Auxiliares que lograron el pase a planta apuntaron contra ATE Suroeste: denunciaron “amiguismo, manipulación y digitación”

Diez auxiliares de Educación de Sarmiento, Facundo, Río Mayo, Alto Río Senguer y Ricardo Rojas celebraron su incorporación a planta mediante el Decreto 1362/26, pero acompañaron el anuncio con una dura solicitada contra ATE Seccional Suroeste. Denunciaron manipulación de expedientes, trabajadores favorecidos pese a tener años menos de antigüedad, la existencia de vínculos familiares dentro de la organización y una conducción que, según afirmaron, llegó a excluirlos y perseguirlos cuando comenzaron a reclamar explicaciones.
“¡¡Y al final se PODIA¡¡¡”. Con ese título, diez auxiliares de Educación que durante años trabajaron como monotributistas en establecimientos de la Región V hicieron pública este lunes una solicitada luego de quedar alcanzados por el Decreto 1362/26. La celebración por el pase a planta quedó acompañada por un fuerte cuestionamiento hacia ATE Seccional Suroeste, gremio al que responsabilizaron por la manera en que se habrían definido durante años las prioridades entre los trabajadores que aguardaban alcanzar la estabilidad laboral.
Los firmantes explicaron que Luisa Loyaute ingresó en 2020 y que los otros nueve auxiliares comenzaron a trabajar el 1 de marzo de 2021. Según relataron, una de las condiciones que les habían comunicado desde el comienzo era que el acceso a planta se produciría progresivamente de acuerdo con la antigüedad, criterio que además consideraban fundamental porque, una vez emitidos los decretos, los años previos bajo la modalidad de monotributo no se computaban de la misma manera para los aportes.
Durante ese tiempo ATE Suroeste era la organización que representaba a los auxiliares de Educación de la región y, según recuerda la propia solicitada, una de las premisas planteadas en las negociaciones paritarias era conseguir cupos de monotributistas para su incorporación a planta respetando precisamente la antigüedad. Los trabajadores señalaron que acompañaron en distintas oportunidades los planes de lucha, continuaron cumpliendo tareas y soportaron el hostigamiento derivado de su condición contractual mientras esperaban una respuesta.
La explicación que recibían, según aseguran, era que el Gobierno provincial tenía la responsabilidad sobre el “manoseo y digitación” de los expedientes. Sin embargo, afirman que con el paso del tiempo comenzaron a advertir que en las distintas mesas de negociación avanzaban trabajadores que no reunían la misma antigüedad y que las diferencias, según remarcaron, “no eran días ni meses, sino años”.
A partir de allí la solicitada abandona cualquier cuestionamiento general y formula acusaciones directas. Los auxiliares sostienen que “existió manipulación y digitación en los expedientes”, pero aseguran que esa situación no habría sido provocada por el Gobierno, sino por la propia entidad sindical en la que habían depositado su confianza. Incluso afirman que fueron “usados” para acompañar medidas y reclamos mientras se conseguía la estabilidad laboral de otros compañeros con menor antigüedad. solicitada.pdf
Uno de los señalamientos más fuertes aparece cuando explican qué encontraron al reclamar información sobre los criterios utilizados para definir los pases. La solicitada menciona expresamente “lazos familiares de quienes integran ATE Seccional Suroeste” y sostiene que los trabajadores no podían expresar libremente sus desacuerdos porque una conducción que califican como autoritaria decidía eliminarlos de los grupos de información, desconocerlos, acusarlos y, en determinados casos, perseguirlos. solicitada.pdf
El planteo adquiere mayor dimensión porque se suma a cuestionamientos que ya habían aparecido semanas atrás en Río Mayo alrededor del mismo proceso de pases a planta. En aquella oportunidad, una auxiliar había salido públicamente a contradecir la versión de ATE y había asegurado contar con capturas y audios relacionados con la manera en que se habían manejado determinados trámites. Entonces se trataba de una denuncia individual; ahora son diez trabajadores de distintas localidades de la Región V los que firman una solicitada en la que describen diferencias de antigüedad, presuntos favoritismos y decisiones tomadas desde la estructura sindical.
Los auxiliares atribuyeron el desenlace favorable de sus gestiones a la intervención de UPCN Chubut y particularmente a Paola Etcheverry. En el escrito agradecieron al gremio por haberlos escuchado y afirmaron que encontraron una representación que “dejó de lado el amiguismo”, respetó la carrera de los trabajadores y gestionó sus reclamos sin pedirles nada a cambio. El documento consigna que este 7 de septiembre celebraron finalmente su incorporación mediante el Decreto 1362/26. solicitada.pdf
La solicitada también anticipa que continuarán acompañando a otros trabajadores que atraviesen situaciones similares y reserva para el final otro cuestionamiento directo hacia ATE Suroeste. Los firmantes sostienen que el gremio seguramente intentará adjudicarse el logro, le reclaman que no continúe efectuándoles el descuento correspondiente al uso del convenio y cuestionan que, mientras aseguran que trabajadores no afiliados reciben la espalda de la organización, el código 1607 igualmente aparece descontado de sus haberes. solicitada.pdf
La presentación lleva las firmas de Alejandra Zarzosa, Emanuel Domínguez, Miriam Soto, Luisa Loyaute, Gabriela Carriqueo, David Baiz, Lucas Burgos, Pablo Alfaro, Gastón Ludden y Lizet Loncopan. Con el pase a planta ya formalizado, decidieron hacer públicas las situaciones que aseguran haber atravesado durante los años de espera y dejaron planteadas acusaciones concretas sobre favoritismos, vínculos familiares y manejo de expedientes que ahora colocan a ATE Seccional Suroeste frente a un cuestionamiento colectivo de quienes hasta hace poco aguardaban su estabilidad laboral.
