Sandra Morales contó por primera vez su historia de vida en Lago La Plata y defendió su permanencia en las tierras en disputa

La docente jubilada y escritora, autora del libro “Se nos chifló el moño”, relató cómo decidió radicarse junto a su esposo Rodolfo Halk en la costa del Lago La Plata. Sus declaraciones se conocen en momentos en que comenzaron a trascender avances de la causa civil por reivindicación de tierras iniciada por la Municipalidad de Alto Río Senguer, que habría sido resuelta favorablemente para el municipio en primera instancia.
Sandra Nélida Morales es docente jubilada, licenciada en Gestión Educativa y escritora. Este año presentó en la Feria Internacional del Libro su obra autobiográfica Se nos chifló el moño, donde cuenta la decisión que tomó junto a su esposo, Rodolfo Halk, de abandonar la vida urbana para radicarse en la costa del Lago La Plata. Allí, desde hace diez años, desarrollan un proyecto personal que derivó en un prolongado conflicto con la Municipalidad de Alto Río Senguer por la ocupación de tierras fiscales municipales.
La pareja llegó al lugar con un tráiler en el que vivió durante dos años hasta construir la cabaña que habita actualmente. El video difundido recientemente por la Revista Cítrica es la primera vez que Morales expone en detalle y en primera persona cómo interpreta el conflicto que mantiene con el municipio.

Más de una década de conflicto judicial y administrativo
El conflicto nunca estuvo relacionado con la elección de un estilo de vida determinado, sino con la ocupación y utilización de tierras fiscales municipales sujetas a las ordenanzas vigentes. Hasta el momento, no se conocen instrumentos administrativos o jurídicos que acrediten que Rodolfo Halk y Sandra Morales cuenten con autorización, adjudicación, título de propiedad o permiso de ocupación otorgado por las autoridades competentes para permanecer en el lugar.
La causa penal por presunta usurpación terminó con la absolución de los imputados. Sin embargo, el municipio continuó reclamando las tierras fiscales por la vía civil mediante una acción reivindicatoria iniciada durante la gestión del entonces intendente Miguel López Gutiérrez. El expediente siguió tramitándose en la Justicia de Sarmiento a lo largo de los años y recientemente comenzaron a trascender resoluciones favorables a la Municipalidad de Alto Río Senguer que, de quedar firmes, podrían derivar en el desalojo del predio.
Las actuaciones administrativas y judiciales vinculadas al caso llevan más de una década y atravesaron distintas gestiones municipales. La posición institucional del municipio respecto de las tierras fiscales ocupadas se ha mantenido inalterable con el paso del tiempo.
Las publicaciones nacionales que abordaron el caso pusieron el foco en la historia de vida de la pareja y en su decisión de instalarse en un entorno natural alejado de las ciudades. El expediente judicial, en cambio, discute una cuestión diferente: la ocupación de tierras fiscales municipales y el cumplimiento de la normativa que regula su uso y aprovechamiento.
El proyecto desarrollado por la pareja tampoco se limitó a la construcción de una vivienda familiar. Con el paso de los años fueron incorporándose nuevas estructuras en el predio, entre ellas construcciones tipo domo emplazadas a orillas del Lago La Plata, que proyectaban una propuesta vinculada al turismo en uno de los sectores más privilegiados del sudoeste chubutense.
El 17 de febrero de 2024, la Municipalidad de Alto Río Senguer llevó adelante un operativo para desmontar las construcciones en seco tipo domo emplazadas en un sector prohibido por las ordenanzas municipales N° 208/08, 416/13 y 731/18. El procedimiento fue encabezado por el intendente Miguel Mongilardi junto a funcionarios municipales y contó con el apoyo de la Policía del Chubut, Defensa Civil, Pesca Continental y empleados municipales.
En aquella oportunidad, el municipio informó oficialmente que se desconocía quiénes eran los propietarios de las estructuras y explicó que la intervención tenía como finalidad preservar el área y evitar nuevas construcciones o avances sobre las tierras fiscales municipales. Tiempo después, el propio Mongilardi confirmó públicamente que las construcciones desmontadas pertenecían a los actuales ocupantes del predio.
La instalación de los domos incorporó además un componente económico al proyecto desarrollado por la pareja en el Lago La Plata, ya que las estructuras estaban destinadas a brindar servicios turísticos en el lugar.
El proyecto desarrollado en el predio implicó además el traslado de materiales y la ejecución de distintas obras en un sector ubicado a aproximadamente 120 kilómetros de Alto Río Senguer y sometido a condiciones climáticas y logísticas particularmente complejas. Hasta el momento, no se conoce públicamente cuál fue el origen de los recursos económicos, materiales y logísticos que hicieron posible el desarrollo de las construcciones y mejoras realizadas durante estos años.
Qué dijo Sandra Morales en el video

