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CHUBUT QUEDÓ ÚLTIMO EN PODER ADQUISITIVO DOCENTE: EL SALARIO RINDIÓ MENOS DE LA MITAD QUE EN NEUQUÉN

Un relevamiento nacional ubicó a Chubut en el último lugar del país en poder adquisitivo docente: en marzo, el salario de un maestro chubutense rendía menos de la mitad que el de un colega de Neuquén. La provincia llegó al fondo de la comparación después de haber quedado entre las peores jurisdicciones en 2024 y con una diferencia de 51,9 puntos respecto de la provincia patagónica mejor posicionada.

Los números son concretos. La comparación tomó el salario de bolsillo de un maestro de grado de jornada simple, con diez años de antigüedad, y lo relacionó con el costo de vida de cada región del país. En marzo de 2026, Neuquén quedó primero. Chubut, último.

La distancia fue de 51,9 puntos. Esto no quiere decir que el recibo de sueldo de un docente chubutense tuviera nominalmente menos de la mitad de pesos que uno neuquino. Lo que mide el relevamiento es cuánto puede comprar ese salario una vez considerado el costo regional de vida. Y en esa comparación Chubut quedó en el fondo.

El dato se construyó utilizando información salarial de la Secretaría de Educación de la Nación y las canastas regionales del INDEC. La diferencia es importante porque comparar solamente los pesos que aparecen en un recibo puede ocultar cuánto pierde realmente un salario en provincias donde alimentos, alquileres, transporte y servicios tienen costos más elevados.

La situación de Chubut tampoco apareció en marzo de este año. En diciembre de 2024 la provincia ya estaba en la parte más baja de la tabla de poder adquisitivo docente. Entonces se encontraba un 47,9% por debajo de la jurisdicción mejor posicionada y solamente Entre Ríos presentaba un resultado peor. En marzo de 2026, Chubut pasó directamente al último lugar.

El deterioro salarial docente, de todas maneras, atravesó a casi todo el país. Si se compara con fines de 2023, el salario docente promedio nacional acumuló una pérdida real cercana al 23%. De las 24 jurisdicciones, 22 terminaron abajo de la inflación en el período analizado.

San Luis registró la caída más pronunciada, con 52,4%. Salta perdió 35,5%; Buenos Aires, 32%; Santa Fe, 31,4%; Misiones, 30,4%; y Entre Ríos, 28,2%. Solamente Santiago del Estero, con una mejora real del 6,6%, y Santa Cruz, con 5,3%, terminaron del otro lado de la tabla.

Hay un dato que también debe ser corregido respecto de la información que comenzó a circular: la caída atribuida a Misiones fue presentada en algunas publicaciones como del 34%, cuando el relevamiento la ubica en 30,4%.

Pero Chubut tiene una particularidad. No aparece encabezando la caída porcentual desde 2023. Su problema se observa cuando se compara el resultado final: el poder de compra que conserva el salario después de atravesar inflación y costo regional. Allí es donde termina última.

La comparación con Neuquén es especialmente fuerte porque no enfrenta a Chubut con una provincia del norte o del centro del país, donde las estructuras de costos pueden ser completamente diferentes. Son dos provincias patagónicas, productoras de hidrocarburos, con grandes distancias territoriales, clima riguroso y costos elevados. Una terminó arriba de todas. La otra, abajo de todas.

También hay que mirar hacia atrás con cuidado. En 2020, Chubut aparecía en informes nacionales con uno de los salarios docentes brutos nominales más altos del país. Para un maestro con diez años de antigüedad se informaban entonces $55.166, por encima de provincias como Neuquén y San Luis.

Ese antecedente no puede enfrentarse directamente con el ranking de 2026 porque las mediciones son distintas. Una hablaba de salario bruto nominal y la otra incorpora salario de bolsillo, inflación y costo regional de vida. Pero sirve para marcar una transformación: Chubut pasó de aparecer en la parte alta de comparaciones salariales a quedar, pocos años después, entre las jurisdicciones con menor capacidad real de compra.

