La máquina de licuar presupuesto: cómo el Gimnasio N.º 3 cambió de proyecto, rehízo sus bases y sigue sin terminar
El Gimnasio Municipal N.º 3 del barrio Progreso, en Sarmiento, comenzó a construirse en 2021 durante el primer mandato de Sebastián Balochi y más de cinco años después continúa sin terminar. Desde aquella primera contratación municipal para estructura, bases y fundaciones, la obra pasó por un convenio de Argentina Hace superior a los $166 millones, un aporte provincial anunciado en $200 millones y nuevas contrataciones financiadas con recursos del Convenio Complementario con Pan American Energy. El proyecto fue reformulado, volvió sobre etapas estructurales ya ejecutadas y al menos tres constructores intervinieron en distintos momentos. En mayo de 2024, pese a que la construcción llevaba tres años iniciada, Nación registraba el proyecto con 0% de avance físico y 15% de avance financiero. A septiembre de 2026 el edificio continúa sin cubierta definitiva y todavía permanece en plena ejecución.
En las últimas horas tomaron estado público nuevas imágenes del Gimnasio Municipal N.º 3 del barrio Progreso, en la ciudad de Sarmiento, Chubut. Las fotografías muestran paredes levantadas, columnas, vigas y una estructura cuya forma ya puede reconocerse con claridad. Al mismo tiempo permiten medir la distancia entre el comienzo de la obra y su estado actual: transcurrieron más de cinco años desde las primeras contrataciones y el edificio todavía no tiene cubierta definitiva ni se encuentra en condiciones próximas a una habilitación.
Detrás de esas paredes existe un recorrido administrativo y presupuestario que atravesó prácticamente los dos mandatos de Sebastián Balochi. Resoluciones municipales, concursos privados de precios, ordenanzas, presupuestos, convenios nacionales y registros oficiales permiten reconstruir una obra que fue cambiando de proyecto, de ejecutores y de respaldo financiero mientras transcurrían los años. Ese recorrido empieza mucho antes de los grandes aportes anunciados posteriormente y obliga a volver al momento en que el Municipio decidió poner en marcha la construcción con recursos propios.
En 2021 el Municipio ya contrataba estructura, bases y fundaciones
El primer antecedente formal aparece en el Concurso Privado de Precios N.º 08/21. Mediante la Resolución N.º 496/21, del 28 de junio de 2021, la Municipalidad de Sarmiento llamó a contratar la mano de obra para “estructura, bases y fundaciones Gimnasio N.º 3 B.º Progreso”, sobre la Manzana 22, Sector 2, Circunscripción 1. El presupuesto oficial fue fijado en $932.557 y la propia resolución dejó establecido que esa etapa sería financiada con fondos municipales.
Para participar fueron invitados W.V. Construcciones, de Walter Viroche; T.H.A., de Hernán Ramiro Antelo; y Carlos Camargo Iñurrita. W.V. Construcciones ofertó $1.025.700, mientras que T.H.A. presentó una propuesta de $1.082.662. Finalmente, mediante la Resolución N.º 587/21, del 2 de agosto, la Municipalidad adjudicó los trabajos a Walter Viroche por $1.025.700, dando así comienzo formal a una etapa que tenía como objeto precisamente la estructura inicial del futuro gimnasio.
La contratación correspondía a la mano de obra para estructura, bases y fundaciones. A ese monto se sumaban el hierro, el hormigón, los áridos y los demás materiales necesarios para ejecutar aquella primera intervención, por lo que la inversión municipal destinada al arranque del gimnasio fue superior al valor adjudicado a W.V. Construcciones. Para diciembre de ese mismo año, el propio Balochi ya mencionaba públicamente al tercer gimnasio municipal del barrio Progreso como una obra en ejecución con fondos propios.
Ese dato fija un punto de partida que después resultará determinante para entender toda la secuencia: cuando Nación apareció en el proyecto, el gimnasio no era una idea pendiente ni una obra que comenzaba desde cero. La Municipalidad ya había contratado estructura, bases y fundaciones, había destinado recursos propios y había presentado públicamente la construcción como iniciada. Lo que ocurrió después muestra que aquella primera etapa no terminó funcionando simplemente como la base sobre la que continuó sin cambios el resto del edificio.
Las bases volvieron a ser intervenidas y el proyecto original cambió
La obra no mantuvo una continuidad lineal sobre el planteo inicial. A medida que avanzaron las distintas etapas, el proyecto fue reformulado, cambió la solución constructiva y la estructura de base volvió a ser intervenida antes de que el edificio pudiera continuar tomando la forma que presenta actualmente. También se produjeron cambios respecto de las dimensiones previstas originalmente, por lo que el gimnasio que hoy se levanta en el barrio Progreso no reproduce íntegramente el diseño con el que comenzó en 2021.
