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Capetrol: de anunciar 20 pozos en Río Mayo a los concursos, las deudas y los salarios impagos

La empresa que llegó a la región en 2019 tras recibir de YPF las áreas Río Mayo y Sarmiento, perforó nuevos pozos y proyectó una expansión gasífera que incluía una veintena de perforaciones, una planta de tratamiento y un gasoducto, terminó atravesada por una crisis que venía dando señales desde hace al menos tres años. Dos sociedades vinculadas a Capetrol llegaron a tener decretada su quiebra durante 2026 y luego consiguieron convertir esos procesos en concursos preventivos, mientras Petroleros Privados reclama el salario de agosto y denuncia que los trabajadores ya venían cobrando parcialmente. El área Río Mayo había sido transferida en 2024 y actualmente está en manos de Patagonia Resources.

Capetrol llegó a Río Mayo en 2019 como una de las empresas llamadas a tomar el lugar que YPF comenzaba a dejar en áreas maduras de Chubut. La operación incluyó las concesiones de Río Mayo y Sarmiento y abrió una etapa que durante los primeros años estuvo acompañada por perforaciones, contratación de personal y anuncios de nuevas inversiones, aunque detrás de esa expansión comenzaron a aparecer problemas financieros que terminarían tomando otra dimensión.

En 2022, la Municipalidad de Río Mayo informaba que la compañía había perforado cinco pozos al este de la localidad, con profundidades cercanas a los 1.300 metros, dentro de una superficie de aproximadamente 66 mil hectáreas bajo explotación. Parte de la mano de obra directa e indirecta estaba vinculada con Río Mayo y la actividad generaba expectativas en una localidad que históricamente siguió de cerca cada movimiento de la industria petrolera.

La apuesta más importante llegó al año siguiente, cuando Capetrol impulsó un proyecto para incrementar la producción de gas en Río Mayo, Sarmiento y José Segundo. El plan contemplaba alrededor de 20 pozos, una planta de tratamiento y un gasoducto destinado a vincular la producción con el Gasoducto Cordillerano, una inversión que buscaba incorporarse a los incentivos nacionales del Plan Gas.Ar y que llegó a ser presentada como una posibilidad concreta de expansión para toda la zona.

El proyecto finalmente obtuvo la adjudicación correspondiente de la Secretaría de Energía de la Nación en noviembre de 2023, después de varios meses de gestiones y reclamos. Para entonces, sin embargo, la situación financiera de una de las sociedades del grupo ya mostraba señales preocupantes que no tenían demasiada relación con la imagen de expansión que todavía rodeaba a los anuncios de inversión.

En abril de 2023, la calificadora FIX había reducido a categoría C(arg) la calificación de Capetrol S.A. después de detectar dificultades para atender vencimientos, pagos parciales de obligaciones financieras y más de 773 millones de pesos acumulados en cheques rechazados. La advertencia apareció en el mismo año en el que la empresa hablaba públicamente de multiplicar la perforación de pozos y desarrollar nueva infraestructura gasífera en el sudoeste de Chubut.

Los problemas continuaron durante 2024. Para agosto de ese año, FIX registraba más de 1.183 millones de pesos en cheques rechazados y una caída cercana al 63 por ciento en la producción de Capetrol S.A. respecto del período anterior. La situación financiera se deterioraba al mismo tiempo que la compañía comenzaba a desprenderse de activos que habían sido centrales en su desembarco en la provincia.

En junio de 2024, el Gobierno del Chubut autorizó la transferencia del ciento por ciento de la concesión del área Río Mayo a Neuss S.A., operación que posteriormente fue perfeccionada. Esa sociedad pasó luego a denominarse Patagonia Resources, por lo que el yacimiento de Río Mayo ya no pertenece actualmente a Capetrol y no forma parte de los activos directamente comprometidos por la crisis que hoy atraviesan las sociedades concursadas.

Durante 2025 los números empeoraron todavía más. Un informe posterior de FIX señaló que Capetrol S.A. no producía petróleo desde julio de 2024, acumulaba aproximadamente 1.700 millones de pesos en cheques rechazados y aparecía en situación 5 dentro de la Central de Deudores del Banco Central, una de las categorías más comprometidas del sistema financiero. La compañía dependía además de aportes de sus accionistas para afrontar gastos de funcionamiento.

