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¿Qué pasa en el área contable de Balochi? Cambios, multas, viejos conocidos y una Auditoría que ya no puede esperar

Una resolución publicada esta semana, que dispuso el reemplazo temporal del secretario de Gobierno Gustavo Correa por Julia Giacoboni, abrió la puerta para revisar el recorrido de uno de los funcionarios de mayor confianza de Sebastián Balochi y terminó llevando hacia un área sensible de la gestión: las cuentas municipales. Correa condujo Hacienda durante años y su etapa acumuló intimaciones del Tribunal de Cuentas; los requerimientos continuaron con otros responsables y el propio intendente recibió sanciones por falta de presentación de rendiciones, incluida una multa de $193.343,50 este año. En paralelo, Hacienda y Tesorería atravesaron nuevos movimientos, Balochi pidió el regreso del contador Juan Pablo Gallegos —exsecretario de Hacienda y Administración de su primera gestión— y fuentes bien informadas anticipan otro cambio en el gabinete con la salida de Alejandra Parada de Desarrollo Social y el regreso de María Melendi. Todo ocurre mientras el Concejo volvió a postergar, por tercera vez consecutiva, la puesta en marcha de la Auditoría Municipal prevista por la Carta Orgánica desde 2019. Mientras tanto, Balochi no para de firmar resoluciones que modifican nombres y funciones dentro de un gabinete que sigue mostrando movimientos.

La Resolución 630/26 publicada en el último Boletín Oficial Municipal parecía, en principio, una disposición administrativa más. Ante la ausencia del secretario de Gobierno, Gustavo Correa, desde este 11 de agosto, el intendente Sebastián Balochi resolvió dejar transitoriamente al frente del área a Julia Marina Giacoboni Galizzi, quien actualmente conduce la Secretaría de Coordinación de Gabinete.

La resolución no informa el motivo de la ausencia de Correa ni establece hasta cuándo se extenderá. Giacoboni, por su parte, no llega desde afuera del gabinete: regresó al Ejecutivo en marzo de este año como secretaria de Coordinación de Gabinete y ahora vuelve a asumir también Gobierno mientras dure la ausencia de su titular.

El movimiento llevó a revisar quién es Correa dentro de la estructura de Balochi. Y allí la historia deja rápidamente la Secretaría de Gobierno para trasladarse hacia otra área que desde hace años aparece recurrentemente en las actuaciones del Tribunal de Cuentas: Hacienda.

De Hacienda a Gobierno, un funcionario para distintas funciones

Gustavo Correa es uno de los funcionarios con mayor continuidad dentro de las gestiones de Balochi. Durante buena parte del primer mandato estuvo al frente de la Secretaría de Hacienda y desde allí participó del manejo económico y administrativo municipal, con responsabilidad sobre un área clave para el funcionamiento del Ejecutivo.

Su lugar dentro del gobierno, sin embargo, fue mucho más amplio. Mientras todavía conducía Hacienda llegó a quedar transitoriamente al frente del Departamento Ejecutivo ante ausencias del intendente y posteriormente comenzó a asumir funciones en Coordinación de Gabinete.

Con el inicio del segundo mandato de Balochi dejó Hacienda y pasó a ocupar la Secretaría de Coordinación de Gabinete. Desde allí reemplazó en diferentes oportunidades a la entonces secretaria de Gobierno y fue consolidando un perfil cada vez más ligado a la conducción política.

Finalmente, con la reestructuración dispuesta en marzo de 2026, Correa pasó a conducir Gobierno y Giacoboni regresó al Municipio para hacerse cargo de Coordinación. El recorrido resulta particular: Hacienda, reemplazos al frente del Ejecutivo, Coordinación de Gabinete y finalmente Gobierno.

Dentro de la estructura de confianza de Balochi, Correa terminó funcionando como una suerte de “comodín” para ocupar distintas áreas centrales. Pero su paso por Hacienda también dejó una extensa secuencia de actuaciones del Tribunal de Cuentas que continuaron apareciendo incluso después de su salida de esa Secretaría.

Las rendiciones y un problema que no comenzó este año

Las observaciones y requerimientos de los organismos de control forman parte de la administración pública y no todas representan, por sí mismas, una irregularidad grave. En el caso de Sarmiento, sin embargo, la reiteración de intimaciones por falta de presentación de rendiciones terminó en distintas oportunidades superando esa instancia inicial.

