Emergencia comercial: cierres, caída del consumo y costos en alza ponen en jaque al sector en Chubut
La Legislatura analiza un proyecto para declarar la emergencia comercial mientras se multiplican los cierres de locales y el impacto de tarifas, alquileres y caída de ventas golpea con fuerza al entramado pyme en toda la provincia.
El bloque opositor impulsa en la Legislatura de Chubut la declaración de la Emergencia Comercial y de Servicios por el plazo de un año, en respuesta a un escenario que dejó de ser una advertencia para convertirse en una realidad concreta: comercios que bajan la persiana, caída sostenida del consumo y una estructura de costos que se vuelve cada vez más difícil de sostener.
La iniciativa fue presentada por la diputada provincial Vanesa Abril y tiene como objetivo frenar el deterioro del sector mediante un paquete de medidas fiscales y financieras. El diagnóstico que respalda el proyecto no es menor: solo en el primer trimestre de 2026 cerraron alrededor de 40 locales en Comodoro Rivadavia, mientras que en el departamento Escalante se acumulan cerca de 750 comercios cerrados entre 2024 y 2025, con más de 8.000 empleos formales perdidos.
El proyecto contempla herramientas concretas para aliviar la situación de las pymes, como la suspensión de ejecuciones fiscales, la posibilidad de regularizar deudas en hasta 36 cuotas con reducción de intereses y la eximición de retenciones bancarias para contribuyentes con menor facturación. También prevé que durante los primeros 180 días no se puedan interrumpir servicios esenciales por deudas previas, y promueve líneas de crédito con tasas bonificadas a través del Banco del Chubut.
Sin embargo, el problema excede el plano legislativo. El cierre de comercios en la provincia se inscribe en un contexto más amplio de retracción del consumo a nivel nacional. Informes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa muestran caídas interanuales sostenidas en las ventas minoristas, con fuertes retrocesos en rubros clave que impactan de lleno en la actividad comercial.
A ese escenario se suma un factor determinante: el fuerte incremento de los costos fijos. Tarifas de electricidad y gas, alquileres comerciales y costos logísticos vienen creciendo por encima de la capacidad de recuperación de las ventas. En la Patagonia, ese impacto se amplifica por el mayor consumo energético derivado del clima y por las distancias que encarecen el transporte de mercadería.
El resultado es un proceso que ya se empieza a ver en la calle: comercios que reducen horarios, ajustan personal o directamente cierran. Lo que ocurre en Comodoro Rivadavia no aparece como un hecho aislado, sino como un anticipo de una tendencia que atraviesa a toda la provincia.
En ese contexto, la discusión sobre la emergencia comercial deja de ser un planteo político para transformarse en una respuesta que busca contener un escenario económico que, hoy, está poniendo en jaque la sustentabilidad del comercio local y el empleo.
