El gas vuelve a prometerse para comunas rurales que figuran en anuncios desde hace más de diez años
El anuncio fue realizado por el gobernador Ignacio Torres en Cushamen, durante el acto por el 60° aniversario de la localidad. La Provincia presentó un convenio para instalar sistemas de GLP por red en seis comunas rurales en una primera etapa, el mismo día en que trascendió que la Comuna Rural de Aldea Apeleg había suspendido su atención administrativa por falta de gas.
Mientras la Comuna Rural de Aldea Apeleg permanecía con sus actividades administrativas suspendidas por falta de gas, el Gobierno provincial anunció una nueva etapa de obras energéticas para comunas rurales del interior chubutense.
La presentación fue encabezada por Ignacio Torres en Cushamen, en el marco de los festejos por el 60° aniversario de la localidad. Allí se firmó un convenio para avanzar con sistemas de almacenaje, vaporización y distribución de Gas Licuado de Petróleo (GLP) por red.
La primera etapa incluye a Cushamen, Paso del Sapo, Aldea Beleiro, Facundo, Lago Blanco y Ricardo Rojas. Según la información oficial, posteriormente se incorporarán otras once localidades hasta alcanzar un total de 17 comunas rurales.
La noticia tiene un antecedente que atraviesa varias gestiones provinciales. Algunas de las localidades incluidas en el nuevo anuncio ya habían formado parte de proyectos energéticos impulsados durante los gobiernos de Martín Buzzi, Mario Das Neves y Mariano Arcioni.
En 2014 se anunciaron inversiones para llevar gas a comunas rurales. Dos años más tarde se licitaron plantas de GLP para Facundo, Aldea Apeleg y Buen Pasto. Luego se sumaron proyectos para Lago Blanco, Ricardo Rojas y Aldea Beleiro. Con el paso de los años, distintas iniciativas volvieron a incluir a varias de estas comunidades dentro de los planes energéticos para el interior.
Sin embargo, las obras ejecutadas en gran parte de estos casos estuvieron vinculadas al abastecimiento mediante GLP. Esto permitió mejorar las condiciones de funcionamiento de escuelas, gimnasios, dependencias policiales, edificios comunales y otras instituciones públicas, pero no implicó necesariamente la incorporación de las localidades a una red de gas natural.
La diferencia es importante porque los sistemas de GLP funcionan mediante plantas de almacenamiento y zeppelines que requieren reposiciones periódicas. Es decir, el abastecimiento sigue dependiendo del transporte terrestre, de la logística de distribución y de los recursos económicos disponibles para afrontar cada carga.
Mientras tanto, gran parte de los vecinos continúa calefaccionándose con leña y cilindros de gas de 45 kilos, una realidad habitual en numerosos pueblos del interior provincial.
Aldea Apeleg es uno de esos ejemplos. La localidad cuenta con alrededor de 40 familias. La comuna dispone de un zeppelín de 2.000 kilos y el gimnasio comunal de otro de 7.000 kilos. También dependen de este sistema la escuela, la Policía y Gendarmería.
Según pudo saber este medio, la suspensión de las actividades administrativas estuvo relacionada con una cuestión administrativa vinculada a la reposición del gas. No se trató de una falla general del sistema, pero sí dejó al descubierto una característica propia de este esquema de abastecimiento: aun contando con infraestructura instalada, la continuidad del servicio depende de que el combustible llegue y pueda ser repuesto a tiempo.
Las limitaciones presupuestarias también forman parte de la ecuación. Las comunas rurales cuentan con escasa capacidad de recaudación propia y dependen principalmente de coparticipación, regalías y transferencias provinciales. Con esos recursos deben afrontar salarios, funcionamiento, mantenimiento y servicios básicos. A eso se suma el incremento registrado en el costo del gas durante los últimos años y el mayor consumo que demanda cada invierno.
En localidades como Aldea Apeleg y Facundo, la situación adquiere una particularidad adicional. Ambas comunidades se encuentran relativamente cerca de la traza del Gasoducto Patagónico. En el caso de Apeleg, la distancia ronda los 19 kilómetros. Sin embargo, las soluciones proyectadas continúan basándose en sistemas de GLP, por lo que el abastecimiento sigue dependiendo de camiones, reposiciones periódicas y disponibilidad presupuestaria.
El contraste quedó expuesto esta misma semana. Mientras la Provincia anunciaba nuevas obras para comunas rurales, una de las localidades del interior volvía a enfrentar problemas vinculados al abastecimiento de gas. No por falta de infraestructura de almacenamiento, sino por la dependencia permanente de un sistema que requiere logística, transporte y recursos para sostenerse en el tiempo.
Esa es, quizás, la principal diferencia entre las obras que hoy se anuncian y una conexión directa a una red de gas natural: aunque mejoran las condiciones de abastecimiento, las comunas continúan dependiendo de la reposición constante del combustible para garantizar el funcionamiento de sus instituciones y servicios esenciales.