Durante los años en que Correa fue secretario de Hacienda, el Tribunal de Cuentas provincial debió requerir repetidamente documentación correspondiente a distintos períodos. En diciembre de 2022, por ejemplo, el organismo conminó a Balochi y Correa a presentar las rendiciones de julio y agosto de aquel año.

El Tribunal dejó establecido que ambos eran responsables de su presentación y fijó un plazo de quince días bajo apercibimiento de aplicar las sanciones previstas legalmente. La situación volvió a repetirse durante 2023, cuando el organismo reclamó rendiciones correspondientes a distintos meses.

El incumplimiento de algunos requerimientos llegó a tener consecuencias económicas para el propio intendente. El 7 de agosto de 2023, mediante la Resolución 120/23, Balochi fue multado con $26.518,50 por no haber presentado dentro del plazo otorgado las rendiciones correspondientes a enero y febrero.

Meses después, el 20 de diciembre, la Resolución 250/23 volvió a sancionarlo, esta vez con $38.614,50, por la falta de presentación de las cuentas de junio y julio. Ese mismo ejercicio continuó generando actuaciones posteriormente.

En enero de 2024, el Tribunal todavía reclamaba las rendiciones correspondientes a septiembre y octubre de 2023 e identificaba nuevamente como responsables a Balochi y a Gustavo Correa, entonces secretario de Hacienda.

Un dato obliga también a poner las observaciones en su justa dimensión: las demoras no significan necesariamente que las cuentas terminen rechazadas. En junio de 2025, por ejemplo, el Tribunal aprobó finalmente las rendiciones completas del ejercicio 2022 por más de $1.178 millones y declaró a los responsables libres de responsabilidad.

El problema que atraviesa distintos períodos aparece principalmente en los tiempos, la presentación de documentación y el cumplimiento de los requerimientos formulados por el organismo de control. Y esa dificultad no terminó cuando Correa dejó Hacienda.

Correa se fue de Hacienda, pero las dificultades continuaron

Reducir el problema contable a Gustavo Correa sería equivocado. Su salida de Hacienda no terminó con los requerimientos del Tribunal y durante el segundo mandato la Secretaría quedó primero bajo responsabilidad de Belén Almada y posteriormente pasó a Celina López.

Fue precisamente sobre cuentas correspondientes a esta nueva etapa que se produjo uno de los episodios de mayor costo político para Balochi. La Resolución 47/26 del Tribunal de Cuentas intimó al intendente, a Almada como exsecretaria de Hacienda y a López como secretaria del área por documentación pendiente.

El requerimiento alcanzaba las rendiciones correspondientes a septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 2025, además de la Cuenta de Inversión del Presupuesto de ese ejercicio. La intimación otorgaba un plazo de quince días para completar la presentación.

El requerimiento no fue cumplido en los términos establecidos y el expediente avanzó hasta desembocar en una nueva sanción contra el intendente. Mediante la Resolución 111/26, el Tribunal aplicó a Balochi una multa de $193.343,50.

La sanción tampoco extinguió la obligación de presentar la documentación pendiente. Esta vez el episodio adquirió una repercusión distinta porque ya no se trataba solamente de una observación técnica dentro de un expediente: el incumplimiento había terminado nuevamente en una sanción económica contra quien encabeza políticamente el Municipio.

La resolución establece además que la multa es aplicada a Balochi y que, en caso de no hacerla efectiva en el plazo correspondiente, puede ser descontada de sus haberes. La discusión que se instaló alrededor de quién termina afrontando ese costo debe distinguirse de lo que efectivamente dispone el acto administrativo, que individualiza al intendente como sancionado.

Más allá de esa discusión, una sanción del organismo encargado de controlar las rendiciones representa un costo político difícil de relativizar para cualquier gestión. Más todavía cuando existen antecedentes y cuando Sarmiento comienza a ingresar en un período donde la administración municipal convivirá cada vez más con la discusión electoral de 2027.

Hacienda y Tesorería, un área que sigue moviendo fichas

En paralelo con esas actuaciones, el área económico-financiera fue atravesando distintos movimientos. Celina López terminó asumiendo formalmente Hacienda en marzo de este año y, pocos días después, el 17 de marzo, Balochi puso en funciones como tesorera municipal a Gabriela Leticia Williams Gatica.

