Se suspendió el acto por Malvinas en Las Plumas y el intendente asumió el error

El 2 de Abril en Las Plumas terminó sin acto. No hubo homenaje, no hubo locución y, lo más grave, no estuvo Isabelino Aguilera al frente de la ceremonia que desde hace más de 20 años sostiene la memoria de los excombatientes en la localidad. El faltante de un locutor dejó al descubierto un desorden mayor y obligó al intendente Sergio Bowman a salir a dar explicaciones.
La situación generó malestar inmediato. No se trató de un inconveniente menor ni de un imprevisto de último momento. La falta de coordinación con Aguilera —quien históricamente encabeza el acto— derivó en que directamente no se realizara la conmemoración en una fecha que, en cualquier punto del país, tiene un peso simbólico incuestionable.
En diálogo con Jornada Radio, Bowman no esquivó el tema y se hizo cargo. “Todo lo que dice Isabelino es tal cual como sucedieron las cosas. Es un error inadmisible y el primer responsable soy yo”, reconoció. La explicación apuntó a una “mala información” y a decisiones mal tomadas dentro de la organización municipal.
El propio intendente dejó en evidencia la dimensión del problema cuando intentó contextualizarlo: “Somos una comunidad chica, nos cruzamos siete veces por día”. Justamente por eso, el error resulta más difícil de sostener. En un pueblo donde todos se conocen, que el principal referente del acto no haya sido informado refleja una falla básica de gestión.
La ausencia de un locutor fue el detonante, pero no el problema de fondo. El traspié expuso improvisación en una fecha que no admite margen de error. “Quedé totalmente avergonzado. Esto no puede volver a suceder”, sostuvo Bowman, que también confirmó que ya habló con Aguilera para intentar recomponer la situación.
Como respuesta, el municipio anunció una nueva actividad para el 10 de abril en el SUM, en el marco de la llegada de la Virgen Malvinera. Será un intento de recuperar el homenaje que no se hizo cuando correspondía. Sin embargo, el propio intendente dejó claro que el daño ya está hecho. “Las explicaciones quedan chiquitas. No me va a alcanzar la vida para pedir disculpas”, afirmó.
Lo ocurrido en Las Plumas no es solo un error administrativo. Es una señal de cómo, incluso en los actos más sensibles, la falta de organización puede vaciar de contenido fechas que forman parte de la memoria colectiva. Y en ese terreno, no alcanza con pedir perdón.
Fuente:Diario Jornada
