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Crece el malestar en la Policía del Chubut por el silencio de la Jefatura tras la agresión a un cadete

Comisarios de distintas dependencias cuestionaron la falta de una respuesta pública de la conducción policial frente al grave episodio ocurrido en la Escuela de Cadetes de Rawson. El joven atacado continúa internado con pronóstico delicado en el Hospital Santa Teresita y, según trascendió, dentro de la fuerza ya hay quienes reclaman explicaciones e incluso plantean responsabilidades en los máximos niveles de conducción.

El grave ataque sufrido por un cadete dentro de la Escuela de Oficiales de Rawson comenzó a generar un fuerte malestar puertas adentro de la Policía del Chubut, donde distintos jefes departamentales cuestionan el silencio que hasta el momento mantiene la conducción de la fuerza frente a un episodio que mantiene a un joven internado en estado delicado.

Comisarios de distintas dependencias expresaron en forma reservada su enojo por lo que consideran una falta de reacción institucional frente a la agresión. Las críticas están dirigidas especialmente hacia los máximos responsables de la Policía provincial, a quienes reprochan no haberse pronunciado públicamente pese a la gravedad del caso.

Algunos jefes describieron la actitud de la conducción con términos como “insensibilidad”, “indiferencia” y “trato inhumano”, aunque ninguno habría querido hacer pública su identidad por temor a eventuales traslados o consecuencias laborales.

El malestar aparece directamente relacionado con el episodio ocurrido en la Escuela de Cadetes, donde un alumno de primer año resultó gravemente herido tras una agresión atribuida a estudiantes de un curso superior. De acuerdo con la información conocida hasta el momento, el joven sufrió lesiones internas de consideración y su estado continúa siendo delicado.

El cadete permanece internado en el Hospital Santa Teresita de Rawson bajo estricto seguimiento médico, mientras todavía no existe una comunicación pública de las autoridades policiales que detalle qué ocurrió dentro de la institución, qué medidas internas fueron adoptadas ni cuál es la situación de los alumnos señalados por la agresión.

El silencio institucional comenzó así a transformarse en un problema adicional dentro de la propia fuerza. Según trascendió, algunos comisarios incluso consideran que la gravedad de lo ocurrido ameritaría la renuncia de integrantes de la conducción policial, al entender que la ausencia de explicaciones resulta incompatible con la responsabilidad que implica conducir una institución de seguridad.

Las críticas adquieren mayor dimensión porque no provienen únicamente de familiares o actores externos, sino de integrantes de la propia estructura policial que, aunque evitan identificarse públicamente, manifiestan preocupación por la manera en que se está gestionando una situación que involucra directamente a la institución encargada de formar a los futuros oficiales.

Mientras el joven continúa internado y avanza la investigación sobre la agresión, la falta de una posición oficial de la Jefatura mantiene abiertos interrogantes sobre la actuación de las autoridades, los controles internos de la Escuela de Oficiales y las responsabilidades que puedan surgir a partir de lo sucedido.

Fuente: Cinco Claves

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