El planteo inicial contemplaba una solución diferente de la que finalmente terminó imponiéndose, con una utilización posterior más importante de mampostería de bloques y modificaciones que alcanzaron también a los elementos estructurales. La relevancia de ese cambio aparece al mirar nuevamente la primera contratación: las bases y fundaciones ya habían sido adjudicadas con fondos municipales. La obra volvió después sobre esa misma instancia, obligando a compatibilizar o rehacer trabajos que formaban parte del arranque original.
También fueron cambiando quienes intervinieron en la construcción. W.V. Construcciones, de Walter Viroche, aparece documentada en el comienzo; entre aquella primera instancia y las contrataciones posteriores intervino otro constructor local que finalmente no continuó con los trabajos; y en marzo de 2025 aparece formalmente Oscar Francisco Hourcade como adjudicatario de una nueva fase. Al menos tres ejecutores pasaron así por distintos momentos de un mismo gimnasio que todavía continúa en obra.
Esa sucesión de ejecutores también lleva necesariamente a la responsabilidad profesional de cada etapa. Una construcción de estas características requiere su correspondiente representación técnica, además de la inspección de los trabajos, y los cambios de contratistas y de proyecto obligan a identificar quién asumió técnicamente cada instancia y bajo qué respaldo profesional fueron aprobándose las modificaciones de la estructura. Esa trazabilidad técnica adquiere todavía más importancia cuando parte de la obra ejecutada en los primeros años fue luego intervenida nuevamente.
En las imágenes actuales tampoco se observa, al menos en el sector visible del predio, un cartel de obra que permita conocer el monto de la etapa que se encuentra en ejecución, quién realiza los trabajos, cuál es el plazo contractual, de dónde proviene el financiamiento y quiénes son los responsables técnicos. Después de más de cinco años de construcción y de sucesivas contrataciones, esa información no aparece expuesta en el lugar donde se desarrolla actualmente la obra.
Argentina Hace: $166 millones y un proyecto registrado con 0% físico
El salto presupuestario más importante llegó con la incorporación del gimnasio al programa Argentina Hace. El proyecto quedó registrado el 14 de noviembre de 2022, bajo el BAPIN 138967, con una estimación de $166.436.322. Como referencia del valor que representaba ese presupuesto cuando fue calculado, con un dólar mayorista cercano a los $162, la cifra equivalía aproximadamente a US$1,03 millones.
La formalización continuó durante 2023. La adhesión municipal fue remitida el 29 de mayo, la evaluación técnico-económica nacional se realizó el 15 de junio, el Municipio fue notificado de la suscripción el 14 de julio y el 19 de julio quedó protocolizado el convenio CONVE-2023-83466406-APN-SOP#MOP. Posteriormente, el Concejo Deliberante de Sarmiento ratificó ese acuerdo mediante la Ordenanza N.º 029/23.
El compromiso nacional quedó establecido en $166.436.318,88, prácticamente el mismo monto nominal que había sido calculado ocho meses antes. Sin embargo, para julio de 2023 el dólar mayorista rondaba los $268 y esa cantidad de pesos representaba aproximadamente US$621.000. En términos de esa referencia, el presupuesto había perdido cerca del 40% de su equivalencia durante el tiempo que demandó la tramitación, aun cuando la cifra expresada en pesos prácticamente no había cambiado.
El dato más significativo apareció en mayo de 2024. En información oficial presentada ante el Senado de la Nación, el proyecto SIPPE 173449 correspondiente al Gimnasio Municipal N.º 3 figuraba “En Ejecución”, “En Observación Administrativa”, con 0% de avance físico y 15% de avance financiero. La fotografía administrativa nacional contrastaba directamente con una obra que la Municipalidad había comenzado tres años antes mediante una contratación específica para estructura, bases y fundaciones.
La diferencia entre ambos momentos es uno de los puntos centrales de la reconstrucción. En 2021 el Municipio había puesto en marcha la obra y Balochi la presentaba como una construcción en ejecución; en 2024, en cambio, los trabajos realizados durante aquella primera etapa no aparecían contabilizados como avance físico dentro del proyecto financiado por Argentina Hace. Ese corte coincide además con el período en el que se modificó el planteo constructivo y se volvió a intervenir sobre etapas estructurales que ya habían formado parte del inicio.