Por eso tampoco existe respaldo suficiente para afirmar, como comenzó a circular, que el salario docente chubutense se encuentra en una “caída libre hace más de diez años”. Para sostener eso habría que disponer de una serie homogénea de una década, calculada con la misma metodología año por año. Los datos disponibles permiten afirmar algo distinto y comprobable: Chubut ya estaba entre las peores provincias en poder adquisitivo docente en 2024 y en marzo de 2026 quedó última.

La fecha de la medición también importa. El ranking corresponde a marzo y no a agosto. Después de esa fotografía hubo nuevas paritarias y aumentos salariales en Chubut.

ATECH informó a comienzos de agosto que durante 2026 la recomposición salarial promedio acumulada ronda el 60%. El esquema acordado contempla además actualizaciones mensuales vinculadas al índice de inflación y revisiones hasta fin de año. El sindicato, al mismo tiempo, sostiene que la recuperación parte de un salario que había quedado entre los más bajos del país.

Desde el Ministerio de Educación también se informó que desde agosto un maestro de grado recién ingresado, sin antigüedad y con jornada simple, supera el millón de pesos mensuales. Es un monto posterior al utilizado para elaborar el ranking de marzo.

Eso no alcanza para afirmar que Chubut dejó el último lugar. Para determinarlo habría que actualizar simultáneamente los salarios de las 24 jurisdicciones, aplicar nuevamente la variación regional del costo de vida y repetir exactamente el mismo cálculo. Sin esa comparación, no existe base estadística para ubicar hoy a Chubut en una posición diferente.

La discusión salarial también tuvo un componente nacional. La eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente quitó un ingreso que llegaba directamente al bolsillo de los trabajadores de la educación y el proceso inflacionario iniciado a fines de 2023 golpeó los salarios en prácticamente todas las provincias.

Pero el resultado tampoco puede explicarse solamente por decisiones nacionales. Con una misma economía nacional, una misma inflación general y la eliminación del mismo fondo para todo el país, hubo provincias que recuperaron poder adquisitivo, otras que perdieron menos y otras que quedaron mucho más rezagadas. Las políticas salariales provinciales hicieron diferencia.

Otro punto de la publicación difundida en los últimos días necesita una corrección. Allí se acusa al Estado provincial de violar los artículos 28, 74 y 75 de la Constitución del Chubut a partir de la situación salarial docente. Esos artículos no son los que regulan específicamente el financiamiento educativo.

La educación está contemplada principalmente entre los artículos 112 y 120 de la Constitución Provincial. Allí se reconoce el derecho a la educación, se establecen responsabilidades estatales y aparecen las obligaciones concretas sobre el destino de los recursos.

El artículo 119 dispone que la contribución del Tesoro provincial destinada a educación no puede ser inferior al 25% de los recursos fiscales. El artículo 120 establece que los fondos destinados a educación no pueden utilizarse para otros fines.

Determinar si existe un incumplimiento constitucional requiere algo más que observar un ranking de salarios. Habría que revisar cuánto recaudó efectivamente la Provincia, qué recursos integran la base sobre la cual se calcula ese 25%, cuánto fue asignado al sistema educativo y cuánto terminó ejecutándose. El último lugar salarial, por sí solo, no prueba jurídicamente una violación constitucional.

El dato duro no necesita exageraciones. En marzo de 2026 Chubut quedó última entre las 24 jurisdicciones argentinas en poder adquisitivo docente. Neuquén quedó primera. Entre ambas hubo una diferencia de 51,9 puntos. En diciembre de 2024 Chubut ya estaba penúltima.

Los aumentos otorgados desde entonces obligarán a actualizar esa fotografía. Hasta que exista una nueva comparación nacional hecha con el mismo criterio, ese es el último registro completo disponible: el salario docente chubutense llegó a marzo con el menor poder de compra del país.

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