Balochi quiso esquivar la discusión del Concejo, pero terminó enfrentado con casi todo el arco político de Sarmiento
El intendente comenzó repasando las obras municipales y los cuestionamientos que recibe su gestión, pero terminó involucrándose de lleno en la disputa por la Junta Electoral, defendió la presidencia de Rubén Camarda y descargó duras críticas contra el vecinalismo y concejalas de su propio espacio político. A una la llamó reiteradamente “panqueque” y a otra le reprochó haber buscado “el carguito de concejal”. Tampoco se ahorró cuestionamientos hacia la conducción local de la UCR, a la que describió como concentrada en una familia. Coincidió con Ignacio Torres en que los concejales deberían trabajar ad honorem y afirmó que “cuando comenzaron a cobrar se corrompieron”. Denunció supuestos acuerdos políticos para atacarlo, aseguró que teme por su vida y volvió a insinuar que podría competir por otro mandato en 2027, pese a su respaldo público a Emanuel Venter Jenks.
El intendente de Sarmiento, Sebastián Balochi, protagonizó este viernes una extensa entrevista telefónica en el programa Te Puedo Acompañar, de FM del Sur, conducido por Nahuel Pasarín, quien además es director de la Radio Municipal. Aunque inicialmente intentó evitar las preguntas sobre la sesión del Concejo Deliberante del día anterior, buena parte de la conversación terminó concentrada en la disputa por la Junta Electoral y en una serie de cuestionamientos contra concejales, dirigentes partidarios y antiguos colaboradores de su propio gobierno.
En los primeros tramos, Balochi repasó las obras que lleva adelante el municipio, entre ellas los trabajos de pavimentación, los concursos de precios y distintos proyectos de infraestructura. Pero mientras enumeraba los avances de su administración, también volvía sobre los cuestionamientos que recibe, defendía las decisiones de su gobierno y reprochaba que, pese a las inversiones y trabajos que asegura estar realizando, las críticas continuaran. Esa combinación entre el repaso de gestión y las respuestas a sus adversarios fue ganando espacio en la entrevista.
Cuando Pasarín intentó introducir lo ocurrido en la sesión legislativa, Balochi buscó postergar la discusión. “Hablemos de las carrozas antes de eso”, respondió, y pidió dar prioridad a las actividades estudiantiles previstas para el fin de semana. Sin embargo, a medida que avanzó el diálogo terminó involucrándose en prácticamente todos los conflictos políticos que atraviesan Sarmiento, desde la conformación de la Junta Electoral hasta la presidencia del cuerpo legislativo y las diferencias con concejales de distintos espacios.
En otro tramo sostuvo que las redes sociales se habían convertido en un ámbito “perverso y dañino”, donde circulan perfiles falsos, publicaciones intencionales y cuestionamientos que, según afirmó, responden a acuerdos políticos. Dijo que no podía dedicar su jornada a contestar esas publicaciones porque su responsabilidad consistía en resolver problemas de los vecinos, desde dificultades para pagar servicios hasta situaciones vinculadas con la salud o la habilitación de comercios.
“Imaginate que si de todo el tiempo que tengo desde que me levanto me dedico a estar respondiendo cosas en las redes, estaría usando el sueldo que me paga la gente en la pavada de internet”, sostuvo. La entrevista, iniciada a las 11:37, terminó extendiéndose durante aproximadamente una hora y buena parte de ese tiempo estuvo dedicada a responder cuestionamientos políticos, identificar adversarios y explicar por qué considera que determinados sectores intentan perjudicarlo.
La Junta Electoral llevó la entrevista al conflicto del Concejo
La discusión adquirió otro tono cuando Pasarín preguntó por la sesión del día anterior, en la que el Concejo Deliberante aprobó por seis votos contra cuatro la integración de la Junta Electoral Municipal. El enfrentamiento se concentró en la representación de Juntos por el Cambio, alianza que participó de las elecciones de 2023 y por la cual resultaron elegidos los actuales concejales Claudia Torres y Eloy Dorado, quienes posteriormente pasaron a integrar el bloque Despierta Chubut.
La controversia surgió por la existencia de nominaciones diferentes para representar a aquella alianza. Torres y Dorado reclamaron que se reconociera su condición de concejales titulares electos por Juntos por el Cambio, mientras que otra presentación propuso a Lucrecia Alonso y Mateo Estrazzalino, vinculados al sector radical que también reivindica participación en aquella estructura electoral. Finalmente, el Concejo aprobó la incorporación de Alonso y Estrazzalino, decisión rechazada por Torres, Dorado, Lucas Gognat y el presidente Rubén Camarda.
