a

¿Fisura política en Despierta Chubut? Concejales de Sarmiento salieron a defender Zona Fría mientras dirigentes alineados a Torres acompañaron reformas energéticas en Nación

Eloy Dorado, Claudia Torres y Lucas Gognat quedaron en el centro de una discusión política inesperada después de presentar un anteproyecto para defender el régimen de Zona Fría y rechazar cualquier modificación que afecte los subsidios al gas en la Patagonia. Los tres concejales de Despierta Chubut en Sarmiento sostuvieron que “la calefacción no es un lujo” y plantearon la necesidad de proteger a las familias patagónicas frente al avance nacional sobre el esquema energético. El posicionamiento no pasó desapercibido: se transformó en el primer pronunciamiento político fuerte que surge desde Sarmiento sobre este tema y, al mismo tiempo, abrió un ruido interno dentro del propio espacio provincial que conduce Ignacio Torres.

El documento será tratado en la próxima sesión del Concejo Deliberante y expresa “preocupación y rechazo institucional” ante posibles cambios sobre Zona Fría. También solicita a los legisladores nacionales por Chubut que impulsen acciones para resguardar la continuidad del beneficio en la Patagonia. El planteo se apoya en una realidad difícil de discutir en el sur argentino: durante buena parte del año, la calefacción forma parte de las condiciones básicas para vivir y no de un consumo opcional. Hasta ahí, el posicionamiento aparece alineado con un reclamo bastante extendido en ciudades y pueblos patagónicos.

Sin embargo, el documento empezó a generar otra discusión cuando el análisis se corrió hacia el recorrido político que desembocó en el escenario actual. Porque el debate sobre Zona Fría no apareció aislado ni nació solamente con el proyecto aprobado recientemente en Diputados. La discusión ya venía desde la Ley Bases, donde el Gobierno nacional avanzó sobre cambios importantes en materia energética. Allí se eliminó el principio de autoabastecimiento como prioridad nacional y se impulsó un esquema más orientado a libre comercialización y exportación de hidrocarburos.

Ese punto resulta importante porque varios dirigentes vinculados políticamente al oficialismo provincial acompañaron aquella ley en el Congreso. Andrea Cristina y Edith Terenzi votaron a favor en el Senado. Jorge “Loma” Ávila hizo lo mismo en Diputados. Meses después, cuando el Gobierno nacional avanzó con el proyecto sobre Zona Fría, Ávila volvió a acompañar la iniciativa junto a César Treffinger y Maira Frías. Y ahí es donde el posicionamiento de los concejales de Sarmiento empezó a generar una situación incómoda dentro de Despierta Chubut.

Porque mientras desde el territorio salen a defender subsidios energéticos y a plantear que la Patagonia necesita protección diferencial frente al costo de calefaccionarse, dirigentes alineados políticamente al mismo espacio provincial acompañaron reformas energéticas impulsadas desde Nación. La discusión además empezó a moverse hacia otro terreno. Mientras sectores cercanos al oficialismo nacional se concentran en explicar cuestiones técnicas, jurídicas y cambios sobre coeficientes de cálculo, desde la oposición el foco empezó a ponerse sobre algo bastante más concreto: cuánto terminará pagando realmente un usuario patagónico cuando llegue la factura de gas.

Ahí aparece una de las principales advertencias que vienen realizando dirigentes opositores. Más allá de que jurídicamente la Patagonia siga dentro del régimen de Zona Fría, lo que puede cambiar es el alcance real del subsidio sobre la factura final. El debate entonces deja de pasar solamente por la existencia formal del régimen y empieza a trasladarse directamente al impacto económico que podrían tener las nuevas condiciones sobre hogares, comercios y pequeñas empresas del sur argentino.

Ese mecanismo de discusión tampoco resulta nuevo. Durante el tratamiento de la Ley Bases ya habían aparecido advertencias similares sobre cambios que inicialmente parecían técnicos o administrativos, pero que con el tiempo empezaron a mostrar efectos concretos sobre el esquema energético nacional. Mientras el oficialismo defendía aquellas reformas bajo argumentos de modernización y reordenamiento, distintos sectores opositores advertían que dentro de la letra chica empezaban a configurarse modificaciones más profundas vinculadas a subsidios, intervención estatal y orientación del sistema energético.

Por eso el documento presentado por Dorado, Torres y Gognat terminó generando bastante más ruido político del que probablemente imaginaban cuando redactaron el anteproyecto. Porque sin nombrarlos directamente, el posicionamiento entra en tensión con decisiones legislativas que fueron acompañadas por dirigentes del mismo espacio político a nivel provincial y nacional. Mientras tanto, el proyecto sobre Zona Fría todavía deberá atravesar el Senado y allí volverá a aparecer la discusión que hoy empieza a atravesar buena parte de la Patagonia: cuánto puede soportar el bolsillo de una región productora de gas y petróleo donde las tarifas siguen creciendo en medio de caída salarial, recesión y deterioro económico.

Compartir:
Puntuar Este Artículo