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El Día del Bombero Voluntario encontró a Alto Río Senguer con un conflicto que sigue sumando capítulos

Tres meses después de la intervención de la Federación Chubutense de Bomberos Voluntarios, vecinos volvieron a manifestarse en apoyo a los 13 bomberos apartados del cuerpo activo. La jornada estuvo marcada por reclamos de reincorporación, cuestionamientos a la comisión directiva y el recuerdo de un conflicto institucional que, lejos de resolverse, sigue generando divisiones dentro de la comunidad.

Las sirenas, los reconocimientos y los actos protocolares que cada 2 de junio suelen marcar el Día Nacional del Bombero Voluntario tuvieron este año un contrapunto particular en Alto Río Senguer. Mientras en distintos puntos del país la fecha estuvo dedicada a homenajear a quienes integran los cuerpos activos, en la localidad volvió a hacerse visible un conflicto institucional que arrastra varios meses de tensión y que continúa sin una resolución definitiva.

Durante la jornada, vecinos y familiares volvieron a manifestarse públicamente en apoyo a los 13 bomberos que quedaron en el centro de la controversia iniciada a principios de año. La concentración estuvo acompañada por carteles que reclamaban la reincorporación de los servidores públicos, cuestionaban a la actual conducción de la institución y pedían la conformación de una nueva comisión directiva. Las imágenes difundidas durante el día mostraron a vecinos exhibiendo mensajes como “13 bomberos menos es un pueblo en peligro”, “Los bomberos son voluntarios, no criminales”, “Exigimos la reincorporación inmediata” y “Nueva comisión directiva ya”, reflejando el clima que se fue construyendo en la comunidad desde que comenzaron los enfrentamientos internos dentro del cuartel.

El conflicto se remonta a los primeros meses del año, cuando una resolución impulsada por la comisión directiva derivó en la desafectación de integrantes del cuerpo activo. La decisión generó cuestionamientos inmediatos, presentaciones de descargo por parte de los bomberos involucrados y una creciente reacción de vecinos que comenzaron a involucrarse en una situación que hasta entonces parecía limitarse a una discusión interna de la institución. Con el correr de las semanas, el conflicto salió definitivamente de las paredes del cuartel. Aparecieron las primeras manifestaciones públicas, se difundieron documentos y comenzaron a reunirse firmas entre los vecinos.

En pocos días se contabilizaron alrededor de 400 adhesiones reclamando la revisión de las medidas adoptadas y expresando preocupación por el impacto que la situación podía tener sobre el funcionamiento de una institución considerada estratégica para la localidad. La repercusión terminó motivando la intervención de la Federación Chubutense de Bomberos Voluntarios, cuyas autoridades viajaron hasta Alto Río Senguer para mantener reuniones con integrantes de la comisión directiva, representantes del cuerpo activo y autoridades municipales.

Aquella jornada también estuvo marcada por una importante presencia de vecinos frente al cuartel. Mientras las reuniones se desarrollaban puertas adentro, un grupo de autoconvocados permaneció durante horas en el exterior acompañando a los bomberos afectados y entregando a las autoridades federativas las firmas reunidas en la localidad. De esos encuentros surgió uno de los datos más importantes del conflicto: la Federación observó irregularidades en el procedimiento aplicado y se acordó retrotraer los actos administrativos vinculados a las bajas mientras se revisaba la situación.

La decisión fue interpretada entonces como una posibilidad de encauzar institucionalmente el problema y abrir una instancia de diálogo. Sin embargo, los meses transcurrieron y el conflicto nunca terminó de apagarse. Las expresiones difundidas este 2 de junio muestran que el malestar continúa presente entre varios de los bomberos afectados y que persiste una profunda desconfianza hacia la actual conducción institucional, una situación que distintas fuentes vienen describiendo desde hace tiempo como una relación prácticamente quebrada.

A lo largo de estos meses también crecieron los cuestionamientos hacia la propia comisión directiva. Vecinos y exintegrantes de la institución plantearon dudas sobre su funcionamiento, cuestionaron decisiones adoptadas por la conducción y reclamaron mayores explicaciones públicas sobre el rumbo que tomó el cuartel desde el inicio de la crisis. En paralelo, continuaron apareciendo expresiones públicas que sostienen que las diferencias internas nunca fueron resueltas y que la intervención de la Federación no alcanzó para cerrar el conflicto.

Por eso la manifestación realizada durante el Día Nacional del Bombero Voluntario tiene una carga simbólica que excede una simple protesta. Llega después de meses de reuniones, descargos, intervenciones, promesas de revisión y reclamos comunitarios. También vuelve a dejar en evidencia que uno de los conflictos institucionales más importantes que atravesó el cuartel de Alto Río Senguer en los últimos años sigue abierto y continúa generando repercusiones dentro de la comunidad.

Tres meses después de la llegada de la Federación a la localidad, la discusión sigue sin encontrar un punto final. Y el Día del Bombero Voluntario, lejos de cerrar esa historia, volvió a recordar que todavía quedan definiciones pendientes sobre el futuro de una institución que ocupa un lugar central en la vida de Alto Río Senguer y cuya situación continúa siendo observada con atención por vecinos, socios y bomberos.

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