Williams Gatica era una empleada con más de tres décadas dentro del Municipio. La presentación oficial de aquella designación habló de fortalecer el control de los fondos públicos y mejorar la administración financiera.

Sin embargo, permaneció apenas algo más de cuatro meses en esa responsabilidad. El 28 de julio, Balochi volvió a modificar Tesorería y puso en funciones a Paula Noelia Pasluosta, agente de planta permanente que venía desempeñándose en el área de Rentas y Recaudaciones.

Los cambios, por sí solos, no permiten afirmar la existencia de irregularidades ni establecer que hayan sido consecuencia directa de las actuaciones del Tribunal. Pero muestran un área en la que Balochi sigue moviendo fichas mientras las exigencias sobre las rendiciones aumentan y los problemas administrativos empiezan a traducirse en sanciones.

Y apenas unos días después apareció otro movimiento que difícilmente pase inadvertido: el regreso al Municipio de un contador que ya había conducido Hacienda durante la primera gestión de Balochi.

El regreso de Gallegos

Desde el 1 de agosto comenzó a prestar funciones nuevamente en la Municipalidad de Sarmiento Juan Pablo Gallegos, cuya adscripción desde la Legislatura provincial fue solicitada directamente por Balochi.

Gallegos es contador y conoce particularmente el área económico-financiera: fue secretario de Hacienda y Administración durante la primera gestión del actual intendente. Su regreso, por lo tanto, no implica la incorporación de un técnico ajeno a la estructura, sino la vuelta de uno de los hombres de la primera hora de Balochi.

La documentación que formalizó su adscripción no informó qué responsabilidad específica cumplirá dentro del Municipio. Tampoco existe hasta el momento un acto administrativo que permita afirmar que regresó para hacerse cargo de Hacienda o reemplazar a alguno de sus actuales responsables.

Sin embargo, la secuencia vuelve inevitable el interrogante. Después de distintos responsables en Hacienda, movimientos recientes en Tesorería, requerimientos reiterados del Tribunal y una sanción de $193 mil contra el propio intendente, Balochi decidió recuperar a un contador de su confianza que ya administró las finanzas municipales.

¿Es Gallegos la apuesta para reforzar un circuito económico-contable que viene mostrando dificultades? Por ahora, el Ejecutivo no informó cuál será su función.

Otro cambio que se prepara en el gabinete

Los movimientos no terminarían en el área económico-financiera. Dos fuentes bien informadas consultadas por Río Mayo 1935 coincidieron en anticipar que Balochi prepara un nuevo cambio en su gabinete para los próximos días.

Según la información obtenida por este medio, Alejandra Parada dejaría la Secretaría de Desarrollo Social y en su lugar asumiría María Melendi, quien ya integró el gabinete municipal como secretaria de Deportes. El cambio todavía no fue publicado oficialmente, pero ambas fuentes coinciden en que la modificación ya estaría definida y que podría concretarse durante la próxima semana.

De confirmarse, sería otro regreso de una figura conocida por Balochi en medio de una etapa marcada por movimientos dentro de su estructura. Giacoboni volvió a Coordinación de Gabinete en marzo, Gallegos acaba de regresar mediante una adscripción solicitada por el propio intendente y ahora Melendi podría retornar a la primera línea del Ejecutivo desde otra Secretaría.

La coincidencia empieza a mostrar una característica de los últimos movimientos: frente a las dificultades de distintas áreas, Balochi vuelve a recurrir a nombres que ya formaron parte de sus anteriores equipos y cuyo funcionamiento dentro del Municipio conoce de primera mano.

Una Auditoría pendiente desde 2019

Existe además otro elemento que comienza a modificar el escenario para el manejo de las cuentas municipales. La Carta Orgánica de Sarmiento, vigente desde 2019, contempla la creación de una Auditoría Municipal con amplias facultades de fiscalización sobre la gestión presupuestaria, económica, financiera y patrimonial.

Siete años después, el organismo todavía no funciona. Y no es porque el asunto nunca haya llegado a discusión: durante tres años consecutivos, 2024, 2025 y 2026, la creación de la Auditoría avanzó y terminó nuevamente postergada.

