Loyaute entregó patrimonio municipal sin autorización del Concejo Deliberante
El intendente confirmó que particulares se quedaron con la chatarra acumulada en el basurero a cambio de retirar los hierros y limpiar el predio. El Municipio no recibió dinero, no realizó una convocatoria pública para buscar interesados y tampoco se informó cuánto material fue retirado ni cuál era su valor. El acuerdo fue decidido por el Ejecutivo sin intervención del Concejo Deliberante, pese a que la normativa municipal regula la actividad vinculada con la chatarra y existen antecedentes que reconocen al cuerpo legislativo facultades sobre la disposición de bienes municipales.
La chatarra acumulada en el basurero municipal de Río Mayo fue entregada a particulares que pudieron quedarse con los materiales a cambio de retirar los hierros y limpiar el sector. Gustavo Loyaute confirmó cómo se realizó la operación durante una entrevista en el programa Mañana Activa, de FM Activa, y reconoció que por esos materiales no ingresó dinero a las arcas municipales.
El intendente explicó que el retiro de la chatarra y el posterior trabajo realizado con maquinaria de Vialidad Provincial fueron dos intervenciones diferentes. Primero ingresaron particulares interesados en los hierros y, una vez terminada esa etapa, una topadora trabajó sobre el resto de los residuos para ordenar el predio y concentrarlos en una superficie menor.
Según relató Loyaute, el primer interesado fue un hombre proveniente de Perito Moreno que se presentó directamente ante el Municipio para pedir autorización. “En su momento pasó al municipio un señor de Perito Moreno a decirme que quería juntar chatarra, con la condición que dejaba todo limpio de hierros, no solamente los más grandes. Le dijimos que sí, que comience”, explicó.
El hombre trabajó aproximadamente 20 días y alcanzó a retirar una parte del material, pero luego abandonó la tarea. Loyaute sostuvo que los costos de empleados y las distancias hicieron que el trabajo dejara de resultarle conveniente. “La verdad que no le sirvió, juntó un poco y dejó”, resumió.
Tiempo después apareció un segundo interesado. “Al tiempo pasó otro chatarrero, me preguntó por esa montaña que había y le expliqué la situación y él se comprometió a juntar todo”, relató el intendente. Nuevamente, según la secuencia que describió, la propuesta surgió del particular y fue aceptada directamente por el Ejecutivo.
“Económicamente al municipio no nos dejó nada”
Cuando se le preguntó qué había recibido económicamente la Municipalidad por la chatarra, Loyaute fue concreto. “Nosotros económicamente al municipio no nos dejó nada, pero sí obviamente nos limpió todo el basurero”, respondió. También aclaró que el Municipio no pagó por el trabajo realizado.
“El trato fue que se llevaba todo. Nosotros lo que pedimos es que se lleve todo, no solamente lo grande que le servía a él, sino todo”, sostuvo. La contraprestación quedó así definida por el propio intendente: el particular realizaba la limpieza y el retiro y, a cambio, se quedaba con los materiales recuperados.
No hubo una venta convencional con un precio abonado a la Municipalidad, pero los materiales tampoco fueron retirados gratuitamente. La chatarra funcionó como contraprestación por el servicio realizado, aunque Loyaute no informó cuánto valía lo entregado ni cuánto habría costado contratar esa misma limpieza por otra vía.
No hubo convocatoria pública para buscar interesados
El mecanismo relatado por Loyaute muestra que los particulares fueron autorizados a trabajar a medida que se presentaron ante el Municipio. Primero llegó el hombre de Perito Moreno y, cuando abandonó, apareció otro chatarrero que asumió el compromiso de continuar con el retiro.
No se informó la realización de una convocatoria pública, concurso, remate o comparación de propuestas antes de disponer de los materiales. Tampoco se explicó si el Municipio buscó otros interesados para determinar si alguien estaba dispuesto a realizar la limpieza en mejores condiciones o incluso pagar una suma adicional por la chatarra.
La ausencia de una convocatoria adquiere relevancia porque el particular no recibía únicamente autorización para efectuar una limpieza. Como parte del acuerdo podía apropiarse de materiales recuperables con valor económico, por lo que una instancia abierta habría permitido comparar distintas propuestas antes de decidir su destino.
Sin pesaje ni valor informado
Otro dato que no quedó determinado es la cantidad de material entregado. Loyaute no precisó cuántas toneladas de hierro salieron del basurero ni mencionó pesajes, remitos, inventarios o documentación que permita reconstruir cuánto retiró el primer interesado y cuánto terminó llevándose el segundo.
Tampoco informó si existió una valuación previa. Para conocer el resultado económico del acuerdo habría que determinar cuánto valía la totalidad de la chatarra entregada y cuánto costaba el servicio recibido a cambio. Sin esas cifras no puede establecerse si ambas prestaciones tenían un valor equivalente.
La normativa municipal contempla desde hace años la actividad de “Compra de chatarra u otros metales” dentro de los rubros alcanzados por derechos municipales. Esa disposición no fija por sí misma el precio comercial de cada tonelada retirada del basurero, pero confirma que se trata de materiales insertos en una actividad económica expresamente regulada por el Municipio.
La intervención del Concejo sobre los bienes municipales
La normativa local también contiene antecedentes concretos sobre las facultades del Concejo Deliberante frente a operaciones relacionadas con bienes municipales. En la Ordenanza N.º 2220, el propio HCD dejó establecido, al aplicar el artículo 53 de la Ley XVI N.º 46, que “es facultad del Honorable Concejo Deliberante autorizar todo trámite inherente a la compra o venta de bienes de la Administración Municipal”.
En el caso de la chatarra no existió, según la explicación de Loyaute, una venta a cambio de dinero. El Ejecutivo optó por otra modalidad: entregar los materiales como contraprestación por un servicio. Esa decisión es precisamente la que obliga a establecer qué norma permitía disponer de bienes con valor económico mediante un acuerdo directo y sin autorización legislativa.
El acuerdo no fue sometido al Concejo Deliberante para su autorización o ratificación. Tampoco se conoce hasta ahora una ordenanza específica que habilite al Ejecutivo a utilizar chatarra o materiales recuperables municipales como forma de pago por una tarea de limpieza.
Después ingresó Vialidad Provincial
Una vez finalizado el retiro de los hierros, comenzó otra etapa con maquinaria de Vialidad Provincial. “Una vez que se sacó todo lo que es chatarra vino la topadora y arregló el basurero y nosotros hicimos ahí un círculo para que no se tienda”, explicó Loyaute al diferenciar ambos trabajos.
Según el intendente, antes de esa intervención los residuos se extendían varios kilómetros hacia el interior del predio. “Cuando hicimos ese trabajo, el basurero tenía como cinco kilómetros para adentro, era larguísimo. Nosotros hicimos un círculo. Lamentablemente los vecinos a los 15 días tiraban en la entrada”, señaló.
Loyaute reconoció además que el basurero volvió a deteriorarse. “La verdad que está muy feo”, admitió, mientras explicó que el Municipio esperaba nuevamente contar con maquinaria para realizar tareas de ordenamiento.
La declaración del intendente permitió conocer finalmente cómo se dispuso de aquella chatarra: los particulares recibieron los materiales a cambio de limpiar el sector y el Municipio no percibió dinero. Siguen sin conocerse la identidad o razón social del segundo interesado, las toneladas retiradas, su valor económico, la valuación del trabajo recibido y el instrumento administrativo utilizado para autorizar la entrega.
