a

La dependencia policial de Lago Blanco, a cargo de una mujer, lleva varias semanas sin móvil en pleno invierno

La camioneta asignada permanece fuera de servicio desde hace varias semanas y aguardaría una grúa para ser trasladada al taller policial de Comodoro Rivadavia. Con una dotación reducida, sujeta además a francos, licencias y cuestiones de salud, los efectivos dependen de terceros que los lleven en vehículos particulares para atender accidentes y emergencias sobre extensos tramos de las rutas 260 y 51. La situación se agrava con calzadas cubiertas de nieve, hielo y escarcha, mientras la Comisaría de Río Mayo dispone de un solo móvil para cubrir su propia jurisdicción y brindar una eventual colaboración.

La dependencia policial de Lago Blanco lleva varias semanas sin movilidad oficial. La camioneta asignada permanece fuera de servicio y hasta el momento no habría llegado otra unidad para sostener las recorridas, los procedimientos y la atención de emergencias dentro de una jurisdicción atravesada por extensos corredores viales.

Con estricta reserva, vecinos de esta pequeña comunidad cercana al límite con Chile accedieron a contar aquello que observan a diario. Río Mayo 1935 evitó recurrir como fuentes a trabajadores policiales que actualmente prestan servicio en Lago Blanco, teniendo en cuenta el régimen jerárquico y disciplinario que rige dentro de la institución.

Los testimonios fueron recogidos por separado entre personas que mantienen un vínculo cotidiano con la dependencia, como ocurre en localidades de pocos habitantes. Las versiones coincidieron en los datos principales: el móvil lleva varias semanas inmovilizado, la dotación es reducida y los policías han debido ser trasladados por terceros en vehículos particulares para llegar a distintos procedimientos.

Personas ajenas a la fuerza habrían puesto sus propios rodados y asumido la conducción para llevar a los efectivos hacia accidentes y emergencias. Cada salida queda condicionada a encontrar un vehículo disponible y alguien dispuesto a circular por rutas que durante este invierno presentan nieve, hielo, escarcha y sectores con muy baja adherencia.

Una dotación reducida y una extensa cobertura vial

La dependencia debe atender Lago Blanco y cubrir amplios sectores rurales y viales. Sobre la Ruta Nacional 260, la jurisdicción se distribuye con la Comisaría de Río Mayo, mientras que sobre la Ruta Provincial 51 la cobertura se comparte con la dependencia policial de Ricardo Rojas.

Los efectivos pueden ser requeridos a decenas de kilómetros del casco urbano, en sectores con comunicaciones limitadas y tiempos de viaje que aumentan durante el invierno. Esa cobertura exige movilidad propia y una camioneta preparada para transitar sobre rutas congeladas, caminos rurales y accesos afectados por la nieve.

Habitualmente, los turnos se organizan con dos suboficiales. Esa cobertura queda sujeta a los francos, las licencias y el estado de salud del personal. Cualquier ausencia repercute directamente sobre una dotación reducida que debe sostener la guardia y responder ante procedimientos alejados de la localidad.

Quienes conocen el funcionamiento interno de la fuerza relatan que la falta de personal también condicionaría el otorgamiento de las licencias anuales. Un agente al que le corresponden veinte días podría recibir inicialmente diez y completar el período restante más adelante. Cuando la licencia es mayor, también podría dividirse para evitar que la dependencia quede con una cobertura todavía más limitada.

El fraccionamiento permite sostener los turnos, pero traslada la falta de personal hacia los propios trabajadores, que deben organizar su descanso según las necesidades operativas. En una localidad aislada, con rutas complejas y sin movilidad oficial, esa situación suma otra dificultad a las condiciones cotidianas del servicio.

Cada salida modifica además el funcionamiento de la unidad. Si los dos efectivos disponibles concurren a un procedimiento, la dependencia podría quedar momentáneamente sin personal. Si uno permanece de guardia, la intervención externa queda a cargo de un solo policía. Cuando coinciden francos, licencias o ausencias por razones de salud, la capacidad operativa se reduce todavía más.

La camioneta resulta indispensable para trasladar al personal, transportar elementos, recorrer largas distancias y preservar una escena. En mayo de 2023, la entonces presidenta comunal de Lago Blanco, Micaela Bilbao, participó en Comodoro Rivadavia del acto provincial en el que se anunció la entrega de una unidad cero kilómetro para cada dependencia policial del interior.

La unidad asignada actualmente permanece inmovilizada y estaría aguardando una grúa para ser retirada de Lago Blanco. La localidad carecería de un servicio mecánico con capacidad para realizar la reparación necesaria, por lo que el vehículo sería trasladado hacia Comodoro Rivadavia, donde funciona el taller policial que recibe habitualmente los móviles oficiales de las dependencias del sur provincial.

