Río Mayo: expulsaron a soldados que acamparon sin autorización durante maniobras militares
Río Mayo: expulsaron a soldados que acamparon sin autorización durante maniobras militares
El encargado de un establecimiento rural sorprendió a efectivos del Ejército Argentino que habían montado un campamento dentro de la propiedad sin permiso y les exigió que se retiraran. La tropa abandonó el lugar, pero el episodio sumó un nuevo reclamo por tranqueras abiertas y movimientos militares en plena parición de las ovejas. Las ejercitaciones, previstas del 26 al 30 de octubre, fueron anunciadas para los campos de instrucción de la guarnición, mientras que los responsables del establecimiento aseguran que los soldados ingresaron a terrenos particulares. El año pasado atribuyeron a maniobras similares la pérdida de unos 15 corderos.
El encargado del establecimiento rural Cañadón Faquico, ubicado en la zona de Río Mayo, hizo retirar a un grupo de soldados del Ejército Argentino que había ingresado al campo e instalado un campamento sin autorización de sus responsables, en medio de las maniobras militares que se desarrollan durante octubre en sectores cercanos a la localidad.
Según la información recabada por Río Mayo 1935, los efectivos ingresaron a la propiedad sin comunicar previamente su presencia, montaron carpas y permanecieron en el lugar mientras desarrollaban actividades de instrucción. También dejaron tranqueras abiertas, una situación que motivó la intervención del encargado, quien llegó hasta el campamento, abordó al personal militar y exigió que abandonara el establecimiento. Los soldados debieron levantar su presencia en el lugar y retirarse.
El episodio ocurrió mientras el Batallón de Ingenieros Mecanizado 9 «Zapadores del Chubut», con asiento en Río Mayo, desarrolla un nuevo período de adiestramiento operacional dispuesto por el Comando de la IX Brigada Mecanizada. Las actividades fueron anunciadas para el período comprendido entre el lunes 26 y el viernes 30 de octubre, con desplazamientos de vehículos militares, trabajos con equipos viales, prácticas de tiro y utilización de explosivos.
La comunicación institucional señala que las ejercitaciones se realizarían en los campos de instrucción de la Guarnición Ejército Río Mayo. Sin embargo, el reclamo de los responsables de Cañadón Faquico apunta precisamente a que parte del personal militar habría extendido sus actividades hacia una propiedad ganadera particular, donde instaló un campamento sin contar con autorización.
Un campamento militar dentro de un establecimiento ganadero
Las fotografías difundidas en redes sociales muestran efectivos uniformados, instalaciones de campaña y recorridas por sectores rurales próximos a cursos de agua. Las publicaciones también hacen referencia a la intervención del encargado y al retiro de la tropa, aunque las imágenes por sí solas no permiten determinar los límites de la propiedad.
El ingreso denunciado se produjo en un establecimiento dedicado a la producción ovina, donde el movimiento del ganado requiere mantener cerradas las tranqueras que separan los distintos cuadros. Dejarlas abiertas puede provocar que las majadas se desplacen hacia otros sectores, se mezclen o se dispersen, dificultando su localización y el trabajo cotidiano del personal rural.
Los responsables de Cañadón Faquico sostienen que el episodio tiene antecedentes. Durante las maniobras del año pasado también se habría registrado el ingreso de personal militar al establecimiento, con desplazamientos de vehículos y tranqueras que quedaron abiertas.
Esta vez, la instalación de un campamento sin autorización provocó la intervención directa del encargado, que exigió la salida de los efectivos.
Las maniobras coinciden con la parición y pueden provocar pérdidas de corderos
Uno de los aspectos que agrava el reclamo es el momento del año en que se desarrollan las ejercitaciones. Octubre coincide con la época de parición ovina en los establecimientos ganaderos de la región, cuando muchas ovejas están dando a luz y otras permanecen con sus corderos recién nacidos.
Durante este período resulta necesario evitar movimientos bruscos de las majadas. Las detonaciones, el ruido de los vehículos militares y los desplazamientos de tropas pueden provocar sobresaltos y dispersión de los animales, con el riesgo de que las madres se separen de sus crías.
En los primeros días de vida, los corderos dependen de la alimentación y protección materna. Cuando quedan separados durante períodos prolongados, pueden debilitarse, sufrir las consecuencias del frío o morir antes de ser encontrados por los trabajadores rurales.
El problema ya había sido advertido durante las maniobras del año pasado. En Cañadón Faquico, los responsables del establecimiento atribuyen a los desplazamientos de vehículos militares la pérdida de aproximadamente 15 corderos. Según la información recabada, las ovejas se asustaban ante la circulación de los vehículos, escapaban hacia otros sectores y algunas crías quedaban separadas de sus madres. Con el transcurso de los días, los trabajadores encontraban animales muertos en distintos puntos del campo.
