El Concejo arrancó con 46 temas en agenda, dos cuartos intermedios y volvió a quedar atrapado en el conflicto por el reglamento
La primera sesión ordinaria del año en el Concejo Deliberante de Sarmiento retomó este jueves tras el cuarto intermedio dispuesto el lunes, cuando el intendente Sebastián Balochi dejó formalmente inaugurado el período legislativo 2026 con su discurso de apertura. Ese fue el punto de partida institucional de una jornada que, en la práctica, volvió a estar atravesada por el conflicto político que el cuerpo arrastra desde comienzos de año.
El orden del día incluyó 46 puntos y mostró desde el inicio el volumen de temas acumulados. Hubo desde resoluciones administrativas —como el cronograma de sesiones y la convocatoria formal al período legislativo— hasta una extensa lista de expedientes: informes del Ejecutivo, documentación vinculada a COOPSAR, presentaciones de instituciones y una cantidad importante de reclamos de vecinos por impuestos, servicios, ayudas económicas y situaciones habitacionales. También se formalizó la conducción de los bloques y se incorporó una batería de proyectos de ordenanza de todos los espacios políticos.
En ese esquema, la Comisión de Labor Deliberativa —integrada por los presidentes de bloque César Cuffoni, Nathalia Rúa, Paola Aguiar, Lucas Gognat y el presidente del cuerpo, Rubén Camarda— era la encargada de ordenar ese temario. Ahí es donde se arma el orden del día y se intentan cerrar los acuerdos previos, aunque en este caso varios de esos consensos terminaron discutiéndose directamente en el recinto.
Con esa agenda, la sesión tenía un recorrido claro. Sin embargo, gran parte de la primera etapa —que arrancó cerca de las 11 cuando estaba prevista para las 10— se consumió en la discusión de fondo: con qué reglas debe funcionar el Concejo.
El eje volvió a ser la interpretación de la Carta Orgánica frente al reglamento interno. El oficialismo había sostenido al inicio del conflicto que el reglamento, aprobado por ordenanza en el marco de la vieja Ley de Corporaciones Municipales, entraba en contradicción con la Carta Orgánica sancionada en 2019. La oposición, en cambio, plantea que no hay incompatibilidad, porque ambas normas regulan momentos distintos del funcionamiento del cuerpo.
En ese punto, el concejal César Cuffoni llevó la discusión a terreno concreto. No solo defendió la vigencia del reglamento interno, sino que además expuso algo más incómodo para el oficialismo: que ese mismo reglamento se sigue utilizando en la práctica diaria del Concejo, incluso por quienes lo cuestionan.
Ahí se dio una de las escenas más fuertes de la sesión. En medio del cruce, el presidente del cuerpo, Rubén Camarda, terminó reconociendo que la ordenanza que aprueba el reglamento interno está vigente.
Ese reconocimiento dejó expuesta la contradicción central del conflicto. El instrumento que había sido puesto en duda durante la judicialización volvió a aparecer como imprescindible para sostener el funcionamiento del Concejo: desde el llamado al orden hasta la organización del debate y el tratamiento del orden del día.
El trasfondo es más complejo. El reglamento interno fue aprobado bajo una normativa anterior y nunca fue ratificado tras la sanción de la Carta Orgánica en 2019. Sin embargo, se siguió utilizando sin interrupciones, tanto bajo el esquema de la vieja Ley de Corporaciones Municipales como bajo la nueva carta local. Es decir, se consolidó en la práctica, aunque nunca se resolvió formalmente su encuadre.
Esa discusión consumió tiempo y dejó la sesión prácticamente detenida en su primera parte. Recién después de ese cruce, el Concejo pasó a un primer cuarto intermedio para avanzar en la organización interna.
En ese receso se elaboró el decreto que formalizó la conducción de los bloques políticos: el PJ Arriba Chubut quedó presidido por Nathalia Rúa, Despierta Chubut por Lucas Gognat, Alternativa Vecinal por César Cuffoni y La Libertad Avanza por Paola Aguiar.
La sesión se reanudó, pero apenas unos minutos después volvió a frenarse. Tras unos diez minutos de actividad, el cuerpo pasó a un segundo cuarto intermedio, esta vez con un objetivo más puntual: definir la integración y las autoridades de las comisiones permanentes.
El dato no es menor. Mientras se comenzaban a girar expedientes, esas comisiones todavía no estaban formalmente constituidas, lo que obligó a resolver su armado en medio de la propia sesión.
Luego de ese segundo receso, quedaron definidas las comisiones. Hacienda, Presupuesto y Finanzas será presidida por Micaela Quiroga; Legislación por Gognat; Obras Públicas por Ana Reyes; Asuntos Agropecuarios por Martín Fernández; Salud por Claudia Torres; y Educación por Rúa.
Recién después de esos dos cuartos intermedios consecutivos —uno para ordenar bloques y otro para definir comisiones— el Concejo logró retomar el orden del día y avanzar con la labor parlamentaria, girando expedientes a las comisiones ya constituidas.
El dato final es claro. El empate político que dio origen al conflicto ya no existe. El Concejo volvió a sesionar, puso en marcha su estructura y empezó a trabajar. Pero la discusión de fondo sigue sin resolverse: con qué reglas se organiza ese funcionamiento.
Y eso es lo que dejó la sesión: no fue la falta de temas lo que demoró el arranque, sino la falta de acuerdo sobre las reglas para tratarlos.
