a

“Convenciendo, no venciendo”: Sans Segarra cuestionó cómo los adultos educamos a los chicos

De visita en la Argentina para presentar La humanidad en crisis, el cirujano español defendió una educación que fortalezca la autoestima y la capacidad de pensar por cuenta propia. En una entrevista televisiva, cuestionó la costumbre de descalificar lo que los niños cuentan y de concentrar su preparación en el futuro laboral.

Un chico cuenta algo y un adulto le responde que es una tontería o que las cosas no son así. Manuel Sans Segarra recurrió a esa escena para cuestionar la manera en que los mayores intervienen en la educación de los niños, durante una entrevista con Luis Novaresio en A24. El médico español, que visitó la Argentina para presentar su último libro, La humanidad en crisis, puso el acento en la escucha, la autoestima y el lugar que se les da a los chicos para desarrollar un criterio propio.

“Educar es desarrollar la autoestima del niño, ayudarle a buscar su auténtica esencia”, sostuvo. Su propuesta quedó expresada en una frase que repitió durante la conversación: “Convenciendo, no venciendo”. Al explicar cómo acompañar ese proceso, mencionó el abrazo, el beso y el amor como recursos de una relación que permita al niño expresarse.

El ejemplo de la descalificación apareció cuando describió una respuesta adulta que interrumpe lo que el chico intenta contar: “Esto es una tontería, esto no es así”. Su cuestionamiento apunta a esa forma de ejercer la autoridad, en la que el adulto da por resuelta la conversación desde su propia mirada, sin detenerse a escuchar qué quiso decir el niño. La reflexión incluye a quienes educan dentro de una casa, además de lo que ocurre en las instituciones educativas.

Sans Segarra diferenció la formación para desempeñar una actividad de la educación de una persona. Según explicó, formar consiste en proporcionar conocimientos y habilidades para ejercer una profesión u oficio; puso como ejemplos al periodista, al médico y al piloto. Educar, en su planteo, exige ocuparse también de la autoestima y de la autonomía con la que esa persona tomará sus decisiones.

“Hoy no se educa, hoy se forma”, afirmó durante la entrevista. A su juicio, la preparación centrada en el rendimiento y la futura actividad laboral deja relegado el desarrollo de la libertad y la autocrítica. Su objeción se dirigió a una educación que enseña a cumplir una función, pero ofrece poco espacio para preguntarse por el sentido de lo que se hace o para cuestionar lo establecido.

El intercambio había comenzado con una observación de Novaresio sobre los niños y la posibilidad de que los adultos terminen alejándolos de lo que el entrevistado considera su identidad más profunda. Sans Segarra vinculó su respuesta con su idea de “supraconciencia”, nombre con el que describe una identidad espiritual que, según sostiene, trasciende el cuerpo. Desde esa interpretación, atribuye al afecto y al conocimiento de uno mismo un lugar central en la educación.

El médico también trasladó la responsabilidad a los mayores: “El cambio que precisa la humanidad tiene que empezar por un cambio en cada uno de nosotros”, expresó. En el tramo dedicado a la infancia, esa exigencia estuvo acompañada por ejemplos sobre el trato cotidiano y por su defensa de una educación que ayude a los chicos a desarrollar una voz propia.

Especializado en cirugía general y digestiva, Sans Segarra desarrolló buena parte de su carrera en el Hospital Universitari de Bellvitge, en Barcelona. La humanidad en crisis, editado por Planeta, llegó a las librerías argentinas el 1 de octubre de 2026. El volumen tiene 232 páginas y aborda, desde la perspectiva del autor, la relación entre el materialismo, el vacío emocional y la búsqueda de sentido.

Compartir:
Puntuar Este Artículo