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La falta de uso de cadenas en camiones obliga a desviar el Operativo Invernal y multiplica los riesgos sobre la Ruta Nacional 260

Mientras Vialidad Nacional insiste en la obligatoriedad del uso de cadenas para transitar por la Ruta Nacional 260, operarios que trabajan diariamente sobre el corredor advierten que gran parte de las emergencias registradas durante este invierno involucran camiones que circulan sin el equipamiento adecuado. La situación incrementa el riesgo de despistes y obliga a destinar maquinaria y personal a rescates permanentes, restando tiempo al mantenimiento de una ruta que permanece bajo condiciones extremas de nieve y hielo.

Las intensas nevadas, la formación de hielo y las bajas temperaturas continúan poniendo a prueba el Operativo Invernal que Vialidad Nacional desarrolla sobre la Ruta Nacional 260, uno de los principales corredores internacionales del sudoeste de Chubut. Sin embargo, además de combatir las condiciones climáticas, las cuadrillas enfrentan un problema que, según relatan quienes trabajan diariamente sobre la ruta, podría reducirse considerablemente con un mayor cumplimiento de las medidas de seguridad por parte del transporte pesado.

Operarios consultados por este medio señalaron que una parte importante de las asistencias realizadas durante los últimos días tiene un denominador común. Al llegar a auxiliar camiones que quedaron detenidos, mordieron la banquina o terminaron despistados, con frecuencia encuentran unidades que circulan sin las cadenas requeridas o con una colocación insuficiente para enfrentar sectores con nieve compactada y hielo. Todo ello, pese a que Vialidad Nacional reitera en cada parte de transitabilidad que su utilización es obligatoria.

Uno de los episodios más complejos fue el vuelco del camión cisterna que transportaba gas licuado de petróleo (GLP) con destino a Chile. De acuerdo con la información recabada por este medio, la unidad no llevaba cadenas en el eje de tracción y únicamente tenía colocada una cadena en uno de los lados del eje de frenado, una configuración insuficiente para las condiciones extremas que presentaba la Ruta Nacional 260. Su recuperación demandó varios días de trabajo y requirió la contratación de una empresa chilena especializada, que intervino con tres grúas de gran porte para reincorporar el transporte y permitir que continuara viaje.

Aunque muchos de estos episodios no llegan a trascender públicamente, forman parte de la rutina diaria de quienes mantienen la Ruta Nacional 260. Este medio accedió a numerosas imágenes que muestran a la maquinaria vial asistiendo camiones de transporte internacional que quedaron detenidos, mordieron la banquina o perdieron adherencia en distintos sectores del corredor. En la mayoría de los casos los inconvenientes son resueltos rápidamente y no alcanzan difusión pública, pero igualmente demandan tiempo, maquinaria y personal del Operativo Invernal.

Las condiciones actuales de la Ruta Nacional 260 explican buena parte de la dificultad para circular. Se trata de un camino de ripio que, tras las últimas nevadas, presenta extensos sectores con nieve compactada y formación de hielo. A ello se agregan tormentas aisladas que, en pocos minutos, vuelven a cubrir con nieve sectores que ya habían sido despejados por las máquinas, obligando a un trabajo permanente para sostener la transitabilidad.

A esa situación se suma otra dificultad propia del corredor invernal. La acumulación de nieve sobre los bordes reduce el ancho útil de la calzada y, en algunos sectores, los sobrepasos entre vehículos pesados se realizan con muy poco margen de maniobra. Operarios que recorren diariamente la Ruta Nacional 260 señalan que, en determinados tramos, entre un camión y otro puede quedar aproximadamente un metro de separación. En esas condiciones, una pérdida de adherencia puede hacer que una de las unidades muerda la banquina y termine despistándose.

En ese contexto, el uso de cadenas adquiere un papel todavía más importante. Operarios que trabajan sobre el terreno explican que las cadenas reducen la velocidad de circulación y obligan a detenerse para colocarlas o retirarlas cuando cambian las condiciones del camino, una tarea que demanda tiempo. Según relatan, con frecuencia observan transportistas que intentan continuar viaje sin el equipamiento adecuado o con una colocación insuficiente, incrementando considerablemente el riesgo de quedar inmovilizados o protagonizar un despiste.

Pero el mayor desgaste, según describen los propios trabajadores, no está solamente en combatir el clima. El trabajo que debería concentrarse en despejar la ruta, repasar los sectores más comprometidos y mantener el corredor en condiciones se interrumpe una y otra vez para auxiliar vehículos pesados. Cada asistencia obliga a movilizar motoniveladoras, cargadoras, personal y equipos que dejan de realizar tareas de mantenimiento para responder a situaciones que, según sostienen los operarios, muchas veces podrían evitarse.

Esa dinámica prolonga jornadas que ya son exigentes. Las cuadrillas trabajan durante las 24 horas con temperaturas bajo cero, nieve, hielo y escasa visibilidad, reorganizando permanentemente los recorridos para atender nuevos incidentes mientras intentan mantener habilitado un corredor estratégico para el transporte internacional. Buena parte del desgaste físico y operativo proviene de tener que abandonar el mantenimiento programado para rescatar camiones inmovilizados en distintos puntos de la ruta.

Desde Vialidad Nacional se reitera en cada parte de transitabilidad la obligatoriedad del uso de cadenas cuando las condiciones del camino así lo requieren. Los operarios insisten en que respetar esa medida reduce los riesgos y les permite dedicar el tiempo y la maquinaria a la tarea para la que fueron desplegados: mantener la Ruta Nacional 260 transitable durante todo el invierno.

En los últimos días se repitieron despistes, camiones que mordieron la banquina, transportes inmovilizados en subidas y unidades que requirieron asistencia para continuar viaje. Muchos de esos episodios no llegan a trascender públicamente, pero forman parte de la rutina diaria del Operativo Invernal. Cada intervención demanda tiempo, maquinaria y personal que deja momentáneamente el mantenimiento de la ruta para responder a una emergencia. Para quienes trabajan sobre el terreno, mantener habilitado este corredor internacional implica hoy mucho más que retirar nieve: también significa asistir, una y otra vez, a transportes que podrían reducir significativamente estos inconvenientes si respetaran las condiciones de circulación y el uso obligatorio de cadenas establecidos por Vialidad Nacional.

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