“No he leído en profundidad el proyecto”: Mongilardi evitó definiciones políticas sobre la zona fría, aunque reconoció preocupación por el impacto en localidades con salarios bajos
El intendente de Alto Río Senguer, Miguel Mongilardi, habló sobre el debate por la “zona fría” durante una entrevista en LU20 y dejó una conversación atravesada por la cautela política alrededor de uno de los temas que hoy ocupa buena parte de la agenda patagónica. Aunque evitó fijar una postura contundente sobre el proyecto que ya obtuvo media sanción en Diputados, sus propias respuestas terminaron describiendo la fuerte dependencia energética que tienen las localidades del interior y la fragilidad económica con la que muchas familias enfrentan cada invierno.
Las declaraciones fueron realizadas en el programa “Es por acá”, conducido por Federico Sánchez y Carla Varone, con participación de Brandon Böttger, en medio de una discusión que viene creciendo en toda la región sur ante la posibilidad de modificaciones en el esquema de subsidios al gas. La entrevista dejó momentos de cierta incomodidad al aire cuando Mongilardi fue consultado directamente sobre el contenido del proyecto y sobre cómo observaba el debate legislativo que ya generó posicionamientos de distintos sectores políticos y gobernadores patagónicos.
Allí, el intendente eligió responder con prudencia y admitió que no había analizado en profundidad la iniciativa. “No quiero pecar porque yo no he leído en profundidad el proyecto en sí, simplemente por ahí he escuchado opiniones”, sostuvo, en una respuesta que pareció modificar incluso el ritmo de la entrevista, ya que el conductor esperaba una definición más concreta sobre una problemática que hoy ocupa parte importante del debate público en la Patagonia y que ya comenzó a generar preocupación en miles de hogares de la región por el posible impacto en las tarifas de gas.
La cautela del jefe comunal tampoco aparece desligada del escenario político provincial. Mongilardi mantiene alineamiento con el gobernador Ignacio Torres y comparte cercanía política con Jorge Ávila, uno de los legisladores que acompañó la postura impulsada en sintonía con el gobierno de Javier Milei durante la votación del proyecto. En ese contexto, avanzar con definiciones políticas más firmes también implicaba ingresar en un terreno incómodo dentro de su propio esquema de alianzas.
Principalmente porque quienes vienen sosteniendo con mayor dureza el rechazo a una eventual quita o modificación de subsidios son sectores opositores que lograron instalar el tema con fuerza en la Patagonia, advirtiendo sobre el impacto que podría reflejarse en las facturas de gas de miles de familias del sur. Por eso, aun evitando quedar alineado explícitamente con ese discurso opositor, Mongilardi terminó describiendo varios de los problemas estructurales que forman parte de ese mismo debate y que hoy preocupan a gran parte del interior patagónico.
Mientras buscaba mantenerse prudente sobre el proyecto, el propio intendente terminó explicando el nivel de dependencia energética que tienen las localidades del interior al señalar que “acá el gas prácticamente es una situación de todo el año”, remarcando que incluso los veranos en Senguer mantienen temperaturas bajas y que “siempre se está utilizando igual a nivel de calefacción”. Esa descripción terminó exponiendo una realidad que en muchas localidades del sur forma parte de la vida cotidiana y que hoy vuelve a quedar en el centro de la discusión nacional.
Fue justamente dentro de esa descripción donde aparecieron las definiciones más sensibles de toda la charla. Porque aun evitando pronunciarse de manera directa sobre el proyecto o sobre la votación de los legisladores nacionales, Mongilardi reconoció que existe preocupación por el impacto económico que podría generar cualquier modificación tarifaria en regiones donde los salarios son bajos y la actividad privada es limitada. “Es preocupante porque nuestra zona tiene también una escala salarial baja, dado que no hay mucha actividad privada”, afirmó.
La frase terminó exponiendo uno de los núcleos centrales del debate patagónico: el peso que tiene el gas como condición básica de vida en localidades atravesadas por el frío durante gran parte del año y donde los ingresos muchas veces quedan lejos de acompañar el costo energético. El jefe comunal también incorporó otro elemento que suele quedar relegado en las discusiones nacionales: las dificultades que todavía tienen muchas familias para acceder al gas domiciliario y el costo que implica seguir calefaccionándose con leña.
En ese marco destacó la importancia de la planta compresora instalada en Senguer, obra que permitió recuperar factibilidad de servicio para nuevas conexiones, y reconoció que “tenemos mucha gente todavía paliándola con la leña, con un costo mucho más elevado todavía”, mientras explicó que actualmente trabajan junto al Gobierno provincial para avanzar en programas que permitan ampliar las instalaciones domiciliarias de gas y reducir la dependencia de la leña en los próximos inviernos.
Además, Mongilardi reconoció que la economía local comenzó a resentirse en las últimas semanas por la paralización temporal de distintas obras debido a la veda invernal, entre ellas trabajos vinculados a la represa ubicada en la naciente del río Senguer y movimientos asociados a la propia planta compresora. “En la comunidad y en el comercio eso se está sintiendo”, expresó al describir cómo la interrupción de esas actividades también impacta sobre el movimiento económico cotidiano de la localidad.
Más allá de lo escueto de algunas respuestas y de la cautela política que atravesó la entrevista, Mongilardi terminó siendo uno de los pocos intendentes de la región que, al menos públicamente, reconoció preocupación por el impacto que podría tener esta discusión sobre las localidades del interior patagónico. Y eso también expone el nivel de sensibilidad política que existe alrededor de un tema que hoy ya forma parte de la agenda nacional, pero sobre el que todavía son pocos los jefes comunales de la zona que se animan a expresarse públicamente.
