Paliza electoral a Trump: los demócratas recuperaron el Senado y avanzan hacia el control del Congreso
El oficialismo perdió seis bancas senatoriales y sufrió derrotas en estados donde había ganado con comodidad en 2024. Las proyecciones también anticipaban una mayoría opositora en la Cámara de Representantes, aunque el reparto definitivo de escaños seguía abierto. El costo de vida y el rechazo a la gestión presidencial pesaron en una elección que condicionará los últimos dos años de gobierno.
Donald Trump sufrió una derrota en las elecciones de medio término del martes 3 de noviembre, con pérdidas republicanas en el Senado, la Cámara de Representantes y varias gobernaciones. Durante la madrugada del miércoles, Associated Press ya adjudicaba el control de la Cámara alta a los demócratas, mientras NBC News proyectaba que la oposición también recuperaría Representantes. El escrutinio continuaba y todavía no estaba definida la cantidad final de bancas de cada partido.
La elección renovó las 435 bancas de Representantes, 35 de las 100 del Senado y 36 gobernaciones. Los republicanos llegaron a la jornada con 53 senadores frente a un bloque de 47 demócratas y aliados, mientras que en la Cámara baja tenían 219 miembros contra 214 opositores, además de dos vacantes. Más de 59 millones de personas habían votado anticipadamente, según el relevamiento de AP.
Los primeros resultados favorables a los demócratas se consolidaron con la victoria del exgobernador Roy Cooper en Carolina del Norte, donde recuperó una banca republicana, y con los triunfos de Jon Ossoff en Georgia y Chris Pappas en New Hampshire, que permitieron conservar dos escaños disputados. Después llegaron las derrotas oficialistas en Carolina del Sur, Texas y Ohio, seguidas por Kansas e Iowa. La victoria de Josh Turek en este último estado completó el número necesario para asegurar la mayoría senatorial.
En el corte de resultados consultado durante la madrugada, los demócratas y sus aliados tenían aseguradas 51 bancas del Senado y los republicanos 39, con diez elecciones todavía pendientes. Ese cálculo incluía a los senadores cuyos mandatos no se renovaban y a los dos independientes que integran el bloque demócrata. La oposición necesitaba alcanzar 51 porque un empate de 50 a 50 habría permitido al vicepresidente republicano JD Vance inclinar las votaciones.
En Representantes, el tablero parcial mostraba 166 distritos adjudicados a los demócratas y 104 a los republicanos. Todavía faltaba resolver una parte del mapa, pero NBC ya proyectaba una mayoría opositora. El modelo de estimación de The New York Times, citado por ABC Australia durante su cobertura, calculaba 245 bancas demócratas, treinta más que las obtenidas en 2024 y por encima de las 218 necesarias para controlar la cámara. Esa cifra seguía siendo una proyección, no un resultado definitivo.
Texas concentró uno de los golpes más costosos para Trump. James Talarico, legislador estatal de 37 años y exdocente, derrotó al fiscal general Ken Paxton y consiguió el primer triunfo demócrata para el Senado por ese estado desde 1988. Con aproximadamente el 84% del voto estimado contabilizado, Decision Desk HQ registraba 4.609.382 sufragios para Talarico, el 55,06%, frente a 3.616.142 de Paxton, el 43,20%. La diferencia parcial se acercaba al millón de votos.
La competencia texana acumuló cerca de 590 millones de dólares en publicidad de televisión, radio y medios digitales entre las primarias y la elección general, según datos de AdImpact publicados por The Texas Tribune. Trump había respaldado a Paxton pese a las advertencias de dirigentes republicanos sobre sus dificultades para ganar una elección general. El candidato reconoció la derrota y felicitó a su adversario; en su acto, la pantalla de proyección fue apagada cuando Fox News anunció la victoria demócrata.
En Carolina del Norte, Cooper consiguió una ventaja todavía mayor en términos porcentuales. Con el 94% del voto estimado contado, reunía 2.431.014 sufragios, el 58,60%, contra 1.624.701 de Michael Whatley, el 39,16%. El derrotado había presidido el Comité Nacional Republicano y contaba con el apoyo de Trump. Cooper recuperó para los demócratas el escaño que dejó el republicano Thom Tillis.
Carolina del Sur también cambió de partido. La pediatra Annie Andrews venció a Darline Graham, hermana del fallecido senador Lindsey Graham, a quien había reemplazado en la banca. Con el 93% del voto estimado contabilizado, Andrews sumaba 1.034.191 sufragios, el 51,14%, frente a 947.861 de Graham, el 46,87%. El último demócrata elegido senador por ese estado había sido Fritz Hollings, en 1998.