Aunque no se dispone de una evaluación independiente que permita establecer la causa de cada muerte, el antecedente explica la preocupación por la repetición de estas actividades durante la parición. Para una explotación ganadera, la pérdida de corderos representa un perjuicio económico directo, porque reduce la cantidad de animales disponibles para comercialización o reposición del plantel.
El cuestionamiento apunta también a la falta de coordinación previa con los establecimientos rurales. Conocer anticipadamente los sectores donde se realizarán las maniobras permitiría a los trabajadores organizar el manejo de las majadas y adoptar precauciones durante una etapa particularmente sensible de la producción.
Ejercicios anunciados del 26 al 30 de octubre en terrenos militares
El Batallón de Ingenieros Mecanizado 9 informó que las actividades de adiestramiento operacional se desarrollarían entre el 26 y el 30 de octubre en los campos de instrucción de la guarnición local.
El programa incluye desplazamientos de vehículos militares, trabajos con equipos viales, prácticas de tiro y tareas con explosivos. La comunicación advierte que durante esas jornadas podrían escucharse detonaciones de distinta magnitud.
Estas actividades se suman a las maniobras realizadas durante los primeros días del mes, cuando el Batallón recibió a unidades provenientes de Comodoro Rivadavia y Sarmiento para ejercicios de navegación sobre los ríos Mayo y Senguer, operaciones diurnas y nocturnas, instalación de radares, tiro de combate y prácticas de demolición.
Aquella instrucción fue inspeccionada por el comandante de la IX Brigada Mecanizada, coronel Pablo Giordano, y contó con la participación de personal de infantería mecanizada, comunicaciones, inteligencia y cazadores patagónicos.
El episodio denunciado en Cañadón Faquico plantea una diferencia entre las áreas anunciadas para la instrucción militar y el lugar donde los responsables del establecimiento aseguran que se instaló el campamento. Hasta el momento no se cuenta con documentación sobre los límites precisos del sector utilizado ni con una explicación oficial que permita establecer quién dispuso el ingreso de los efectivos a la propiedad.
Los estruendos también provocan preocupación por las mascotas
Las detonaciones utilizadas durante las prácticas militares pueden escucharse fuera de los campos de instrucción y también generan preocupación entre vecinos de Río Mayo por sus efectos sobre los animales domésticos.
Durante períodos de ejercicios militares se han señalado episodios de perros y otras mascotas que se asustan ante los estruendos, escapan de sus viviendas y terminan extraviándose. Aunque no existe un relevamiento público que permita cuantificar estos casos, el problema forma parte de los efectos que los ruidos intensos pueden provocar sobre los animales.
Río Mayo cuenta con una ordenanza que prohíbe la utilización de pirotecnia sonora, precisamente por las consecuencias de los estruendos. La normativa contempla una excepción para las Fuerzas Armadas, por lo que las detonaciones realizadas durante ejercicios militares no están alcanzadas por esa prohibición.
Sin embargo, la excepción normativa no modifica las reacciones que pueden experimentar los animales ante sonidos intensos. En los establecimientos ganaderos, el problema adquiere además una dimensión productiva durante la parición, cuando la dispersión de las majadas puede provocar la separación de madres y crías.
El retiro de los soldados y las explicaciones pendientes
El episodio de Cañadón Faquico terminó con el retiro de los soldados después de que el encargado los abordara en el campamento y exigiera que abandonaran el establecimiento.
El reclamo no apunta a impedir las actividades de instrucción del Ejército Argentino, sino a evitar que se utilicen propiedades particulares sin autorización y que los desplazamientos militares alteren el manejo del ganado durante la época de parición.
Los responsables del campo aseguran que el año pasado ya sufrieron pérdidas de animales durante maniobras similares y que ahora volvieron a encontrarse con personal militar dentro de la propiedad, tranqueras abiertas y un campamento que no había sido autorizado.
Hasta el momento no se cuenta con una respuesta oficial del Batallón de Ingenieros Mecanizado 9 sobre quién dispuso la instalación del campamento, si existía algún permiso para utilizar ese sector rural y qué medidas se adoptaron después de que el encargado exigiera el retiro de los efectivos.
Las ejercitaciones tienen prevista su finalización el viernes 30 de octubre. Queda pendiente conocer si las autoridades militares establecieron algún mecanismo de coordinación con los establecimientos ganaderos próximos a la guarnición y qué medidas se adoptarán para evitar nuevos ingresos sin autorización durante la temporada de parición ovina.