El deterioro quedó definitivamente expuesto durante 2026. Capetrol S.A. y Capetrol Argentina S.A., sociedades diferentes aunque vinculadas al mismo grupo empresario, terminaron en expedientes judiciales separados ante el Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 15. A Capetrol S.A. se le decretó la quiebra el 13 de marzo y posteriormente obtuvo su conversión en concurso preventivo, mientras que Capetrol Argentina S.A. atravesó el mismo recorrido en abril, cuando una quiebra inicialmente decretada fue dejada sin efecto después de que la Justicia aceptara la apertura del concurso.

La diferencia entre ambas sociedades no es solamente formal. Cada una tiene su propio CUIT, expediente judicial y proceso concursal, por lo que resulta necesario establecer bajo cuál de ellas se encuentran registrados los trabajadores que actualmente reclaman sus salarios y qué obligaciones corresponden a cada empresa. Esa distinción también será clave cuando comiencen a definirse los créditos laborales y comerciales que los acreedores presenten ante las sindicaturas.

El último informe financiero conocido sobre Capetrol S.A., elaborado en mayo de este año, describió una situación prácticamente límite. La empresa seguía sin producción desde julio de 2024, no había registrado ventas durante 2025, mantenía una liquidez considerada crítica y acumulaba una deuda cercana a los 15,8 millones de dólares, concentrada en compromisos de corto plazo.

A esa crisis financiera se sumó ahora el conflicto salarial. Carlos Gómez, secretario adjunto del Sindicato de Petroleros Privados del Chubut, confirmó que Capetrol fue intimada para depositar los haberes correspondientes a agosto y explicó que los trabajadores ya venían atravesando meses en los que recibían pagos parciales, dependiendo de lo que la compañía pudiera depositar. Hasta el momento no existe información pública que permita convertir esas diferencias anteriores en una cantidad exacta de salarios completos adeudados, por lo que el único sueldo íntegro reclamado públicamente es el correspondiente a agosto.

El sindicato también comenzó a cuestionar los movimientos empresarios realizados alrededor de Hugo Cabral, fundador de Capetrol, y planteó sospechas sobre la manera en que la compañía llegó a esta situación mientras personas relacionadas con su estructura participaron de otras operaciones petroleras de importancia. Entre ellas aparece la compra de los activos argentinos de ENAP Sipetrol, aunque esa adquisición no fue realizada jurídicamente por Capetrol Argentina sino por Oblitus International junto al fondo estadounidense Xtellus, una diferencia que deberá mantenerse clara cuando se analicen patrimonios y responsabilidades.

Petroleros Privados también sostuvo que existen reclamos relacionados con regalías y cánones provinciales y pidió una intervención más activa del Gobierno del Chubut. El gremio ya participa del proceso concursal con asesoramiento jurídico y contable, mientras busca garantizar que las acreencias laborales no queden relegadas frente al resto de los compromisos financieros acumulados por las empresas.

La cronología permite reconstruir una historia bastante distinta de aquella que acompañó los primeros anuncios en Río Mayo. Capetrol llegó en 2019 con áreas que pertenecían a YPF, perforó nuevos pozos, proyectó una inversión gasífera de mayor escala y obtuvo incluso la aprobación nacional necesaria para avanzar con aquel programa, pero mientras esos anuncios seguían formando parte de la agenda petrolera comenzaron a acumularse cheques rechazados, dificultades financieras, caída de producción y desprendimiento de activos.

Río Mayo quedó fuera de la estructura de Capetrol antes de que la crisis terminara de estallar, porque el yacimiento pasó a otras manos durante 2024. Sin embargo, la historia de la empresa permanece ligada a la localidad por una etapa en la que se habló de nuevos pozos, más producción y una infraestructura que prometía modificar la escala de la actividad en la zona, mientras los balances y las calificaciones financieras ya empezaban a mostrar que detrás de esas expectativas había una empresa cada vez más comprometida.

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