En ese mismo registro, Nación consignaba un 15% de avance financiero. Sobre un convenio de $166,4 millones, ese porcentaje representa alrededor de $24,9 millones, una cifra coincidente con el máximo de anticipo contemplado dentro de los mecanismos financieros del programa. El presupuesto municipal de 2025 volvería después a reflejar el proyecto nacional y agregaría otros números vinculados con una obra cuyo recorrido financiero todavía continuaba abierto.
Provincia anunció $200 millones para terminarlo y en 2025 todavía se contrataban columnas y vigas
El siguiente cambio de respaldo financiero se hizo público el 9 de julio de 2024, durante el acto central por el 127.º aniversario de Sarmiento, realizado en el Gimnasio Municipal N.º 1 junto con la conmemoración del Día de la Independencia. Los festejos por el aniversario habían sido postergados desde junio a raíz del fuerte temporal de nieve que afectó a la zona, y aquella ceremonia reunió a autoridades municipales y representantes del Gobierno provincial.
Durante el acto, Sebastián Balochi explicó que había gestionado ante el gobernador Ignacio Torres la continuidad de obras afectadas por la interrupción del financiamiento nacional. Allí anunció que Provincia realizaría un aporte de $200 millones en dos desembolsos destinado a avanzar hacia la finalización del Gimnasio Municipal N.º 3. El anuncio colocaba nuevamente a la obra bajo otro esquema de recursos, ahora con participación directa del Gobierno del Chubut.
A la cotización mayorista de aquellos días, los $200 millones representaban aproximadamente US$217.000. Nominalmente eran más pesos que los $166 millones calculados por Nación en 2022, pero equivalían a una fracción del valor económico que aquel presupuesto había tenido menos de dos años antes. La comparación permite observar cómo el paso del tiempo fue obligando a expresar en cifras cada vez mayores obras que todavía mantenían pendientes distintas etapas de ejecución.
El 26 de febrero de 2025, apenas siete meses después de aquel anuncio orientado a la finalización, la Municipalidad abrió mediante la Resolución N.º 161/25 el Concurso Privado de Precios N.º 02/25 para “Gimnasio N.º 3 Barrio Progreso – mampostería, columnas y vigas”. El presupuesto oficial fue establecido en $55 millones, cuando ya habían transcurrido casi cuatro años desde que el Municipio había contratado originalmente estructura, bases y fundaciones.
Esta nueva etapa fue financiada con recursos del Convenio Complementario con Pan American Energy (PAE), un esquema de aportes vinculados a la actividad hidrocarburífera que incorpora fondos al Municipio para distintos destinos. En el presupuesto municipal correspondiente a 2025, la partida general identificada como Convenio Complementario PAE ascendía a $800 millones, una cifra global destinada a diferentes aplicaciones y que no correspondía exclusivamente al Gimnasio Municipal N.º 3.
La apertura de sobres se realizó el 13 de marzo y se informó la participación de T.H.A., de Hernán Ramiro Antelo, y Oscar Francisco Hourcade. Seis días después, mediante la Resolución N.º 220/25, la Municipalidad adjudicó los trabajos a Oscar Francisco Hourcade por $58 millones, tres millones por encima del presupuesto oficial. A valores de marzo de 2025, aquella contratación representaba aproximadamente US$54.000.
La característica de lo contratado muestra cuánto camino estructural quedaba todavía pendiente: después de fondos municipales, del convenio nacional y del anuncio provincial destinado a terminar la obra, en 2025 todavía se adjudicaban mampostería, columnas y vigas. En junio de 2026 el Gobierno provincial volvió a ratificar públicamente su acompañamiento para continuar la construcción, y las imágenes conocidas ahora muestran nuevos avances, aunque el edificio sigue sin cubierta definitiva y todavía permanece lejos de su puesta en funcionamiento.
Cinco años de expedientes sin una cuenta integral del gimnasio
Los principales hitos de la obra quedaron distribuidos entre resoluciones, concursos privados de precios, ordenanzas, presupuestos y registros nacionales. Ese material permite reconstruir buena parte del recorrido, pero todavía no aparece reunida públicamente una cuenta integral que conecte la primera inversión municipal con las etapas nacionales, provinciales y posteriores, y que permita observar de manera continua cuánto costó cada instancia y qué parte quedó definitivamente incorporada al edificio.
Entre los datos que todavía deben quedar enlazados aparecen el costo completo de la primera intervención incluyendo materiales, el destino de las fundaciones iniciales después de la reformulación, el movimiento financiero asociado al 15% registrado por Nación, los desembolsos concretos del aporte provincial anunciado en $200 millones y las certificaciones correspondientes a las etapas posteriores. Son piezas que pertenecen a la misma obra, aunque quedaron dispersas entre distintos ejercicios y fuentes de financiamiento.