Durante el video difundido por la Revista Cítrica, Sandra Morales aseguró que junto a su esposo llegaron al Lago La Plata hace diez años cansados de la inseguridad y la contaminación de las ciudades. La docente jubilada afirmó que su único objetivo es permanecer en el lugar y que “solamente queremos vivir”.
Morales explicó que desde un primer momento ofrecieron colaborar ad honorem con el municipio y plantearon alternativas como alquilar el predio, pagar impuestos o incluso adquirir las tierras. También sostuvo que durante estos años realizaron trabajos de mantenimiento en los caminos de acceso, reparaciones en un puente, construcción de canaletas para facilitar el escurrimiento del agua, limpieza de residuos dejados por turistas y la extinción de fogones encendidos en la zona.
La escritora grabó parte del video desde un muelle construido sobre la costa del lago y manifestó que tanto ella como su esposo continúan ofreciendo su colaboración para preservar el lugar. En ese contexto, señaló que “hace diez años que estamos acá y no estamos molestando a nadie, no estamos perjudicando a nadie y todavía estamos ofreciendo nuestra ayuda”.
En otro tramo de su testimonio reconoció la existencia de los dos procesos judiciales iniciados por el municipio y recordó que una de las construcciones realizadas en el lugar fue desmontada. “Habíamos empezado una construcción muy bonita porque en kilómetros no había de eso, pero la tiraron abajo”, expresó.
Las declaraciones de Sandra Morales permiten conocer la visión que la pareja tiene sobre un conflicto que lleva años en la Justicia. Mientras sostiene que su intención es permanecer en el Lago La Plata y colaborar con el cuidado del lugar, la causa civil iniciada por la Municipalidad de Alto Río Senguer continúa avanzando y podría definir el futuro de la ocupación de las tierras fiscales en disputa.

Un antecedente en Misiones y un dato que aún no pudo ser corroborado
En las últimas horas comenzaron a circular en redes sociales comentarios que sostienen que Sandra Morales y Rodolfo Halk habrían protagonizado un conflicto similar por tierras en la provincia de Misiones antes de radicarse en Lago La Plata. Sin embargo, una investigación realizada sobre publicaciones periodísticas, antecedentes judiciales indexados y registros públicos no permitió encontrar documentación que confirme una ocupación de tierras o un desalojo previo vinculado a la pareja en esa provincia.
Lo que sí pudo corroborarse es que ambos tienen vínculos con Misiones y que Rodolfo Dionisio Hakl protagonizó un incidente policial en septiembre de 2012 en la localidad de Garupá. Según publicó el portal Misiones Online, el hombre fue demorado tras resistirse a un control vehicular y exhibir un revólver calibre .38, amenazando con quitarse la vida. El hecho derivó en una causa por tenencia ilegal de arma, aunque no guarda relación con conflictos por tierras ni con ocupaciones ilegales.
Hasta el momento, no existen elementos objetivos que permitan afirmar que la pareja haya sido expulsada de Misiones o que haya intentado desarrollar allí un proyecto similar al que hoy mantiene en Lago La Plata. Por esa razón, las versiones difundidas en redes sociales deben ser consideradas como información no corroborada, al menos hasta que aparezcan documentos, resoluciones judiciales o testimonios que permitan acreditar esos antecedentes.

