Centro de Monitoreo en Río Mayo: del anuncio de 2025 a un sistema sostenido por la Policía
Inaugurado el 22 de agosto de 2025 en el marco del 90° aniversario de la localidad, el Centro de Monitoreo fue presentado como una herramienta para reforzar la seguridad y generar empleo. A más de ocho meses de aquel anuncio —250 días después—, las dificultades en la selección de personal, la baja aceptación de los puestos y las condiciones laborales derivaron en un esquema que hoy funciona principalmente con personal policial.
Desde su inauguración el 22 de agosto de 2025, el Centro de Monitoreo de Río Mayo atravesó una serie de idas y vueltas que modificaron el escenario original con el que fue anunciado. En aquel momento, el acto oficial estuvo acompañado por un discurso centrado en la incorporación de tecnología y la creación de puestos de trabajo para la comunidad. Sin embargo, a más de ocho meses de ese anuncio, el funcionamiento real del sistema muestra diferencias con respecto a lo proyectado.

Poco tiempo después, el 28 de octubre de 2025, desde la propia Municipalidad de Río Mayo se informaba públicamente que el centro “ya estaba trabajando” y que dependía de la Comisaría Distrito local. Ese dato, que en su momento pasó casi inadvertido, hoy adquiere otra dimensión: desde su origen, el sistema quedó vinculado operativamente a la estructura policial.
La primera instancia de selección se desarrolló durante agosto, en la previa al aniversario del pueblo. En ese proceso, seis postulantes habían alcanzado el puntaje requerido en el curso de capacitación para videovigiladores. No obstante, sólo tres aceptaron el puesto laboral.
Ya en noviembre de 2025, un medio regional daba cuenta de esta situación, señalando que tras la deserción de candidatos iniciales, el Ministerio de Seguridad había tenido que volver a la localidad para entrevistar nuevos postulantes, en un intento por completar el plantel.
Según pudo reconstruir este medio en sus coberturas, quienes desistieron lo habrían hecho en un contexto atravesado por cuestionamientos a las condiciones ofrecidas, entre ellas los turnos rotativos exigentes, el nivel salarial y la modalidad de contratación como monotributistas. A esto se sumaron reclamos de vecinos por la falta de información durante la inscripción y por dificultades para acceder al sistema de postulación.
Ante la baja aceptación de los cargos, el Ministerio de Seguridad debió reactivar el procedimiento y volver a convocar a postulantes. En los últimos meses se realizaron nuevas entrevistas en Río Mayo, retomando el listado original de aspirantes. Según informó Cable Canal Río Mayo, estas entrevistas estuvieron a cargo del comisario inspector Cristian Quijano y los postulantes fueron notificados de que serían informados posteriormente sobre el resultado.
Sin embargo, más allá de estos intentos por completar las vacantes, el esquema no logró estabilizarse. Según pudo saber RíoMayo1935.com a partir de fuentes calificadas, en la actualidad el centro funciona con un número reducido de operadores civiles: sólo dos personas continúan desempeñándose como videovigiladores, siendo parte de los que originalmente fueron formados en las capacitaciones.

El resto de la operatividad es sostenido principalmente por personal policial, bajo un sistema de turnos similar al de la fuerza, con cobertura durante la mañana, la tarde y la noche. En ese esquema, cuando los operadores civiles tienen franco, hay turnos completos en los que el centro queda sin su presencia, lo que obliga a que el servicio sea cubierto íntegramente por efectivos policiales.
A pesar de este escenario, el sistema continúa funcionando con normalidad en términos operativos. Sin embargo, esa normalidad se sostiene sobre una estructura exigida: el centro de monitoreo termina recargando la ya limitada dotación de la comisaría local, donde además deben contemplarse licencias, problemas de salud y francos del personal. En ese contexto, la disponibilidad real de efectivos se reduce aún más, profundizando la dependencia del recurso policial para sostener el servicio.
Esta situación generó una sobrecarga en la estructura de la comisaría. De acuerdo con la información recabada, los turnos habituales cuentan con tres efectivos —en algunos casos cuatro—, pero ante ausencias se han registrado escenarios más ajustados. Según estas versiones, en determinados momentos habría quedado un efectivo en la comisaría y otro en el centro de monitoreo, reduciendo la capacidad de patrullaje en la localidad.
Según pudo saber RíoMayo1935.com, esta dinámica también genera situaciones operativas complejas cuando ocurre un hecho que requiere intervención policial. En algunos casos, el móvil debe dirigirse primero al centro de monitoreo para retirar al efectivo asignado en ese sector, ya que los procedimientos se realizan con dos agentes. Durante ese lapso, el centro quedaría a cargo únicamente del personal civil, una condición que no sería la prevista en el esquema original.
Estas maniobras, siempre de acuerdo a la información recabada de manera extraoficial, pondrían en evidencia las limitaciones del sistema en su implementación práctica y la falta de recursos humanos para sostener simultáneamente las tareas de monitoreo y patrullaje.
Uno de los ejes centrales del proyecto era la generación de empleo local, pero el desarrollo posterior mostró dificultades para sostener los puestos. Las condiciones laborales fueron señaladas como un factor determinante en la baja aceptación y en la continuidad de los trabajadores. Los turnos rotativos, la carga horaria y la obligación de facturar como monotributista fueron algunos de los puntos cuestionados.
Según pudo saber este medio, el ingreso actual rondaría los 500.000 pesos, aunque de ese monto deben descontarse monotributo y cobertura de salud, lo que reduce el salario efectivo. A esto se suma una dinámica de trabajo que, en algunos casos, implica ingresar más de una vez en el día, dificultando la posibilidad de sostener otra actividad laboral.
Fuentes consultadas también indicaron que existirían demoras en los pagos y situaciones contractuales irregulares, incluyendo casos en los que trabajadores habrían acumulado meses sin cobrar o no habrían tenido continuidad en sus contratos. Estos datos no fueron confirmados oficialmente.
En ese contexto, el funcionamiento actual del centro en Río Mayo deja planteada una contradicción que se fue construyendo con el paso del tiempo: un sistema presentado como generador de empleo y refuerzo de seguridad terminó dependiendo, en gran medida, de la estructura policial existente, trasladando sobre ella una carga adicional y alejándose del esquema original con el que fue anunciado.
