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Esquel: un funcionario golpeó a un periodista y lo amenazó de muerte

La agresión ocurrió en la vía pública tras la difusión de reclamos vecinales. La víctima denunció golpes e intimidaciones y advirtió que en casi 30 años de trabajo nunca vivió una situación similar.

Un episodio de extrema gravedad se registró en Esquel, donde un funcionario municipal agredió físicamente a un periodista y lo amenazó de muerte en plena vía pública.

La víctima fue Daniel Almendra, referente de FM Del Lago, quien denunció que fue increpado por Iván Pereyra, integrante de la Unidad Ejecutora de Proyectos Municipales, luego de que la emisora difundiera reclamos de vecinos vinculados a una obra que generaba cuestionamientos.

Según su propio testimonio, la situación escaló rápidamente. Hubo insultos, un golpe en el pecho y una amenaza directa: “Te voy a matar”. En medio del ataque, también le arrebataron el teléfono celular y lo arrojaron, en un claro intento de intimidación.

“En 29 años que va a cumplir la radio, jamás me pasó algo así”, expresó Almendra tras el hecho, dejando en evidencia el impacto que tuvo lo ocurrido no solo en lo personal sino también en su rol como trabajador de prensa.

El caso no se puede reducir a un cruce individual. La gravedad está marcada por dos elementos concretos: la agresión física y la amenaza de muerte. Pero además, por la condición de quien la ejerce. No se trata de un vecino, sino de un funcionario público.

Ahí es donde el hecho adquiere otra dimensión. Cuando la reacción frente a una cobertura periodística es la violencia, lo que se pone en juego no es solo la integridad de una persona, sino el ejercicio mismo del periodismo.

En ese marco, el episodio vuelve a instalar una discusión que excede a Esquel: los límites del poder frente al trabajo de los medios y la fragilidad con la que, muchas veces, se ejerce la libertad de expresión en ámbitos locales.

Con el correr de las horas, el caso comenzó a replicarse en distintos espacios. Radios, portales informativos y redes sociales retomaron la denuncia, amplificando lo ocurrido y sumando expresiones de preocupación y respaldo hacia el periodista.

Ese recorrido terminó de sacar el hecho del plano individual y lo convirtió en un tema público, donde ya no solo importa lo que pasó, sino también la respuesta que pueda construirse a partir de ahora.

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