a

El drama que viven los productores tras las intensas nevadas

Screenshot

Río Mayo 1935 se adentró en uno de los campos de la zona junto a un productor rural para conocer de cerca la situación que dejaron las intensas nevadas. A un mes de la primera gran nevada del 17 de julio, todavía quedan alrededor de 40 centímetros en sectores parejos y bardones que alcanzan los 60. Las ovejas, muchas de ellas preñadas y próximas a parir en octubre, llevan semanas con serias dificultades para acceder al alimento.

La recorrida realizada por Río Mayo 1935 permitió tomar real dimensión de lo que ocurre campo adentro. La nieve que todavía permanece no corresponde solamente a la caída del 17 de julio: después volvió a nevar, llovió sobre lo acumulado y llegaron nuevas heladas que endurecieron la superficie y fueron retrasando el deshielo.

En terrenos parejos todavía quedan acumulaciones cercanas a los 40 centímetros, mientras que algunos bardones conservan alrededor de 60. Los últimos días fueron mayormente soleados, pero las temperaturas durante el día siguen siendo bajas y por la noche las heladas vuelven a congelar lo que alcanzó a aflojar durante algunas horas.

La ausencia de viento también influye. En otras condiciones podría ayudar a barrer parte de la nieve y descubrir algunos sectores, pero durante estos días prácticamente no lo hubo. El sol trabaja lentamente sobre una cantidad de nieve muy importante y el campo continúa cubierto en amplias extensiones.

Screenshot

Ovejas pesadas y con la parición cada vez más cerca

La preocupación aumenta porque muchas de las ovejas están preñadas y se encaminan hacia las pariciones de octubre. Son animales pesados que necesitan alimentarse bien y que ahora gastan mucha más energía para desplazarse sobre nieve, hielo y huellas profundas.

Las ovejas buscan pequeños espacios descubiertos, meten la cabeza entre los arbustos, raspan donde pueden y aprovechan cada manchón de vegetación que quedó libre. En algunos lugares pueden pasar jornadas con muy poco acceso al pasto natural y el desgaste empieza a notarse.

Hay animales que caminan con dificultad, se echan y después no logran incorporarse con facilidad. Otros permanecen demasiado tiempo sobre sectores congelados y terminan pegados al hielo. Cuando se los encuentra en esas condiciones hay que levantarlos, moverlos y tratar de alimentarlos para que recuperen fuerzas.

Screenshot

Llegar hasta las majadas también cuesta

Recorrer grandes extensiones a caballo tampoco resulta sencillo. La nieve profunda obliga al caballo a realizar un esfuerzo permanente y los perros que acompañan el trabajo también terminan agotados. Al día siguiente muchas veces hay que cambiar de caballo y volver a empezar, lo que limita enormemente la posibilidad de recorrer todo un establecimiento.

Quienes cuentan con camionetas 4×4 o maquinaria intentan abrir huellas para llegar hasta las majadas. Esos caminos permiten llevar forraje, recuperar ovejas debilitadas y trasladarlas en carros hacia sectores con menos nieve o directamente hasta la estancia, donde pueden recibir alimento y suplementos.

No todos los productores tienen esa posibilidad. En algunos campos todavía hay lugares a los que directamente no se puede entrar y muchos deberán esperar que los días más largos y el sol permitan avanzar con el deshielo.

Recién entonces podrán recorrer cada cuadro, encontrar los animales que quedaron dispersos y tratar de salvar aquellos que todavía tengan posibilidades.

Screenshot

El invierno también golpea a la fauna silvestre

La nieve no afecta solamente a las majadas. Los guanacos también recorren grandes extensiones buscando sectores donde haya quedado vegetación descubierta y empiezan a verse algunos ejemplares debilitados después de tantas semanas bajo estas condiciones.

Los choiques, conocidos habitualmente en la zona como avestruces, buscan reparo entre los montes y en sectores donde pueden resguardarse y encontrar algo de alimento. Zorros, pumas y caranchos atraviesan el mismo invierno y salen en busca de animales caídos o demasiado débiles para defenderse.

Una oveja que queda tendida o sin fuerzas para incorporarse se vuelve especialmente vulnerable. Los caranchos aparecen cerca de los animales caídos, mientras zorros y pumas continúan recorriendo los campos en busca de alimento.

Un mes después, la nieve todavía manda

Desde lejos, el campo blanco todavía puede parecer una postal. De cerca, la imagen es otra: nieve endurecida, animales buscando qué comer, ovejas que necesitan ayuda para levantarse y productores intentando abrir caminos para llegar hasta ellas.

A un mes de aquella primera gran nevada del 17 de julio, el invierno todavía condiciona buena parte del trabajo rural. Después llegó más nieve, lluvia y nuevas heladas, mientras el deshielo avanzó mucho más lentamente de lo esperado.

Faltan pocas semanas para las pariciones de octubre y la preocupación está puesta ahora en que las ovejas lleguen con fuerzas suficientes. Algunos productores ya pueden entrar, llevar alimento y rescatar animales. Otros todavía tienen sectores completamente inaccesibles.

Cuando la nieve finalmente retroceda, recién entonces se podrá recorrer todo el campo y saber cuánto dejó atrás este invierno.

Compartir:
Puntuar Este Artículo