El presupuesto municipal de 2025 incorpora además otro elemento. Allí el Gimnasio N.º 3 continuaba apareciendo por $166.436.319 dentro de inversión con aportes de Nación y, paralelamente, se presupuestaban $142 millones destinados al gimnasio dentro de Aportes del Tesoro Nacional. Esta última cifra se aproxima al saldo del convenio original después del 15% que figuraba como avance financiero, y se suma a una secuencia que exige ordenar los registros para conocer el verdadero recorrido de los recursos.
El Concejo Deliberante realizó durante estos años pedidos de información sobre diferentes aspectos de la administración municipal y de la obra pública. A pesar de ello, después de atravesar dos períodos de gobierno, la historia económica y técnica completa del gimnasio sigue fragmentada entre diferentes actos administrativos, sin una reconstrucción institucional que permita seguir de manera conjunta los recursos utilizados, las modificaciones del proyecto, los trabajos rehechos y el estado final de cada contratación.
Esa reconstrucción alcanza también a lo que hoy permanece físicamente en pie. Las fotografías muestran paredes, columnas y vigas ejecutadas durante diferentes etapas de una obra que atravesó períodos de interrupción y posteriores modificaciones. Después de más de cinco años, una evaluación técnica integral de la estructura existente permitiría establecer las condiciones de armaduras que pudieron permanecer expuestas, recubrimientos del hormigón, posibles fisuras, juntas entre etapas y la integración de elementos construidos en momentos diferentes.
Una revisión de esas características también permitiría determinar qué partes fueron modificadas o reforzadas y sobre qué estructura se terminará incorporando la cubierta definitiva, especialmente frente a las exigencias de viento, nieve, heladas y condiciones invernales propias de Sarmiento. No implica afirmar que exista actualmente un daño estructural, sino conocer con precisión las condiciones de una construcción que fue ejecutándose por etapas y que todavía debe recibir cargas y componentes fundamentales.
A simple vista permanecen pendientes trabajos importantes antes de una eventual habilitación: cubierta, cerramientos definitivos, aberturas, instalaciones eléctricas y sanitarias, calefacción, pisos, terminaciones y equipamiento. La obra avanzó respecto de aquellas primeras bases, pero a septiembre de 2026 continúa siendo una construcción en ejecución y todavía necesita atravesar distintas instancias para convertirse finalmente en el gimnasio que comenzó a proyectarse cinco años atrás.
El gimnasio ya forma parte del balance de los dos mandatos de Balochi
El Gimnasio Municipal N.º 3 comenzó durante el primer mandato de Sebastián Balochi y atravesó el segundo bajo la misma administración. No es una obra heredada ni un proyecto iniciado sobre el final de una gestión: prácticamente toda su historia administrativa, presupuestaria y constructiva se desarrolló durante sus dos períodos al frente del Municipio, desde aquella contratación inicial de 2021 hasta los trabajos que continúan visibles en 2026.
Cuando comience a trazarse el balance de la administración que deberá entregar el gobierno municipal en diciembre de 2027, el gimnasio ocupará necesariamente un lugar propio. Para entonces no alcanzará únicamente con mostrar cuánto avanzó la construcción durante sus últimos meses; también formarán parte de esa cuenta las modificaciones introducidas al proyecto, las etapas que debieron volver a intervenirse y el costo acumulado de sostener una obra que atravesó más de cinco años de ejecución.
Desde aquella primera contratación para estructura, bases y fundaciones, el gimnasio fue pasando por presupuestos y esquemas financieros que perdieron capacidad económica mientras todavía quedaban trabajos pendientes. El valor de los $166 millones nacionales se redujo fuertemente durante su propia tramitación, posteriormente aparecieron los $200 millones anunciados por Provincia y en 2025 todavía fue necesaria otra contratación para continuar con elementos tan básicos como mampostería, columnas y vigas.
Más de cinco años después, la imagen actual resume el recorrido con mayor claridad que cualquier anuncio aislado: el Gimnasio Municipal N.º 3 tiene paredes y estructura levantada, pero continúa sin cubierta definitiva y todavía necesita nuevos trabajos para poder abrir sus puertas. La obra comenzó durante la primera gestión de Balochi, atravesó la segunda y sigue consumiendo tiempo y recursos para alcanzar el mismo objetivo para el que empezó a construirse en 2021: quedar terminada.
