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Zonas frías fuera del esquema: Luque impulsa una ley para corregir la inequidad energética

El diputado nacional apunta a una omisión de la Resolución 13/2026, que reconoce consumos diferenciales para zonas cálidas pero no incorpora a las zonas frías y muy frías. El proyecto plantea un piso de consumo subsidiado acorde al clima, el costo de vida y las realidades territoriales, sin modificar los beneficios vigentes en otras regiones.

El nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados abrió un punto de discusión que en la Patagonia tiene impacto directo. Mientras la Nación avanzó con el reconocimiento de consumos diferenciales para zonas cálidas, las zonas frías y muy frías —donde el consumo energético está ligado a la calefacción y se sostiene durante buena parte del año— quedaron fuera de ese criterio.

En ese contexto, el diputado nacional Juan Pablo Luque presentó un proyecto de ley que busca incorporar un enfoque federal, bioclimático y territorial en la definición de los subsidios energéticos. La iniciativa pone el foco en cómo se determina el consumo base subsidiado y qué variables se toman en cuenta para definir quién accede y en qué condiciones.

“Estamos impulsando una propuesta sobre equidad energética con criterio federal, bioclimático y territorial”, señaló.

El planteo parte de una crítica directa a la normativa vigente. “Parte de un problema concreto: la Resolución 13/2026 de la Secretaría de Energía reconoció consumos diferenciales para zonas cálidas, pero omitió incorporar un esquema equivalente para zonas frías y muy frías, lo que genera una desigualdad evidente para la Patagonia y otras regiones con consumos estructuralmente más altos”, explicó.

El proyecto propone que la determinación de los consumos base subsidiados deje de apoyarse en promedios nacionales y pase a contemplar variables objetivas como las condiciones climáticas, la estacionalidad, el costo de vida regional, la dispersión territorial y las características edilicias de los hogares. En esa línea, establece la necesidad de fijar un piso mínimo de consumo subsidiado para zonas frías y muy frías, ajustado a la demanda real de energía durante el invierno.

Uno de los puntos más sensibles del proyecto está en los criterios de acceso al subsidio. La iniciativa advierte sobre el uso de indicadores patrimoniales y de ingresos sin corrección territorial. En regiones como la Patagonia, donde el costo de vida es más alto y las distancias implican mayores gastos estructurales, esos parámetros pueden derivar en exclusiones que no reflejan la capacidad de pago real de los hogares.

También se incorpora la situación de las localidades sin acceso a gas por redes. En esos casos, el uso de GLP u otras fuentes energéticas no es una opción sino una necesidad. El proyecto plantea garantizar un consumo base diferencial acorde al clima y a la disponibilidad de infraestructura, con mecanismos de acceso que no dependan exclusivamente de la conectividad digital.

“El proyecto busca corregir esa distorsión, garantizando un piso de consumo subsidiado acorde a las condiciones climáticas, el costo de vida y las realidades territoriales, sin afectar los beneficios vigentes en otras regiones”, afirmó.

La iniciativa toma como antecedente el régimen de Zona Fría para el gas, donde el clima ya fue reconocido como un factor determinante en el consumo básico. El punto que ahora se pone en discusión es si ese criterio puede aplicarse también al esquema eléctrico, donde el impacto del invierno en el consumo sigue sin tener un reconocimiento equivalente.

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