Río Mayo: calles al límite y una planificación invernal que no alcanzó
Pozos, barro, agua y gruesas capas de hielo complican desde hace semanas numerosos sectores de Río Mayo. Este lunes una motoniveladora de Vialidad Provincial trabaja sobre calles todavía congeladas, mientras el deshielo genera nuevos anegamientos. La situación afecta a peatones, transporte escolar, remises, delivery y vehículos particulares, y vuelve a poner bajo análisis la respuesta de un operativo invernal que había comenzado a organizarse casi tres meses antes de las nevadas más fuertes.
Las calles de Río Mayo muestran por estos días una de las consecuencias más visibles de las sucesivas nevadas y las fuertes heladas de las últimas semanas. Hay sectores con pozos, huellas profundas, barro, agua acumulada y otros donde todavía permanece una gruesa capa de hielo que hace muy difícil circular. Este lunes una motoniveladora de Vialidad Provincial trabaja en distintas arterias de la localidad, rompiendo primero la superficie congelada para luego acomodar el terreno y colocar material donde sea necesario.

El problema cambia con el paso de las horas. Durante el día comienza el deshielo, aparece agua y se ablanda el suelo; por la noche vuelve a helar y esos mismos sectores quedan cubiertos nuevamente por escarcha y hielo. Uno de los ejemplos más notorios está sobre la calle 25 de Mayo, entre San Martín y Sarmiento. Días atrás, con el piso completamente congelado y lleno de pozos, se colocó una importante cantidad de material para mejorar provisoriamente el paso. Cuando comenzó a descongelarse, el relleno se mezcló con el agua y el lugar terminó convertido prácticamente en un pantano.
La misma combinación se repite en otros puntos de la localidad. Hay calles donde durante el día el agua ocupa buena parte de la calzada y por la noche vuelve a congelarse. En otras, los pozos, el barro y las huellas obligan a circular muy despacio o directamente a buscar otro recorrido.
Tres meses antes ya se había conformado un operativo
El estado actual también obliga a revisar qué ocurrió con la planificación previa al invierno. El 20 de abril se reunió el Comité Operativo Invernal 2026, casi tres meses antes de las fuertes nevadas de julio. De aquella coordinación participaron la Municipalidad, Defensa Civil, Gendarmería Nacional, Policía del Chubut, organismos viales, el Batallón de Ingenieros Mecanizado N.º 9 y otras instituciones.
La finalidad era anticipar contingencias, ordenar recursos y coordinar una respuesta frente a nevadas, heladas y problemas de transitabilidad. Para entonces también existían informes climáticos estacionales que permitían trabajar preventivamente sobre el invierno que se aproximaba, aunque naturalmente no podían anticipar con meses de precisión el día ni la magnitud de una nevada determinada.
El Municipio no cuenta con motoniveladora propia. Para utilizar la que actualmente trabaja en las calles depende de Vialidad Provincial, que tiene sus equipos afectados principalmente al mantenimiento de las rutas y debe cumplir su propio cronograma. Pero dentro de los organismos que participaron de aquella coordinación también había capacidad operativa: el Batallón de Ingenieros Mecanizado N.º 9 dispone de maquinaria vial, cuya utilización requiere los mecanismos y autorizaciones correspondientes.
En Río Mayo también existen empresas privadas con maquinaria pesada. Esa alternativa requería prever una contratación y asegurar disponibilidad antes de la emergencia. Llegado el momento, los equipos ya estaban afectados a otros trabajos. Durante las primeras nevadas, el Municipio terminó utilizando principalmente sus dos cargadoras, que acumularon numerosas horas intentando abrir calles frente a un volumen de trabajo que excedía ampliamente las características de esos equipos.
El planteo no pasa por desconocer el trabajo de los operarios ni el que realiza ahora la motoniveladora. La pregunta es qué resultado concreto dejó una coordinación iniciada en abril si, cuando llegó la contingencia, hubo que resolver sobre la marcha cómo suplir una carencia que ya era conocida.
El problema ya afecta la rutina diaria
El estado de las calles también empezó a modificar los tiempos cotidianos. Caminar por determinados sectores significa atravesar hielo, barro o grandes acumulaciones de agua, por lo que muchos vecinos recurren con mayor frecuencia a servicios de movilidad. Eso aumenta la demanda de remises y vehículos de transporte por aplicación justo cuando cada viaje demora más.
Los choferes deben avanzar despacio, esquivar pozos y, en algunos casos, cambiar recorridos para encontrar calles en mejores condiciones. Quien necesita llegar a su trabajo debe salir antes; el pasajero espera más tiempo y el chofer termina haciendo menos viajes porque cada traslado lleva más de lo habitual. Esa demora también genera malestar entre vecinos, aunque el origen del problema esté en las condiciones de circulación.
El transporte escolar enfrenta las mismas calles, al igual que los servicios de delivery y los repartidores de comercios. Para quienes trabajan todos los días con un vehículo significa menos recorridos, más tiempo y un desgaste mecánico permanente. Los autos particulares tampoco quedan al margen, y el impacto sobre tren delantero, amortiguadores y cubiertas probablemente se empiece a sentir con mayor claridad cuando termine el invierno.
El trabajo llega a pocos días del aniversario
La intervención con motoniveladora se intensifica además a pocos días del 22 de agosto, fecha del aniversario de Río Mayo y una jornada para la que se espera la presencia de autoridades provinciales. No hay elementos para afirmar que los trabajos respondan exclusivamente a esa circunstancia, pero la cercanía de la fecha aparece inevitablemente después de varias semanas de reclamos por el estado de las calles.
Más allá de cómo llegue Río Mayo a su aniversario, el problema continuará después. El deshielo seguirá mostrando pozos, sectores anegados y bases deterioradas que necesitarán trabajos más profundos cuando las condiciones del suelo finalmente lo permitan.
“Siempre fue así”
Ante cada invierno aparece una explicación conocida: Río Mayo siempre tuvo nieve, heladas y calles complicadas. Es cierto, pero precisamente porque se trata de fenómenos conocidos deberían existir cada vez mejores respuestas.
Hoy hay pronósticos más precisos, alertas meteorológicas, información disponible con anticipación y décadas de experiencia acumulada sobre lo que ocurre cuando se suceden nevadas, temperaturas bajo cero y posteriores deshielos. No se puede evitar que nieve ni que el suelo se congele, pero sí se puede definir antes qué maquinaria hará falta, quién dispone de ella y cómo se la incorpora al operativo cuando sea necesaria.
Naturalizar que todos los inviernos ocurra lo mismo termina siendo también una forma de aceptar que nada cambie. Cuando finalmente desaparezca el hielo habrá que reparar las calles, pero también revisar si aquellas reuniones realizadas casi tres meses antes sirvieron realmente para anticiparse o si la planificación terminó quedando atrás cuando el invierno puso a prueba lo que se había organizado.
