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Lago La Plata: la apelación cambia de fuero mientras el caso de Halk y Morales vuelve a los medios nacionales

El Tribunal que recibió la apelación contra la sentencia que ordenó la restitución del inmueble se declaró incompetente y dispuso devolver la causa para que sea remitida al fuero Contencioso Administrativo. La resolución no atribuye ese cambio a una maniobra de Rodolfo Halk y Sandra Morales. En paralelo, Clarín volvió a contar la historia de la pareja, que asegura haber tenido dificultades hasta para conseguir abogado y sostiene que sólo pretende continuar viviendo en el lugar. La Municipalidad de Alto Río Senguer mantiene una posición completamente diferente: afirma que se trata de una ocupación sin autorización dentro del Parque Shoonem y respalda su postura en una causa civil que, en primera instancia, terminó con una sentencia favorable a la comuna.

La causa por las tierras de Lago La Plata tendrá que continuar ante otro fuero. El 6 de agosto, el Tribunal de Comodoro Rivadavia que había recibido las actuaciones se declaró incompetente para intervenir en la apelación y ordenó devolver el expediente al juzgado de origen para su posterior remisión al tribunal correspondiente.

La resolución explica que desde el 1 de octubre de 2025 se encuentra en funcionamiento el fuero Contencioso Administrativo y que, al ser la Municipalidad de Alto Río Senguer la parte actora, corresponde aplicar la competencia prevista para ese fuero. El pronunciamiento no adjudica el cambio a una presentación de Halk y Morales ni menciona una maniobra de la defensa para apartar al Tribunal.

La precisión resulta necesaria porque en las últimas horas algunas publicaciones presentaron la situación como si la pareja hubiera conseguido postergar el desalojo mediante una estrategia procesal. El texto judicial conocido no dice eso. Tampoco analiza todavía la apelación ni modifica lo resuelto en primera instancia: determina qué fuero deberá continuar interviniendo.

El fallo dictado el 16 de junio había hecho lugar a la acción reivindicatoria promovida por Alto Río Senguer y condenado a Halk y Morales a restituir el inmueble, con costas. La modalidad y el plazo de una eventual desocupación quedaron para una audiencia posterior. Esa sentencia fue apelada y, por lo tanto, no está firme.

Lo que cuentan Halk y Morales y cómo la historia llegó a los medios nacionales

La discusión judicial corre desde hace años en paralelo a otra construcción: la historia personal que Rodolfo Halk y Sandra Morales comenzaron a contar públicamente sobre su llegada a Lago La Plata, las condiciones en las que viven y los motivos por los que pretenden permanecer allí.

Clarín retomó el caso esta semana y volvió a presentarlos como una pareja de jubilados que dejó José C. Paz en 2016 para radicarse en un lugar aislado del oeste de Chubut. Sandra y Rodolfo aseguran que construyeron allí su hogar, que volcaron sus ahorros al proyecto y que no pretenden apropiarse de las tierras. La frase que eligieron para sintetizar su posición fue directa: “Solo queremos morirnos acá”. (Clarin)

La nota incorpora además un aspecto que hasta ahora había tenido menor exposición. Según relataron, desde el comienzo tuvieron dificultades para conseguir un abogado que asumiera la causa civil. Sandra contó que llegaron a consultar a una abogada de un importante estudio de Sarmiento y que recibieron como indicación que una nota dirigida al juez era suficiente para responder. Ellos atribuyen a aquel asesoramiento parte de los problemas posteriores que tuvieron para ejercer su defensa dentro de los plazos procesales. (Clarin)

La explicación de la pareja merece ser incorporada porque el expediente registra que fueron notificados en 2021 y que la demanda no fue contestada en tiempo y forma. Posteriormente presentaron un descargo y en 2024 plantearon excepciones que fueron rechazadas. Ahora pretenden que la sentencia sea revisada en apelación.

No es la primera vez que la historia alcanza una audiencia que excede ampliamente a Alto Río Senguer. Clarín ya había publicado el caso en diciembre de 2025. Revista Cítrica difundió después el testimonio de Sandra y El Extremo Sur lo reprodujo bajo un enfoque que presentó a la pareja como dos jubilados que, durante diez años, cuidaron el lugar, repararon caminos y puentes, recogieron basura y colaboraron ante incendios. “Solamente queremos vivir”, sostuvo Morales en aquella oportunidad. (Clarin)

Ese tratamiento puso principalmente en primer plano la edad de ambos, su decisión de abandonar Buenos Aires, los años vividos en un tráiler, la construcción de la cabaña y su intención de terminar sus días frente al lago. Es la versión que ellos vienen sosteniendo y que logró una fuerte difusión fuera de Chubut.

