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Retroceso en el corredor cordillerano: Aldea Beleiro y Ricardo Rojas, sin previsibilidad en un servicio clave

La reducción y el cierre de estaciones de servicio en dos comunidades del interior profundo de Chubut expone una pérdida concreta de previsibilidad en un corredor turístico, productivo y binacional que durante años funcionó con normalidad. Vecinos advierten que no se trata de un problema aislado, sino de un retroceso que impacta en la vida cotidiana, el turismo y la actividad rural.

Las situaciones que atraviesan Aldea Beleiro y Doctor Ricardo Rojas dejan al descubierto un deterioro sostenido en el acceso a servicios básicos en el interior profundo de la provincia. Dos localidades pequeñas, ubicadas sobre un corredor estratégico hacia la cordillera y la frontera con Chile, hoy enfrentan dificultades para garantizar algo tan elemental como el combustible.

En Aldea Beleiro, la estación de servicio —que se abastece de YPF— pasó de funcionar con normalidad a reducir horarios. Un servicio que durante años fue confiable quedó condicionado por la fragilidad económica de la comuna. Un dato clave explica parte del problema: los empleados de la estación son pagados por la propia comuna, por lo que los salarios impactan directamente en un presupuesto local limitado, que debe cubrir múltiples obligaciones básicas.

El conflicto se hizo visible con la publicación de un cartel que informaba horarios restringidos, incluidos cierres los domingos y feriados. La imagen, difundida por el poblador Diógenes Beleiro, se transformó en un símbolo del retroceso. “Es una estación de servicio, no un almacén ni un kiosco”, expresó, cuestionando que se pretenda aplicar una lógica comercial mínima en un punto estratégico del corredor cordillerano.

Durante años, la estación de Aldea Beleiro cumplió un rol central. No solo abastecía a la comunidad local, sino también a productores rurales, estancieros y poblaciones dispersas. Incluso hubo períodos en los que el combustible era más caro en Chile, lo que generaba un flujo inverso: turistas y vecinos chilenos cruzaban la frontera para cargar en territorio argentino. Esa dinámica le daba movimiento, previsibilidad y sentido económico al servicio.

Hoy, esa lógica se quebró. Vecinos y trabajadores rurales se ven obligados a recorrer mayores distancias para cargar combustible, con Río Mayo como única alternativa. Esto implica más costos, más tiempo y mayores riesgos en una región donde las distancias y el clima no son variables menores.

La situación de Doctor Ricardo Rojas es distinta en su estructura, pero similar en el resultado. Allí, la estación de servicio pertenece a PetroChubut, aunque el combustible también es adquirido a YPF. A diferencia de Aldea Beleiro, el personal no depende de la comuna, sino que pertenece a PetroChubut bajo un sistema de contratos.

La estación de Ricardo Rojas fue inaugurada el 11 de noviembre de 2021, durante la gestión del entonces gobernador Mariano Arcioni, como una obra que en su momento representó un avance para la comunidad. Sin embargo, a poco más de tres años de aquella inauguración, la comuna se encuentra recepcionando currículums para eventuales operarios, en un contexto donde la continuidad plena del servicio tampoco está garantizada.

Ambos casos confluyen en un mismo punto crítico: la pérdida de previsibilidad en un corredor estratégico. El camino que conduce al paso fronterizo de Coyhaique Alto —conocido como Hito 45 y vinculado a la Ruta Provincial 74— es utilizado de manera frecuente por turistas argentinos que cruzan a Coyhaique durante fines de semana, y también por visitantes chilenos que ingresan a Chubut. En los hechos, funciona como una ruta turística, productiva y de integración regional.

La falta de estaciones operativas en puntos clave no es un inconveniente menor. Impacta en el turismo, en la actividad ganadera, en la seguridad vial y en la vida cotidiana de comunidades que ya enfrentan limitaciones estructurales. Lo que antes era un corredor confiable, hoy se transformó en una ruta incierta.

El reclamo que surge desde Aldea Beleiro y la preocupación que atraviesa a Ricardo Rojas no apuntan a una comparación política ni a una gestión en particular. Señalan algo más profundo: cuando los servicios básicos dejan de funcionar con regularidad, el retroceso deja de ser una abstracción y se vuelve parte de la vida diaria del interior profundo.

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