El último intento fue particularmente significativo. Este año el proyecto llegó al recinto después de obtener dictamen favorable por unanimidad en la Comisión de Legislación, con el acompañamiento de los cinco integrantes que habían trabajado sobre el expediente.

Sin embargo, durante la sesión volvió a comisión por seis votos contra cuatro. Las nuevas observaciones aparecieron desde el Departamento Ejecutivo después de concluido el trabajo de comisión, pese a que representantes del propio Ejecutivo habían participado previamente del análisis.

Entre los argumentos posteriores surgieron nuevamente cuestiones presupuestarias, de infraestructura y funcionamiento. La discusión se produjo incluso cuando el Presupuesto Municipal 2026 ya contempla recursos para la futura Auditoría.

El tercer regreso a comisión volvió así a postergar una institución prevista desde la sanción de la Carta Orgánica y cuya puesta en funcionamiento, más tarde o más temprano, el Concejo deberá resolver.

Un control mucho más cercano

La diferencia entre el actual control del Tribunal de Cuentas provincial y una Auditoría Municipal funcionando en Sarmiento no es solamente geográfica. Hoy algunas actuaciones del Tribunal terminan resolviéndose años después del ejercicio analizado.

Un ejemplo concreto es el ejercicio 2022: hubo intimaciones durante aquel período y la aprobación definitiva de las cuentas completas llegó recién en junio de 2025. El control municipal previsto por la Carta Orgánica plantea una dinámica diferente.

Una Auditoría local supone otro nivel de proximidad sobre la ejecución presupuestaria, las contrataciones, los servicios, las órdenes de pago y el movimiento patrimonial municipal. Quienes ejerzan ese control no observarán únicamente expedientes remitidos desde Sarmiento, sino que desarrollarán su tarea dentro de la misma comunidad donde se ejecutan los recursos.

Eso explica también por qué su conformación adquiere una sensibilidad política que excede la discusión administrativa. El control pasaría a estar mucho más cerca de quienes toman las decisiones, de quienes contratan y de quienes prestan servicios al Municipio.

Después de tres intentos consecutivos frustrados, la posibilidad de continuar postergándola comienza a reducirse. Y cuando finalmente entre en funcionamiento encontrará un Municipio con varios ejercicios anteriores atravesados por requerimientos del Tribunal, distintos responsables en Hacienda y una estructura administrativa que durante 2026 volvió a experimentar movimientos.

Una pequeña resolución y una pregunta mucho más grande

La Resolución 630/26 no habla de Hacienda. Tampoco menciona rendiciones, multas, Gallegos, nuevos cambios de gabinete ni la Auditoría Municipal. Se limita a disponer que Julia Giacoboni quede transitoriamente al frente de Gobierno ante la ausencia de Gustavo Correa.

Pero fue esa resolución la que volvió a poner sobre la mesa la trayectoria de Correa y permitió reconstruir una historia mucho más extensa. El actual secretario de Gobierno pasó durante las gestiones de Balochi por Hacienda, Coordinación de Gabinete y hasta reemplazos transitorios al frente del Ejecutivo.

Las dificultades con las rendiciones continuaron después de su salida de Hacienda. Balochi volvió a recibir este año una sanción económica, Hacienda cambió de responsable, Tesorería modificó nuevamente su conducción y pocos días después el intendente consiguió el regreso de Gallegos, un contador de su primera gestión.

A esos movimientos se suma ahora la información recogida por Río Mayo 1935 sobre un nuevo recambio en Desarrollo Social, con la salida de Parada y el posible regreso de Melendi. Todo ocurre mientras la Auditoría Municipal prevista desde 2019 acaba de ser postergada por tercera vez consecutiva.

Ninguno de estos elementos permite, por sí solo, establecer relaciones causales que no estén documentadas. Pero la sucesión muestra una gestión que vuelve a mover piezas y a recurrir a figuras conocidas mientras enfrenta dificultades administrativas, un control provincial que ya derivó en sanciones y la perspectiva de un organismo de fiscalización local cuya puesta en funcionamiento resulta cada vez más difícil seguir postergando.

La resolución que parecía informar solamente un reemplazo transitorio terminó abriendo una pregunta bastante más amplia: ¿qué está pasando dentro de la gestión de Sebastián Balochi?

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