El Maitén: denuncian una presunta intoxicación tras una fumigación en un jardín de infantes
Auxiliares y docentes del anexo Agua Potable del Jardín N.º 420 registraron irritación, dolores de cabeza y molestias respiratorias. Tres trabajadoras acudieron al hospital y las clases se suspendieron el 23 de septiembre. El personal pidió intervención de Salud y análisis para determinar las condiciones del edificio.
Auxiliares, docentes y la directora Lorena Ramadori relataron que los problemas comenzaron el martes 22 de septiembre, cuando el personal ingresó a limpiar el anexo Agua Potable del Jardín N.º 420 de El Maitén, después de una fumigación que había finalizado el día anterior. Desde las 7:30 ventilaron los espacios y limpiaron las superficies con agua y detergente, siguiendo las indicaciones que, según señalaron, había transmitido Darío Stremel, encargado de aplicar el producto Fumixan Fog. Durante las horas siguientes comenzaron a sentir ardor en los ojos, lagrimeo, picazón y dolores de cabeza, además de náuseas y agotamiento en algunos casos. Según informó Noticias Chubut, la fumigación estuvo a cargo de personal municipal.
Los auxiliares señalaron que encontraron una sustancia aceitosa con olor sobre telas, globos y maderas, y que inicialmente trabajaron solo con guantes porque no habían recibido otras advertencias de seguridad. La propia directora manifestó que tampoco había sido informada sobre esas precauciones. El miércoles 23 hubo clases por la mañana en dos salas, con la indicación de no utilizar los materiales que habían permanecido en el edificio. Ese día, docentes también reportaron irritación en la piel y molestias respiratorias, mientras que los alumnos percibieron olores a perfume, humo o jabón. Ante la persistencia de los síntomas, la dirección notificó a Supervisión, a la Delegación y al Sistema de Incidencias, y suspendió las clases desde el turno tarde.
Pese a la suspensión, los auxiliares continuaron con la limpieza y la ventilación, sin que desaparecieran los malestares. El jueves repasaron incluso el techo con agua, ante la sospecha de que allí quedaran residuos. Según lo relatado por el personal, una trabajadora acudió esa tarde a la guardia porque sentía que se le había cerrado la garganta y recibió tratamiento antihistamínico; otras dos consultaron en el hospital el viernes, y una volvió el domingo por la persistencia de los síntomas. También se registraron licencias laborales y docentes que debieron salir al exterior para tomar aire cuando ingresaron a retirar materiales. Aunque los trabajadores denunciaron una presunta intoxicación, no se cuenta con informes médicos ni análisis ambientales que permitan establecer la causa y el alcance de los cuadros.
El viernes, la directora comunicó a una auxiliar que debía retirarse luego de que el Departamento de Incidencias del Ministerio de Educación anunciara que daría intervención al área de Salud. La escuela había solicitado medidas para proteger a quienes seguían trabajando y determinar las condiciones necesarias para retomar las clases. El sábado 26 se envió una comunicación para evaluar la cobertura de ART, sin respuesta registrada hasta el lunes 28, cuando auxiliares, docentes y la directora firmaron el acta N.º 40/26. Los trabajadores pidieron muestreos y análisis para evaluar las consecuencias y el grado de contaminación, y solicitaron una copia para presentar ante ATE. La documentación disponible no incluye resultados de esos estudios ni una constancia posterior que autorice la reapertura.
