Aguas servidas volvieron a inundar el Camping Municipal y el problema cloacal sigue sin resolverse en otros sectores de Río Mayo
Por segunda vez en poco más de una semana, una importante acumulación de aguas servidas volvió a cubrir sectores del Camping Municipal de Río Mayo, alcanzando la cancha de beach vóley y la zona de fogones. Al mismo tiempo, en Güemes y Mercedes Sosa, en el barrio 25 Viviendas Nuevo, otro desborde lleva prácticamente un mes sin solución definitiva y mantiene una gran laguna de líquidos cloacales sobre la calle.
El Camping Municipal de Río Mayo volvió a quedar afectado este fin de semana por una importante acumulación de aguas servidas. El líquido cubrió nuevamente parte de la cancha de beach vóley y se extendió hacia la zona de fogones, dentro de un predio destinado al uso recreativo, deportivo y familiar.
La misma situación ya se había registrado durante la semana pasada. En aquella oportunidad, una gran cantidad de agua permaneció acumulada durante varios días y luego fue disminuyendo sin que se observaran trabajos directos en el lugar. Ayer, el sector volvió a desbordarse y las aguas servidas ocuparon otra vez buena parte del terreno.
El problema alcanza uno de los espacios municipales de recreación más utilizados de la localidad y se registra además junto a la Secretaría de Cultura. Los líquidos cloacales avanzaron sobre sectores destinados a actividades deportivas y reuniones familiares, con fuertes olores y una contaminación evidente del terreno.
El comportamiento del desborde también está relacionado con el funcionamiento general del sistema cloacal y sus estaciones de bombeo. Cuando el sistema logra evacuar parte de los líquidos, el nivel baja; cuando vuelve a saturarse, la acumulación reaparece. Durante los últimos días ese ciclo volvió a repetirse en el camping.
El problema no termina dentro del camping. Por detrás del predio corre un arroyo que desemboca más adelante en el río Mayo, y cuando las aguas servidas alcanzan ese cauce arrastran mucho más que materia fecal. Al sistema cloacal también llegan detergentes, jabones, lavandina y otros productos de uso doméstico que, mezclados con los líquidos residuales, terminan avanzando aguas abajo. En ese recorrido hay chacras con ovejas y otros animales de granja, por lo que cada desborde amplía la contaminación y vuelve a afectar sectores que ya tuvieron problemas vinculados a este tipo de derrames.
Mientras tanto, en la intersección de Güemes y Mercedes Sosa, dentro del barrio 25 Viviendas Nuevo, otro problema continúa sin resolverse. Allí una cámara sigue desbordándose y las aguas servidas corren por la calle hasta formar una extensa laguna que permanece en el sector.
Ese inconveniente lleva prácticamente un mes. Durante ese tiempo se realizaron distintos trabajos para intentar liberar la red, pero la obstrucción continúa y los líquidos siguen saliendo a superficie.
Una de las principales dificultades para trabajar sobre estos bloqueos es que la Municipalidad tiene fuera de servicio su desobstructor cloacal, el equipo específico para limpiar y liberar la red. La máquina permanece inutilizada por la rotura de uno de sus componentes y la reparación, que tiempo atrás se estimaba en alrededor de cinco millones de pesos, hoy superaría ampliamente los diez millones.
Ante la falta del desobstructor, los operarios vienen trabajando con un sistema más rudimentario: una motorización que hace girar varillas aceradas que se van acoplando para avanzar por dentro de las cañerías.
Ese procedimiento tiene límites concretos. Según relataron trabajadores encargados del mantenimiento, el varillaje disponible no alcanza para recorrer algunos tramos completos entre cámaras. En sectores donde la obstrucción está a mayor distancia, se puede trabajar desde un extremo sin llegar nunca al punto donde está formado el tapón.
A eso se suma el desgaste de las propias varillas. Con el uso, algunas se quiebran dentro de la red y quedan atrapadas en las cañerías. Después hay que intentar recuperarlas y tampoco se cuenta siempre con los elementos específicos necesarios para realizar esa tarea.
La falta del equipo adecuado termina convirtiendo cada intervención en un trabajo más largo y limitado. En ocasiones anteriores incluso fue necesario contratar un desobstructor externo para resolver problemas puntuales de la red.
El intendente Gustavo Loyaute había señalado que el municipio no contaba con los recursos necesarios para afrontar la reparación del desobstructor. Hasta ahora el equipo continúa fuera de servicio y no se conoce una solución concreta para recuperarlo.
La consecuencia ya se observa en distintos puntos de Río Mayo. En el Camping Municipal, las aguas servidas volvieron a cubrir la cancha de beach vóley y la zona de fogones. En Güemes y Mercedes Sosa, una gran laguna cloacal permanece desde hace semanas pese a los trabajos realizados. Y mientras el desobstructor siga fuera de funcionamiento, el mantenimiento de la red depende de herramientas que hoy no alcanzan para resolver algunos de los bloqueos que aparecen en el sistema.

Horas después de conocerse las imágenes del Camping Municipal inundado, la Municipalidad de Río Mayo difundió un comunicado en el que negó que el líquido acumulado sea agua servida. Según la versión oficial, el anegamiento se produjo por “una rotura de cañería” y se continúa trabajando para solucionar el inconveniente. El parte, sin embargo, no precisa qué cañería sufrió la rotura, a qué sistema pertenece ni cuál fue la constatación técnica utilizada para descartar que el agua tenga origen cloacal.