Ohio aportó otra derrota vinculada directamente con la Casa Blanca. Sherrod Brown regresará al Senado después de perder su anterior banca en 2024, esta vez tras vencer a Jon Husted, designado para reemplazar a Vance cuando asumió como vicepresidente. Con el 87,6% del voto estimado contado, NBC registraba 2.024.344 sufragios para Brown, el 48,6%, y 1.936.096 para Husted, el 46,5%. Otras candidaturas se repartían los votos restantes. La elección especial definió quién completará el mandato que vence en enero de 2029.
En Kansas, Adam Hamilton consiguió el primer triunfo demócrata en una elección al Senado desde 1932. El conteo parcial de NBC le asignaba 549.300 votos, el 51,6%, contra 482.788 del republicano Roger Marshall, el 45,4%, con el 91,9% contabilizado. En Iowa, Josh Turek reunía 647.940 sufragios, el 50,8%, frente a 587.410 de Ashley Hinson, el 46,1%, con el 92,1% del voto estimado contado. Las cifras corresponden a actualizaciones de distintos momentos de la noche y continuaban modificándose.
El retroceso republicano se extendió por distritos de la Cámara baja. En Pensilvania, Janelle Stelson derrotó a Scott Perry, Paige Cognetti a Rob Bresnahan y Bob Brooks a Ryan Mackenzie. En Nueva Jersey, Rebecca Bennett venció a Thomas Kean; en Kentucky, Zach Dembo ganó la banca abierta del sexto distrito, y en Ohio, Don Leonard desplazó a Mike Carey. La oposición avanzaba contra legisladores que buscaban reelegirse y sobre escaños que habían quedado abiertos.
Las encuestas a votantes aportaron datos sobre el rechazo al gobierno. El AP Voter Poll, realizado sobre aproximadamente 80.000 electores, indicó que alrededor de seis de cada diez desaprobaban la gestión presidencial y siete de cada diez consideraban insuficiente el control del Congreso sobre el Ejecutivo. Entre los menores de 30 años, cerca del 70% dijo haber elegido candidatos demócratas a Representantes. Esos porcentajes corresponden a una encuesta electoral y no al escrutinio.
La economía atravesó buena parte de esas respuestas. Cerca de dos tercios de los consultados consideraban que las políticas de Trump habían empeorado las condiciones económicas, y una proporción semejante evaluaba negativamente sus aranceles. El encarecimiento de los combustibles asociado a la guerra con Irán se sumó al malestar por los precios cotidianos.
Trump intentó despegarse de las derrotas después de haber pedido durante la campaña que sus seguidores votaran como si él estuviera en la boleta. “Yo no estaba en la boleta y, si hubiera estado, habríamos ganado por paliza”, escribió en Truth Social. Más tarde, en una conversación con The New York Times recogida por AP, afirmó que aceptaría los resultados y que estaba dispuesto a trabajar con los demócratas.
La jornada incluyó el despliegue de mil observadores y supervisores electorales del Departamento de Justicia en los cincuenta estados. Los demócratas cuestionaron el operativo por el riesgo de intimidación. Reuters informó que funcionarios electorales de varios estados no reportaron problemas con esa supervisión, aunque Nuevo México comunicó que había recibido denuncias sobre preguntas inusuales de agentes federales y pidió explicaciones.
Las gobernaciones ampliaron la derrota oficialista. En Texas, Gina Hinojosa venció a Greg Abbott; en Georgia, Keisha Lance Bottoms se convirtió en la primera mujer negra elegida gobernadora en Estados Unidos; en Ohio, Amy Acton derrotó a Vivek Ramaswamy, otro candidato respaldado por Trump. Los demócratas también recuperaron Iowa con Rob Sand. Los republicanos conservaron la gobernación de Florida con Byron Donalds y la banca senatorial de ese estado con Ashley Moody.
La nueva mayoría del Senado podrá bloquear candidatos del presidente para la Justicia federal, la Corte Suprema y los cargos del Ejecutivo que requieren confirmación legislativa. Si se consolida también la victoria en Representantes, los demócratas controlarán las comisiones de ambas cámaras y tendrán más capacidad para impulsar investigaciones y condicionar proyectos de ley y negociaciones presupuestarias. Los mandatos del nuevo Congreso comenzarán el 3 de enero de 2027.
Trump conservará el poder de veto, cuya superación exige dos tercios de los votos en cada cámara. La mayoría simple del Senado tampoco alcanza por sí sola para cerrar el debate de buena parte de la legislación, para lo que normalmente se requieren 60 votos. La derrota reduce su margen parlamentario, pero no transfiere a la oposición las facultades del Poder Ejecutivo.
El conteo no tiene una hora única de finalización para todo Estados Unidos. Cada estado aplica sus propios procedimientos y el procesamiento de votos por correo, las verificaciones y las contiendas ajustadas pueden extender el escrutinio durante varios días. La certificación oficial puede demorar semanas. Durante la madrugada, elecciones como las de Michigan, Maine y Alaska seguían pendientes de adjudicación en las coberturas consultadas, por lo que la cantidad definitiva de bancas de cada bloque todavía podía cambiar.
