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EL FIAT 600 DE LOYAUTE SE METIÓ EN EL DISCURSO DE TORRES: “ME SUBIÓ A UN FITITO SIN FRENO”

El clásico Fiat 600 rojo con el que Gustavo Loyaute llegó al acto por los 91 años de Río Mayo terminó siendo parte del discurso de Ignacio Torres varias horas después. El Gobernador contó que durante la recorrida el intendente lo había subido a “un Fitito sin freno”, una ocurrencia que provocó risas en el Gimnasio Municipal “Malvinas Argentinas” y que llegó justo después de que Loyaute ventilara una conversación privada sobre las cinco viviendas adicionales gestionadas para la localidad.

El Fiat 600 rojo de Gustavo Loyaute había llamado la atención desde temprano. El intendente eligió su clásico automóvil para llegar al acto central por el 91.º aniversario de Río Mayo y apareció manejándolo en medio del movimiento de funcionarios, vehículos oficiales y comitivas que se concentraban sobre calle Belgrano y en los alrededores de la Plaza General San Martín.

El pequeño auto quedó rápidamente entre las postales particulares de la jornada. No solamente por tratarse de un Fiat 600 cuidadosamente conservado, sino porque fue el vehículo elegido por el propio intendente para movilizarse durante un día en el que Río Mayo recibió al gobernador, integrantes del gabinete provincial, intendentes y jefes comunales de diferentes puntos de Chubut.

Varias horas después, con la actividad trasladada al Gimnasio Municipal “Malvinas Argentinas”, el Fiat volvió inesperadamente al centro de la escena. Ignacio Torres estaba hablando ante los vecinos después de una extensa ronda de entregas y firmas de convenios cuando comenzó a recordar, en tono de humor, algunas situaciones vividas junto a Loyaute durante su paso por la localidad.

Fue entonces cuando el Gobernador contó su experiencia arriba del auto y lanzó la frase que rápidamente despertó las risas de quienes estaban presentes: “Me subió a un Fitito sin freno”. El vehículo al que hacía referencia era justamente el Fiat 600 rojo que había acompañado al intendente durante la jornada y que muchas personas habían visto unas horas antes en el centro de Río Mayo.

La ocurrencia tuvo además un contexto muy particular. Apenas unos minutos antes, Loyaute había cometido una especie de infidencia pública al contar cómo se habían gestionado cinco viviendas adicionales para Río Mayo. Al explicar que las 12 casas inicialmente previstas pasarían a ser 17, mencionó delante de todos una conversación relacionada con César Salamín, intendente de El Hoyo, que por la reacción posterior de Torres evidentemente había formado parte de un intercambio que debía quedar puertas adentro.

Torres tuvo que hacer una breve aclaración cuando tomó la palabra y, una vez despejado aquel asunto, siguió con su discurso en clave mucho más distendida. En ese ida y vuelta, la historia del “Fitito sin freno” sonó también como una devolución para Loyaute: si el intendente había ventilado delante de todos una conversación que había quedado en privado, el Gobernador respondió contando cómo había sido una parte de la recorrida que ambos habían compartido.

La anécdota funcionó porque el auto ya tenía su propia historia dentro del aniversario. Loyaute no había llegado en una camioneta oficial ni como acompañante de una comitiva, sino al volante de su Fiat 600 rojo, un vehículo pequeño y reconocible que contrastó desde el comienzo con todo el despliegue que rodeó la presencia de las autoridades provinciales.

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