El retiro podría concretarse con una grúa de la propia fuerza o mediante un servicio contratado. Esta última alternativa requiere autorizaciones, disponibilidad presupuestaria y las actuaciones administrativas correspondientes. Todavía no pudo establecerse si el pedido fue aprobado, en qué instancia se encontraría ni cuándo podría realizarse el traslado.

La llegada al taller representa la primera etapa de un proceso que suele extenderse durante meses. La adquisición de repuestos y la contratación de determinados trabajos deben atravesar expedientes, pedidos de cotización, concursos de precios o licitaciones, según el costo y las características de cada reparación.

Los valores pueden modificarse mientras avanzan esas actuaciones. Una cotización vencida o un aumento en el precio de un repuesto puede obligar a solicitar nuevos presupuestos, actualizar el expediente o repetir parte del procedimiento. Cada semana que transcurre antes de retirar la camioneta prolonga el tiempo necesario para diagnosticar la falla, adquirir los elementos y recuperar el vehículo.

La dependencia se encuentra bajo la órbita de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia, conducida actualmente por el comisario mayor Cristian Mulero. La conducción regional tendría conocimiento del estado de la camioneta y de las dificultades que atraviesa el personal, de acuerdo con personas al tanto de la situación.

La falta de movilidad ya habría condicionado distintas intervenciones sobre la Ruta Nacional 260. Durante las últimas semanas se registraron vuelcos, despistes y otros siniestros viales que exigieron presencia policial. En algunos casos, los efectivos habrían sido trasladados por terceros; en otros, se habría solicitado colaboración a la Comisaría de Río Mayo.

Esa asistencia también encuentra límites. La Comisaría de Río Mayo dispone de un solo móvil para cubrir su localidad, la Ruta Nacional 40 y el tramo de la Ruta Nacional 260 correspondiente a su jurisdicción. Enviar esa unidad hacia Lago Blanco reduce temporalmente la capacidad de respuesta en otra extensa zona del sudoeste provincial.

El apoyo desde Río Mayo agrega kilómetros y tiempo. Los traslados en vehículos particulares también incorporan riesgos para los policías y para quienes aceptan llevarlos, especialmente durante la noche y sobre calzadas congeladas.

Un eventual accidente podría abrir interrogantes sobre la orden de servicio, la cobertura del agente, la póliza del vehículo, la responsabilidad del conductor y la situación de su propietario. Una persona ajena a la fuerza termina utilizando su propio rodado para que el personal policial pueda cumplir una intervención oficial.

El accidente que permitió reconstruir las demoras

La tragedia de la motoniveladora ocurrida sobre la Ruta Nacional 260 permitió conocer con mayor precisión cómo esta carencia condiciona un procedimiento. El operador falleció después de que la máquina cayera hacia un sector de pronunciada pendiente, cerca del cruce con la Ruta Provincial 51.

Las primeras comunicaciones se canalizaron mediante contactos de Río Mayo y el personal del Puesto Sanitario habría sido el primero en llegar al lugar. Mientras avanzaba la respuesta sanitaria, los policías de Lago Blanco debieron conseguir quién los trasladara porque la camioneta de la dependencia continuaba fuera de servicio.

Los efectivos finalmente habrían sido llevados por un tercero en un vehículo particular y llegaron entre 45 y 50 minutos después de las primeras comunicaciones. Esa secuencia explica la diferencia entre el horario publicado inicialmente por Río Mayo 1935 y el informado posteriormente desde el ámbito policial.

La primera cobertura tomó como referencia el momento en que se conoció el accidente y comenzó la intervención del Puesto Sanitario. El horario posterior habría correspondido al momento en que el personal de Lago Blanco logró llegar y tomar intervención.

Los horarios corresponden a dos etapas de la misma emergencia: primero se produjo el aviso y la respuesta sanitaria; casi una hora después arribó el personal policial, condicionado por la falta de movilidad.

Una vez en el lugar, los policías realizaron las primeras actuaciones y luego regresaron a la dependencia para elaborar la documentación, informar lo ocurrido a la superioridad y continuar con las comunicaciones correspondientes.

Al regresar a Lago Blanco, el personal ya no habría contado con un vehículo para volver al sector y mantener la custodia durante la noche. La empresa debió disponer trabajadores para permanecer junto al cuerpo, la maquinaria y la escena del accidente.

Ese resguardo se habría mantenido hasta el día siguiente, cuando cerca del mediodía se completaron las actuaciones dispuestas por la Fiscalía y se autorizó la liberación del lugar.

