Dieron de alta al hombre que recibió un ladrillazo en Sarmiento: no puede mover un brazo y necesita otra cirugía

La víctima fue operada del cráneo y permanece en reposo, sin poder trabajar y a la espera de otra intervención. Cuestionó la respuesta judicial ante las denuncias por un conflicto entre familias y aseguró que los policías presentes no frenaron las agresiones. La Fiscalía investiga el caso como lesiones graves con exceso en la legítima defensa. El herido evalúa organizar una rifa o una colecta para afrontar los gastos de su hogar y del tratamiento.
José Alberdi recibió el alta hospitalaria el martes 27 de octubre, después de ser operado en Comodoro Rivadavia por las lesiones que sufrió al recibir un ladrillazo en la cabeza durante un enfrentamiento en Sarmiento. Continúa su recuperación en su domicilio y, según contó, no puede mover el brazo izquierdo, aunque conserva la sensibilidad. Tiene pendiente otra intervención para colocarle una malla en el cráneo y calcula que permanecerá al menos dos o tres meses sin poder trabajar.
En diálogo exclusivo con Río Mayo 1935, relató la atención que recibió después de la agresión del viernes 23 y cuestionó tanto la actuación policial en el lugar como la respuesta de la Justicia a las denuncias anteriores. Describió episodios de provocación y amenazas que, según sostuvo, precedieron al enfrentamiento, y afirmó que el otro conductor le bloqueó el paso con su vehículo antes de que se produjera la colisión.
Alberdi contó que, después de resultar herido, fue trasladado al hospital de Sarmiento, donde recibió las primeras curaciones y dispusieron su derivación. En Comodoro le realizaron una tomografía y el sábado por la mañana ingresó al quirófano. “Me sacaron todos los huesos rotos del cráneo, me descomprimieron el cerebro que estaba presionado por los mismos huesos”, explicó sobre una operación que, de acuerdo con su estimación, duró entre dos y tres horas.
Permaneció en terapia intensiva hasta el lunes, cuando pasó a una sala común, y recibió el alta al día siguiente. Según relató, los médicos le indicaron continuar la recuperación en su casa para reducir la exposición a infecciones durante la internación. Debe mantener reposo absoluto, evitar esfuerzos y movimientos bruscos, y protegerse de nuevos golpes en la cabeza.
La pérdida de movilidad del brazo izquierdo es una de las consecuencias que describió durante la entrevista. “No muevo los dedos, no muevo el brazo, nada. Pero tengo sensibilidad”, expresó. Al transmitir la explicación que recibió sobre los efectos del traumatismo, los comparó con los de un ACV y dijo que el médico le pidió concentrarse primero en recuperarse de la operación.
“Por lo que contamos nosotros, son más de 30 puntos”, relató sobre la sutura. Las fotografías y el video que compartió con este medio muestran la zona intervenida. Contó que debe regresar en aproximadamente quince días para que le retiren los puntos y que alrededor de un mes tendrá una nueva evaluación para definir otra cirugía.
La intervención pendiente consiste, según explicó, en colocarle una malla en el cráneo. Afirmó que ese material todavía no está disponible y que aún no tiene una fecha confirmada para la operación. No cuenta con obra social y continúa su atención en el sistema público.
Al referirse a los antecedentes del enfrentamiento, Alberdi aseguró que ya habían denunciado situaciones de hostigamiento y amenazas. Consideró insuficiente la respuesta judicial porque, pese a esas presentaciones, el conflicto continuó. Según su relato, las provocaciones se reanudaron después de que regresara de un viaje y desembocaron en el episodio del viernes.
El comunicado del Ministerio Público Fiscal reconstruyó lo ocurrido a partir de una colisión entre dos vehículos, registrada a las 19:22 en avenida 2 de Abril y calle Etchezar, en el barrio 21 de Junio. Según esa información, después del choque comenzó una pelea entre los conductores y uno de ellos sufrió lesiones graves. El mismo parte también informó que las familias mantienen una disputa de larga data, con denuncias por amenazas, daños y lesiones, y que se habían dictado medidas de protección y prohibiciones de contacto.
Alberdi aportó su versión sobre las circunstancias anteriores a esa colisión. Sostuvo que el otro conductor le atravesó el auto, bloqueándole el paso, y reconoció que lo chocó con su camioneta. Afirmó que, después de descender de los vehículos, el joven sacó un cuchillo y le provocó un corte en un dedo. Esos detalles forman parte de su testimonio y no están desarrollados en la comunicación de Fiscalía sobre la audiencia.
También contó que tomó un palo y persiguió al otro participante. Según su reconstrucción, después llegaron familiares del joven y el enfrentamiento continuó hasta que recibió el ladrillazo, que ubicó prácticamente desde atrás. Acusó a la madre y a la hermana del imputado de haberlo golpeado cuando estaba en el suelo y sostuvo que su cuñado intervino para impedir que las agresiones continuaran.
Respecto de la actuación policial, señaló que había efectivos presentes y que la pelea siguió pese a su intervención. Relató que el personal le retiró el cuchillo al otro involucrado y que también intentó quitarle a él el palo, a lo que se negó. “Ahí adelante de la policía seguimos peleando igual”, manifestó.
Alberdi aseguró que había varios policías y personal de la Guardia Urbana, por lo que cuestionó el argumento de una supuesta inferioridad numérica para explicar la falta de control del enfrentamiento. También afirmó que su suegro insistió para que detuvieran al otro participante. El comunicado de Fiscalía no ofrece una reconstrucción detallada de la intervención de los agentes ni responde a esos cuestionamientos.
Según el entrevistado, el joven fue detenido el viernes y recuperó la libertad el domingo al mediodía. Alberdi rechazó que el golpe recibido pudiera justificarse como legítima defensa: sostuvo que no tenía acorralado al otro participante cuando fue alcanzado en la cabeza y que alrededor había familiares del imputado.
La información oficial sobre la audiencia distingue las posiciones de la acusación y de la defensa. La procuradora Luciana Coppini y el funcionario Matías Ayuzo, en representación del Ministerio Público Fiscal, solicitaron investigar al joven de 20 años por lesiones graves cometidas con exceso en la legítima defensa. La defensora pública Rosa Sánchez sostuvo, en cambio, que se trató de un caso de legítima defensa y no formuló objeciones a los pedidos de la Fiscalía.
El juez Alejandro Rosales autorizó la formalización de la investigación con la calificación provisoria propuesta por los investigadores. La Fiscalía pidió seis meses para desarrollar las diligencias y medidas de prohibición de acercamiento y contacto entre integrantes de ambos grupos familiares. La resolución comunicada corresponde a la apertura de la investigación y no establece de manera definitiva las responsabilidades por las lesiones.
Mientras continúa la causa, Alberdi debe afrontar una recuperación que le impide sostener su actividad laboral. Trabaja por su cuenta y tiene que cubrir el alquiler, los servicios, la alimentación y los medicamentos. Entre esos gastos mencionó un medicamento cuyo precio ubicó en $150.000 y que forma parte de un tratamiento que, según indicó, deberá mantener durante tres meses.
Ante la imposibilidad de trabajar durante los próximos meses, evalúa organizar una rifa o una colecta para reunir fondos. Todavía no anunció una campaña concreta, pero explicó que la ayuda estaría destinada a sostener los gastos de su hogar y del tratamiento mientras cumple el reposo y espera la nueva cirugía.