Pero no es la única parte de la historia.

Qué sostiene la Municipalidad y qué quedó incorporado a la causa

Para la Municipalidad de Alto Río Senguer, el conflicto comenzó mucho antes de las imágenes de dos jubilados viviendo frente al lago. Los antecedentes incorporados a la acción reivindicatoria ubican el inicio en octubre de 2016, cuando un guardaparque municipal detectó en Bahía Laguito Escondido un campamento, un tráiler, chapas y materiales de construcción. También se denunció la tala de diez lengas nativas.

De aquellas actuaciones surgió primero una investigación penal por presunta usurpación. En esa causa la pareja no terminó condenada por el delito investigado. Años después continuó por separado el juicio civil iniciado por el municipio en 2017, donde la discusión ya no era si había existido un delito, sino si Halk y Morales tenían algún derecho que les permitiera permanecer sobre esas tierras.

La Municipalidad sostuvo que nunca existió permiso, adjudicación ni título a favor de la pareja. Catastro Provincial informó posteriormente que el sector norte del Lote 14 donde se encuentran instalados no registra antecedentes de inscripción de dominio privado. Con esos elementos, el juez de primera instancia consideró acreditada la posición del municipio y ordenó la restitución.

La causa también muestra que aquello que comenzó con un tráiler y materiales de construcción fue adquiriendo otra dimensión. Durante el reconocimiento judicial realizado el 23 de diciembre de 2025 se constató una cabaña de madera, paneles solares, bomba de agua, invernaderos, una hormigonera y un muelle de piedra. En el lugar había además un cartel ofreciendo dulces regionales, artesanías, proveeduría, casa de té, mate y café.

Ese punto es uno de los que el municipio contrapone al relato de una vivienda destinada únicamente a la vida familiar. La propia Sandra reconoció en sus declaraciones públicas que en determinado momento se endeudaron para construir una estructura que pudiera alquilarse durante la temporada turística y así mejorar sus ingresos. Hubo también domos instalados en el lugar, posteriormente desmontados por la Municipalidad.

La diferencia entre ambos relatos quedó expuesta con mayor dureza esta semana. El intendente Miguel Mongilardi cuestionó la manera en que algunos medios nacionales abordaron el caso y sostuvo que se mostró una historia centrada en dos jubilados y su relación con la naturaleza sin incorporar la posición municipal sobre la ocupación del terreno. Radio Chubut recogió sus declaraciones y planteó que, para el municipio, se trata de una ocupación sin autorización dentro de un área protegida y con actividades comerciales. (LU20 – Radio Chubut)

Hay también un antecedente económico que forma parte de la historia. En abril de 2018, cuando debían concurrir a una audiencia penal en Sarmiento, Halk y Morales informaron que no tenían dinero para cargar combustible y realizar el viaje. La audiencia terminó siendo reprogramada en Alto Río Senguer y en aquel proceso eran asistidos por la Defensa Pública. (El Patagónico)

Siete años después, la inspección judicial encontró una instalación consolidada y la pareja llevaba años sosteniendo su permanencia en un lugar de acceso complejo, trasladando materiales y realizando construcciones. A eso se agregaron la causa penal, el juicio civil iniciado en 2017 y ahora una apelación contra la sentencia que ordenó devolver el inmueble.

No existe hasta el momento documentación que permita afirmar que un tercero haya financiado esas construcciones o los procesos judiciales. Tampoco está acreditada la existencia de un patrocinador económico detrás de la pareja. Lo comprobable es que el proyecto fue creciendo durante los años en que transcurrieron las causas y que, al mismo tiempo, Halk y Morales lograron llevar su versión desde Lago La Plata hasta medios nacionales.

En el otro extremo está la Municipalidad, que desde 2016 sostiene que nunca existió autorización para instalarse en Bahía Laguito Escondido y que consiguió en junio pasado una sentencia favorable en primera instancia. Su representación en la acción reivindicatoria está a cargo del abogado Horacio Ernesto Conte Grand, según pudo saber Río Mayo 1935.

La resolución del 6 de agosto no resolvió cuál de las partes tendrá finalmente razón. Ordenó que la apelación siga ante el fuero que corresponde desde la reforma judicial. La sentencia de restitución continúa vigente como pronunciamiento de primera instancia, pero todavía no está firme. Allí se encuentra hoy la causa: Halk y Morales permanecen en Lago La Plata y sostienen públicamente que quieren terminar sus vidas en ese lugar; la Municipalidad mantiene el reclamo para recuperar las tierras fiscales y cuenta, por ahora, con un fallo favorable que deberá superar la revisión judicial.

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