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Por un voto, el interior radical le ganó la pulseada al oficialismo: Esquel será sede de la Convención de la UCR Chubut

La definición se produjo este lunes durante una reunión vía Zoom encabezada por Gustavo Menna. Esquel se impuso sobre Trelew por apenas un voto y recibirá el 29 de agosto a los 66 delegados que deberán renovar la conducción partidaria. Fue la primera pulseada concreta entre el frente de comités del interior que viene articulando Sergio Guajardo y el sector que impulsa a Gerardo Merino, identificado con el esquema político de Ignacio Torres. Fuentes bien informadas del radicalismo aseguran que el propio gobernador realizó llamados para intentar torcer una votación que terminó al límite.

La interna de la Unión Cívica Radical del Chubut tuvo este lunes su primera medición concreta. Durante una reunión partidaria realizada vía Zoom y encabezada por el vicegobernador y presidente de la UCR provincial, Gustavo Menna, Esquel se impuso por un solo voto sobre Trelew y quedó confirmada como sede del plenario que el próximo 29 de agosto deberá renovar las autoridades del Comité Provincia.

La diferencia fue mínima, pero detrás de la elección de una ciudad había bastante más que una cuestión organizativa. Esquel era impulsada por el sector de los comités del interior que viene articulando Sergio Guajardo, mientras Trelew aparecía como la alternativa del espacio que trabaja para llevar a Gerardo Merino a la presidencia partidaria. El resultado dejó así la primera pulseada en manos del interior y anticipó una elección que se resolverá entre 66 delegados, con números que por ahora aparecen extremadamente ajustados.

Hasta el fin de semana, Trelew aparecía incluso como la sede prácticamente encaminada para el encuentro. El sábado, mientras Merino intensificaba su recorrida por la Cordillera, distintas publicaciones daban por probable que el plenario terminara realizándose en la ciudad que gobierna. Este lunes, cuando las autoridades radicales llevaron las alternativas a votación durante el Zoom, ocurrió lo contrario: Esquel reunió un voto más y se quedó con la Convención.

El resultado llegó después de un fin de semana largo en el que Merino se metió de lleno en la Cordillera para buscar los respaldos que necesita para conducir el partido. El viernes estuvo en el Comité Departamental de El Hoyo y la agenda incluía además localidades de la Meseta y el Valle Medio, entre ellas Telsen, Gan Gan, Gastre, Las Plumas, Los Altares y Paso de Indios. La recorrida tenía un objetivo partidario explícito: sumar delegados para la elección de la próxima conducción.

El paso por El Hoyo tuvo una significación particular. No solamente fue el único distrito de Chubut donde la renovación radical no pudo resolverse mediante una lista de unidad y terminó en una elección interna. También integra el conjunto de comités que durante los últimos meses cuestionó decisiones adoptadas por la conducción provincial y que comenzó a trabajar coordinadamente con otros sectores del interior. Merino fue, en los hechos, a disputar respaldos en uno de los territorios donde el armado de Guajardo viene construyendo fuerza.

Fuentes bien informadas del radicalismo aseguran que la discusión por la sede también movilizó al propio gobernador Ignacio Torres. Según esas fuentes, Torres realizó llamados a distintos referentes para convencerlos y tratar de modificar una votación que inicialmente aparecía más favorable al interior. Las gestiones habrían permitido achicar considerablemente la diferencia y llevarla prácticamente a un empate, aunque finalmente no alcanzaron: Esquel conservó un voto de ventaja. No hubo hasta el momento una confirmación pública del gobernador sobre esas comunicaciones.

El quiebre que cambió la interna

La disputa entre los dos sectores no nació con la candidatura de Guajardo ni con la votación de este lunes. El quiebre que terminó marcando una distancia mucho más profunda entre parte de la militancia y la dirigencia partidaria se produjo con la modificación de la denominada Ley Caminoa y el regreso de las reelecciones sucesivas para intendentes y autoridades de comunas rurales en localidades sin Carta Orgánica.

La reforma avanzó con el acompañamiento de legisladores radicales integrados al oficialismo provincial y provocó una reacción inmediata en numerosos comités. El Maitén, El Hoyo, Cholila, Lago Puelo, Río Mayo, Río Senguer, Aldea Beleiro, Gualjaina y Sarmiento, junto con representantes de Epuyén, estuvieron entre quienes cuestionaron públicamente la decisión. Esquel, Rawson, Dolavon y otros sectores radicales también expresaron posteriormente posiciones contrarias.

El reclamo no quedó circunscripto a las reelecciones. Los documentos cuestionaron la falta de consulta a las bases y defendieron la alternancia como un principio que el radicalismo debía sostener. Fue a partir de allí cuando una diferencia que hasta entonces podía convivir dentro de la estructura partidaria comenzó a transformarse en una discusión sobre la relación de la UCR con el Gobierno provincial y sobre cuánto margen propio debía conservar el partido dentro de Despierta Chubut.

