y el padrastro de Ángel fueron detenidos y quedaron bajo investigación por presunto homicidio agravado, una calificación que marca un cambio sustancial en la orientación del expediente.

Hasta antes de las detenciones, ya se analizaba la posibilidad de avanzar con medidas de ese tipo en función de los indicios reunidos. La concreción de esas decisiones judiciales abre ahora una etapa donde el foco no está solo en determinar la causa de muerte, sino en establecer responsabilidades penales concretas.

En ese cruce de información, las piezas empiezan a dialogar entre sí: lo que el niño dijo ante el juez, los fundamentos que sostuvieron las decisiones en el fuero de familia, los datos médicos sobre su estado crítico al momento del ingreso y las medidas judiciales que se adoptan ahora sobre su entorno más cercano.

La causa deja de ser únicamente una investigación médica o forense. Pasa a ser, también, una reconstrucción integral de decisiones, intervenciones y omisiones en distintos niveles, con un mismo punto de partida: qué ocurrió antes de que Ángel llegara en ese estado al hospital y quiénes son responsables de ese desenlace.

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