Descubrieron la placa en homenaje a Héctor Mario López
La comunidad de Río Senguer vivió este viernes 8 de mayo una jornada cargada de emoción y memoria colectiva con el acto de descubrimiento de la placa que oficializa el nombre del Hospital Rural “Héctor Mario López”, una decisión surgida a partir de la participación popular y del reconocimiento a una figura profundamente ligada a la historia sanitaria de la localidad.
La ceremonia reunió al equipo de salud, directivos del hospital, familiares de López, autoridades municipales y representantes de distintas instituciones de la comunidad. Estuvieron presentes el intendente de Río Senguer, Miguel Mongilardi; el presidente de la comuna rural de Aldea Apeleg, Rafael Morales; concejales, integrantes de la Policía, Gendarmería, Defensa Civil y Bomberos, además de abanderados de establecimientos educativos e instituciones comunitarias.
El nombre del hospital fue definido a través del proyecto “Buscando Identidad”, impulsado por Julio Arce y Graciela Oliva, con una convocatoria abierta a toda la comunidad. Entre mediados de julio y agosto de 2025, vecinos de Río Senguer y Aldea Apeleg pudieron votar entre siete postulantes vinculados a la historia sanitaria local. Más de 500 personas participaron de la elección.
Héctor Mario López trabajó durante cuatro décadas en el Hospital Rural desempeñándose como chofer y en el área de mantenimiento. Había nacido en José de San Martín y falleció en noviembre de 2020. Quienes compartieron años de trabajo con él lo recuerdan por su predisposición permanente, el humor con el que afrontaba los viajes a zonas rurales y su compromiso en las rondas sanitarias y traslados que forman parte de la realidad cotidiana de la salud en el interior provincial.
Durante el acto también se entregaron reconocimientos y diplomas a familiares y referentes de los otros nombres que habían sido preseleccionados en la votación comunitaria: Lidia Isabel Benítez, Carlos Leonardo Suárez, Selmira Utreras, Enrique José Perea, Ernesto Narambuena y Dayhana Daniela Gómez.
La imposición del nombre no quedó solamente en un gesto simbólico. Para muchos vecinos fue también una manera de dejar marcada en la historia del hospital la memoria de quienes sostuvieron durante años el sistema de salud rural desde tareas muchas veces silenciosas, lejos de los cargos jerárquicos, pero esenciales para el funcionamiento diario de una institución clave para toda la región.