La distancia volvió a profundizarse con el debate sobre la Ley de Tierras. Primero fue el Comité de Trevelin el que fijó posición y posteriormente apareció un segundo documento respaldado por comités de El Maitén, El Hoyo, Cholila, Paso de Indios y Gualjaina, con representación de Epuyén y adhesiones de Sarmiento, Alto Río Senguer y Aldea Beleiro. Allí rechazaron cualquier avance que facilitara la extranjerización de tierras y acompañaron la postura asumida por el Comité Nacional de la UCR.

Pero aquel pronunciamiento tuvo también un destinatario interno. Los comités reclamaron a los representantes legislativos actuar en consecuencia y convocaron al Comité Provincia y al resto de las autoridades radicales a pronunciarse. El mensaje mostraba que el interior ya no se limitaba a cuestionar decisiones: comenzaba a elaborar posiciones conjuntas y a reclamar que la conducción provincial también las asumiera.

En pocos meses cambió incluso la relación entre quienes hoy aparecen enfrentados por la presidencia. En mayo, Guajardo todavía hablaba favorablemente de una eventual conducción de Merino y consideraba que podía aportarle renovación al partido. Después llegaron la modificación de la Ley Caminoa, los reclamos por la falta de consulta, los documentos de los comités y una articulación territorial que terminó alejando definitivamente las posiciones.

Guajardo pasó de acompañar aquella posibilidad a convertirse en uno de los principales articuladores del denominado bloque del interior. Este lunes terminó de confirmar el paso siguiente: “Voy a ir por la presidencia, lo decidí”, afirmó a Vibra News. También aseguró que el conteo previo de apoyos muestra a su sector en condiciones de disputar la elección: “Estamos bien, hay que trabajarlo”.

Del otro lado, Merino viene recorriendo Chubut para reunir los votos que necesita para suceder a Menna. El intendente de Trelew reivindica su alianza con Ignacio Torres, defiende la participación radical dentro de Despierta Chubut y aparece como el candidato más identificado con la continuidad del esquema político provincial. Esa pertenencia explica también por qué la disputa interna dejó de plantearse solamente entre Valle y Cordillera y comenzó a ser leída dentro del partido como una pelea entre el oficialismo y un frente territorial que reclama mayor autonomía.

La gira del último fin de semana fue parte de esa pelea. Merino estuvo acompañado en distintos momentos por dirigentes y personas que ocupan funciones públicas en Trelew y en la Legislatura provincial. La participación política durante días no laborables no implica por sí misma ninguna irregularidad, aunque sigue pendiente determinar cómo fueron afrontados los gastos de traslado, alojamiento, combustible y demás erogaciones de una recorrida cuyo objetivo fue estrictamente partidario.

El Zoom dejó el primer resultado

Todo ese proceso llegó este lunes por primera vez a los votos. No se elegía todavía al presidente de la UCR, pero sí había dos alternativas asociadas a los sectores que disputarán la conducción. El interior quería Esquel; el espacio que acompaña a Merino buscaba Trelew. Después de las recorridas, las negociaciones y, según fuentes partidarias, hasta de llamados del propio gobernador, la diferencia quedó reducida a un voto.

Esquel ganó. La Cordillera volverá así a recibir una instancia de estas características después de varios años, ya que la última Convención realizada en esa región había tenido lugar en 2014. Esta vez, además, lo hará como escenario de una interna que llega mucho más competitiva de lo que podía suponerse algunos meses atrás.

El resultado tampoco permite hablar de una elección definida. Un voto separó a los dos sectores y quedan días de negociaciones antes del 29 de agosto. Merino demostró capacidad para avanzar sobre territorios adversos y el aparato oficialista consiguió llevar la discusión hasta el límite; Guajardo y los comités del interior, por su parte, demostraron que esa construcción puede traducirse en votos dentro de la estructura partidaria.

La secuencia explica cómo llegó la UCR hasta este punto. El quiebre por las reelecciones indefinidas abrió la diferencia entre una parte importante de las bases y la dirigencia; los reclamos por falta de consulta agruparon a los comités; la discusión por las tierras volvió a encontrarlos actuando juntos; Guajardo convirtió esa construcción en una candidatura y Merino salió al territorio para tratar de disputar esos respaldos.

El Zoom de este lunes puso el primer número sobre esa interna. Fue solamente por la sede, pero fue también la primera pulseada concreta entre los dos armados que quieren conducir la UCR Chubut. Merino perdió por uno y Esquel se quedó con la Convención. El 29 de agosto, en ese mismo territorio, los 66 delegados deberán resolver la pelea que realmente importa: quién conducirá el radicalismo provincial y qué relación tendrá el partido con el Gobierno de Ignacio Torres.

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