La reconstrucción permite corregir la información publicada durante las primeras horas, cuando este medio había interpretado que la escena permanecía bajo custodia policial. El personal de la empresa habría quedado a cargo porque los efectivos dependían nuevamente de un vehículo para regresar.

La camioneta fuera de servicio condicionó toda la secuencia: demoró la llegada, obligó a trasladar a los policías en un vehículo particular e impidió su regreso al lugar después de completar las actuaciones administrativas en la dependencia.

Una jefatura valorada por la comunidad

Los vecinos destacaron especialmente la predisposición de la mujer que se encuentra al frente de la unidad y de los suboficiales que cumplen los turnos. La jefatura está a cargo de la subcomisario Lorena Paola Maldonado, destinada a Lago Blanco durante el recambio de autoridades anunciado en diciembre de 2025.

Su trayectoria incluye funciones de conducción en distintas dependencias. En 2021 formaba parte de la Comisaría de la Mujer de Sarmiento y, durante 2022, estuvo al frente de la Comisaría de la Mujer de la Zona Norte de Comodoro Rivadavia.

Posteriormente cumplió funciones en la Comisaría de Próspero Palazzo y, a fines de 2023, fue trasladada a la Sección Operaciones de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia. Ese recorrido antecedió su designación al frente de la dependencia policial de Lago Blanco.

Desde su llegada, los vecinos remarcan su disposición para atender los requerimientos de la comunidad y sostener el funcionamiento de la unidad con los elementos disponibles. La misma valoración alcanza a los suboficiales que responden ante cada llamado y deben resolver cómo trasladarse hacia los procedimientos.

La reparación de la camioneta, su traslado al taller, la cobertura de la dotación y la asignación de una unidad sustituta dependen de las autoridades superiores. La jefa y los suboficiales continúan trabajando con los medios que encuentran a su alcance.

Screenshot

Carencias que el interior aprende a soportar

En las comunidades alejadas, muchas carencias terminan incorporándose a la vida cotidiana gracias a la buena voluntad de los vecinos. Alguien presta un vehículo, otro acepta conducir, una empresa dispone personal y los trabajadores reorganizan sus tareas para que el servicio pueda continuar.

Esa solidaridad resuelve la urgencia y al mismo tiempo disimula la dimensión del problema. La respuesta aparece, aunque llegue tarde o dependa de recursos particulares, mientras las responsabilidades de quienes poseen mayor capacidad de decisión quedan detrás del esfuerzo cotidiano de la comunidad.

En Lago Blanco, la colaboración de terceros permitió trasladar policías, atender procedimientos y mantener el resguardo de una escena durante varias horas. Esas acciones evitaron que la falta de movilidad paralizara la respuesta, pero terminaron cubriendo obligaciones que correspondían a otra estructura del Estado.

Mientras los vecinos encuentran soluciones inmediatas, la camioneta continúa fuera de servicio, la grúa todavía no habría llegado y la dependencia sigue sin una unidad de reemplazo. La capacidad de adaptación del interior sostiene servicios que deberían contar con recursos garantizados desde las autoridades superiores.

Los hechos de mayor gravedad reúnen todas esas carencias en un mismo momento. El accidente de la motoniveladora concentró la demora en la llegada policial, el traslado de los efectivos por un tercero, la imposibilidad de regresar al lugar y la necesidad de que la empresa dispusiera trabajadores para cuidar la escena durante la noche.

Dentro del ámbito policial persiste desde hace años la percepción de que las localidades alejadas suelen utilizarse para las primeras experiencias profesionales y, en determinadas circunstancias, como destinos para personal atravesado por conflictos internos, cuestionamientos o medidas disciplinarias.

En Lago Blanco, el carácter punitivo también puede surgir de las propias condiciones de trabajo. Cumplir una función pública con una dotación reducida, licencias que podrían fraccionarse por falta de personal, una extensa jurisdicción vial y sin una camioneta disponible transforma cada procedimiento en una dificultad adicional para quienes deben responder.

Los policías tienen la obligación de acudir ante un accidente, preservar una escena, trasladarse por rutas congeladas y comunicar las actuaciones a la superioridad. La falta de movilidad deja esas tareas sujetas a que un tercero facilite un vehículo y acepte conducir, mientras las herramientas necesarias dependen de decisiones tomadas a cientos de kilómetros.

Los vecinos consultados destacan la predisposición de la jefa y de los suboficiales, quienes con los recursos disponibles evitan que la dependencia quede completamente inmovilizada. Esa voluntad sostiene el servicio, aunque también permite que una carencia grave permanezca durante semanas sin una solución de fondo.

La responsabilidad de garantizar una dotación adecuada y una camioneta oficial en condiciones de circular pertenece a quienes cuentan con la capacidad administrativa y política para resolverlo.

Compartir:
Puntuar Este Artículo