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Estafas virtuales en Río Mayo: usan domicilios reales para vender productos que no existen.

Las maniobras incluyen publicaciones con fotografías de comercios, viviendas y ubicaciones de la localidad para convencer a los compradores. Algunas víctimas viajaron para retirar la mercadería y descubrieron que el negocio era falso; en uno de los casos, los estafadores dieron la dirección de la propia comisaría.

Las estafas virtuales continúan generando denuncias en Río Mayo y presentan modalidades cada vez más elaboradas. Los autores ya no se limitan a ofrecer productos a precios atractivos: utilizan fotografías de inmuebles, referencias conocidas y direcciones de la localidad para construir comercios falsos y convencer a sus víctimas de que están frente a una operación real.

El comisario Néstor Peña confirmó en una entrevista con Cable Canal Río Mayo que la dependencia recibió varias denuncias por este tipo de hechos. “Lamentablemente, a pesar de que tenemos un micro radial donde alertamos sobre estas situaciones y hay una campaña de concientización, la gente sigue cayendo”, señaló.

Una de las maniobras detectadas consiste en publicar cubiertas, vehículos, cortinas, alimentos y otros productos utilizando imágenes que no corresponden al supuesto vendedor. La publicación puede mostrar un comercio equipado y con mercadería disponible, pero la dirección proporcionada corresponde en realidad a una vivienda particular o a un lugar donde nunca funcionó esa actividad.

“Se están tomando hasta el trabajo de hacerlo pormenorizado por cada pueblo, con imágenes de los lugares y todo”, advirtió Peña. Según explicó, no se trata de avisos genéricos difundidos de la misma manera en todo el país. Los estafadores buscan fotografías y ubicaciones concretas para adaptar el engaño a cada localidad y darle mayor credibilidad.

La maniobra produjo situaciones en las que compradores transfirieron dinero y luego viajaron hasta Río Mayo para retirar una mercadería que nunca existió. “Hay gente que ha viajado hasta la localidad a buscar las cosas. Llegan acá y se encuentran con que el domicilio es de la comisaría”, relató el jefe policial.

Peña indicó que también se conocieron casos similares en Sarmiento, Esquel y otras localidades de la provincia. Los números empleados para realizar los contactos cambian y algunos poseen la característica 280, correspondiente a ciudades de la costa chubutense. Sin embargo, la característica telefónica no permite establecer por sí sola desde dónde actúan los responsables.

Premios, multas y llamados intimidatorios

Las falsas ventas son solo una parte de las modalidades denunciadas. El comisario mencionó mensajes que anuncian premios inexistentes y llamados en los que una persona asegura que la víctima tiene una causa judicial pendiente. A partir de esa versión, le exige dinero para pagar una supuesta multa y promete que el expediente será archivado.

“Te dicen: ‘Usted paga esto y esto pasa a archivo’”, explicó Peña. También advirtió sobre contactos que comienzan mediante redes sociales y luego derivan en amenazas relacionadas con supuestos intercambios con menores de edad. En esos casos, una persona se presenta como padre o familiar y exige un pago para no formular una denuncia o divulgar el contenido de las conversaciones.

Los argumentos cambian, pero mantienen un mecanismo común: generar urgencia, temor o la posibilidad de obtener una ventaja para conseguir que la víctima transfiera dinero sin verificar la información. “Los artificios son múltiples. Están desde que ganaste un premio hasta que tenés una causa y te llaman para cobrarte una multa”, resumió.

Una llamada permitió descubrir una concesionaria falsa

La comisaría también recibe consultas de personas de otras ciudades que desconfían de una oferta antes de efectuar el pago. Peña mencionó el caso reciente de un interesado que llamó para consultar por una supuesta concesionaria de automóviles radicada en Río Mayo.

El personal comprobó que el comercio no existía y se lo comunicó al potencial comprador. “Le explicamos que acá no existe ninguna concesionaria de autos. Entonces quedó más tranquilo, pero llamó y verificó”, expresó el comisario.

La policía recomendó seguir ese procedimiento cuando una publicación atribuya una venta a un comercio de Río Mayo, Ricardo Rojas, Facundo, Lago Blanco u otra localidad de la región. Los efectivos que realizan tareas en la calle conocen los establecimientos habilitados y pueden comprobar si la dirección indicada corresponde al negocio anunciado.

“El personal conoce la zona, sabe los comercios, los ve a diario, sabe qué comercio nuevo está y cuál se fue”, explicó Peña. También aconsejó consultar a una persona conocida que resida en la localidad antes de transferir dinero o entregar datos personales.

Publicaciones sospechosas en grupos de compraventa

Los grupos de WhatsApp y las páginas de compraventa aparecen como uno de los canales utilizados para difundir estas ofertas. Peña mencionó un caso en el que la administradora de un grupo aceptó inicialmente una publicación, pero volvió a revisarla y la eliminó dos minutos después.

La mujer detectó que las fotografías no eran nítidas, que no podía identificarse correctamente a la persona que aparecía en ellas y que los números telefónicos le resultaban sospechosos. “Tuvo esa precaución. Esperemos que no haya víctimas en ese caso, porque en otros una publicación estuvo una hora y capaz que alguna gente cayó en la estafa”, explicó.

Peña recomendó inspeccionar las imágenes, verificar los datos del vendedor y desconfiar cuando se exige una transferencia inmediata para reservar un producto. También pidió realizar las compras mediante páginas oficiales y no basarse únicamente en fotografías, ubicaciones enviadas por WhatsApp o perfiles que aparentan pertenecer a comercios conocidos.

“Hay que verificar la información, ver que la foto sea nítida y tratar de comprobar los lugares con algún conocido. Hay que tomarse un tiempito, porque si no después es plata perdida”, advirtió el comisario.

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