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Florencia Kraitz también renunció a Cultura: la incompatibilidad horaria seguía vigente pese a su salida de Protocolo

La funcionaria había dejado días atrás Protocolo y Ceremonial después de asumir una suplencia docente de jornada completa, pero continuó al frente de la Secretaría de Cultura, el cargo de mayor responsabilidad jerárquica entre las dos áreas que tenía bajo su conducción. La superposición con el horario municipal seguía sin resolverse y luego se profundizó con la incorporación de otra función dentro del nivel secundario. Finalmente presentó su renuncia a Cultura y el intendente Gustavo Loyaute deberá definir ahora quién quedará al frente de una de las áreas políticas del gabinete municipal.

Río Mayo, Chubut. Florencia Kraitz presentó su renuncia a la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Río Mayo, pocos días después de haber dejado Protocolo y Ceremonial. La decisión termina de cerrar una situación que se había iniciado cuando la funcionaria comenzó a desempeñarse dentro del sistema educativo sin abandonar, en aquel momento, ninguno de los dos cargos que mantenía dentro del Ejecutivo municipal.

Kraitz estaba al frente de Cultura y, simultáneamente, de Protocolo y Ceremonial cuando tomó una suplencia docente de jornada completa en el nivel primario, con horario de 8:20 a 15:30. La administración municipal, en tanto, concentra su funcionamiento habitual entre las 8:00 y las 14:00, por lo que prácticamente toda la franja central de actividad del Municipio coincidía con su permanencia dentro del establecimiento educativo.

Frente a esa situación, la primera decisión fue renunciar únicamente a Protocolo y Ceremonial. La medida redujo la cantidad de funciones municipales que tenía asignadas, pero no resolvió la incompatibilidad horaria que había originado el problema, porque Kraitz continuó ocupando precisamente el cargo de mayor jerarquía entre ambos: la Secretaría de Cultura.

La diferencia no es menor dentro de la propia estructura municipal. El organigrama político aprobado para 2026 ubica a Cultura como una Secretaría del Departamento Ejecutivo, junto con Hacienda, Acción Social, Obras Públicas, Turismo, Deportes, Ambiente y Producción. Protocolo y Ceremonial, en cambio, aparece dentro de una escala inferior de la estructura política.

La Ordenanza N.º 2456-2025, que regula ese organigrama, establece además que los cargos políticos deben ser cubiertos mediante el correspondiente trámite administrativo y contempla expresamente la responsabilidad jerárquica de quienes integran esa planta. Cultura no constituye entonces una tarea complementaria que pueda reducirse a la presencia en actos o actividades realizadas por la tarde, sino una función política de conducción dentro del funcionamiento diario de la Municipalidad.

Bajo esa Secretaría se encuentran el Espacio Cultural, los talleres municipales, las escuelas y propuestas artísticas, el Ballet Municipal y una amplia programación que incluye actividades culturales, recreativas e institucionales. A ello se agrega la planificación, coordinación y resolución de cuestiones administrativas propias de un área que forma parte de la primera línea del gabinete.

Por esa razón, aun después de la renuncia a Protocolo, la superposición principal permanecía intacta: Kraitz continuaba como secretaria de Cultura mientras cumplía de 8:20 a 15:30 una jornada completa dentro del nivel primario, horario que coincidía prácticamente en su totalidad con las seis horas centrales de funcionamiento administrativo de la Municipalidad.

Después sumó otra función en el nivel secundario

La disponibilidad horaria se redujo todavía más posteriormente, cuando Kraitz incorporó otro cargo dentro del sistema educativo, esta vez en el nivel secundario. La situación dejó entonces de involucrar solamente una suplencia de jornada completa en primaria y pasó a incluir una segunda responsabilidad dentro de Educación mientras seguía formalmente al frente de Cultura.

La secuencia resulta central para comprender por qué la primera renuncia no terminaba de resolver el problema. Cuando Kraitz conducía simultáneamente Cultura y Protocolo ya existía una superposición horaria con la actividad docente. Después dejó solamente Protocolo y mantuvo la Secretaría de Cultura. Más tarde agregó otra función educativa en el nivel secundario y, finalmente, presentó también su renuncia al cargo político de mayor jerarquía que todavía conservaba.

La Ley VIII N.º 69 regula en Chubut las incompatibilidades vinculadas al desempeño docente y contempla, entre otras situaciones, la superposición de horarios y la acumulación con determinadas funciones dentro de la Administración Pública. El régimen tiene especial relevancia cuando uno de los cargos involucrados posee carácter jerárquico.

La normativa educativa exige además que, al momento de asumir, el docente declare las demás funciones y ocupaciones que desempeña, incluidas aquellas correspondientes a organismos municipales, junto con la carga horaria respectiva. El objetivo es precisamente permitir el control de las situaciones alcanzadas por el régimen de incompatibilidades.

En el caso de Kraitz, la cuestión había quedado planteada con particular claridad: durante buena parte del horario en el que funcionaba la administración municipal se encontraba cumpliendo su jornada en el nivel primario y, posteriormente, agregó otra responsabilidad en el nivel secundario. La continuidad en Cultura obligaba entonces a determinar de qué manera podía cumplirse efectivamente una función política de conducción dentro de ese esquema horario.

La situación podía dar lugar a una observación administrativa y, en caso de que la autoridad competente verificara una incompatibilidad no regularizada, derivar en las actuaciones previstas dentro del régimen correspondiente. La eventual existencia de un sumario o de una sanción requería, de todos modos, un procedimiento formal y no podía considerarse automática por la sola superposición.

Una incompatibilidad que no había desaparecido

La salida de Protocolo había servido para reducir una de las funciones que Kraitz acumulaba, pero el elemento central permanecía exactamente en el mismo lugar: seguía siendo secretaria de Cultura y seguía cumpliendo una jornada educativa que atravesaba prácticamente todo el horario municipal.

Incluso había existido una explicación desde el círculo más cercano al intendente Gustavo Loyaute según la cual la situación no presentaría incompatibilidad porque Kraitz integraba la planta política y percibiría una beca o contraprestación, sin ser empleada de planta permanente. Esa interpretación, sin embargo, no resolvía la cuestión horaria ni modificaba la ubicación de Cultura dentro del organigrama político municipal.

La Ordenanza N.º 2456-2025 reconoce a quienes ocupan esas funciones como integrantes de la planta política y regula su designación, remuneración, responsabilidad jerárquica, derechos y obligaciones. Por eso, el análisis nunca dependió exclusivamente de si Kraitz era o no empleada permanente, sino de las funciones que ejercía y de la posibilidad material de cumplirlas durante el horario en que debía encontrarse desarrollando otra actividad pública.

La renuncia presentada ahora a la Secretaría de Cultura termina por resolver esa superposición mediante la salida de uno de los cargos involucrados. Según informó el intendente Gustavo Loyaute, en los próximos días se evaluarán los pasos a seguir para definir quién asumirá la conducción del área.

La secuencia deja un dato difícil de soslayar: la incompatibilidad horaria que había motivado la discusión no desapareció cuando Kraitz renunció a Protocolo y Ceremonial, porque permaneció al frente de Cultura mientras cumplía una jornada completa en el nivel primario y luego sumó otra función dentro del nivel secundario. La renuncia a la Secretaría de Cultura es la decisión que finalmente pone fin a esa superposición

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