El expediente legislativo había atravesado un recorrido más complejo que una simple disputa partidaria. Los concejales electos por Juntos por el Cambio debieron ser intimados para presentar representantes y posteriormente se sucedieron distintas nominaciones, con modificaciones respecto de los nombres propuestos inicialmente. La existencia de varias presentaciones terminó formando parte de la controversia que debió resolver el Concejo, aunque resta establecer documentalmente qué criterio utilizó el cuerpo para considerar unas propuestas y desestimar otras.
Balochi presentó el conflicto como una discusión interna del radicalismo y sostuvo que correspondía a las fuerzas integrantes de la alianza resolver sus diferencias sin intervención de otros bloques. Sin embargo, la controversia no se limitaba a la representación de la UCR, sino a determinar quién conservaba la facultad de nominar integrantes de la Junta Electoral en nombre de Juntos por el Cambio, teniendo en cuenta que sus concejales electos en 2023 continuaban ejerciendo sus mandatos.
Durante la sesión también se hizo referencia a un dictamen de la Secretaría Electoral Permanente que, según lo expuesto en el recinto, consideró que la facultad de nominación de una alianza electoral disuelta corresponde a los concejales titulares elegidos por ella, independientemente de su afiliación partidaria posterior. Ese criterio fue invocado por Torres y Dorado, aunque no tuvo carácter vinculante para la decisión legislativa.
“Se ha violentado el orden institucional con la resolución de ayer”, sostuvo Balochi. Según su interpretación, la mayoría legislativa terminó imponiendo una representación que no correspondía y alteró el procedimiento previsto por la Carta Orgánica. También anticipó que la controversia podría judicializarse y sostuvo que Despierta Chubut deberá evaluar los pasos a seguir.
La presidencia del Concejo y una acusación penal sin nombres
Balochi también aprovechó la discusión sobre la Junta Electoral para volver sobre el enfrentamiento por la presidencia del Concejo Deliberante. Defendió a Rubén Camarda y sostuvo que el vecinalismo y sus aliados habían intentado imponer una autoridad que no correspondía, mediante una interpretación que, según afirmó, vulneraba la Carta Orgánica Municipal.
La disputa a la que hizo referencia comenzó en diciembre de 2025, cuando la elección de autoridades terminó empatada cinco a cinco entre Camarda y Martín Fernández. El oficialismo defendió la aplicación del doble voto previsto en la Carta Orgánica, mientras que la oposición invocó el Reglamento Interno, que establecía un mecanismo específico para resolver los empates en las sesiones preparatorias. El conflicto llegó al Superior Tribunal de Justicia, que rechazó una medida cautelar, pero no resolvió entonces cuál de las interpretaciones debía prevalecer.
Durante la entrevista, Balochi volvió a defender la posición del oficialismo sin desarrollar aquella controversia reglamentaria. También cuestionó que la oposición hubiera difundido un primer dictamen del Ministerio Público y no otro pronunciamiento posterior que, según sostuvo, respaldaría su interpretación. La discusión judicial por la presidencia del Concejo había quedado así nuevamente incorporada al enfrentamiento político que siguió a la sesión del jueves.
Pero el intendente fue más lejos. Sin mencionar nombres, sostuvo que el dirigente al que habían intentado llevar a la presidencia del cuerpo estaba siendo investigado por la Fiscalía especializada en delitos contra la administración pública. La referencia apuntaba, por el contexto de aquella disputa, al concejal Martín Fernández, quien había sido el candidato alternativo a Camarda durante la elección de autoridades.
Según Balochi, la investigación estaría relacionada con el presunto pago duplicado de ítems correspondientes a un certificado de obra durante la administración del fallecido exintendente Ricardo Britapaja. El intendente no identificó la obra, el expediente judicial ni precisó la situación procesal del concejal, pero sostuvo que los fondos habían salido de las arcas municipales sin ser reintegrados.
“El delito ya se cometió desde el momento que la plata salió del municipio y nadie la reintegró. Y aun reintegrándola el delito ya se había cometido”, afirmó. La declaración fue más allá de mencionar una investigación: Balochi presentó como consumado un delito cuya existencia y eventuales responsabilidades deben ser determinadas judicialmente.
La referencia indirecta también formó parte de sus cuestionamientos a los concejales opositores. Balochi sostuvo que habían intentado imponer como presidente a un dirigente que actualmente está siendo investigado y cuestionó que se pretendiera resolver esa situación dentro del ámbito político local.
“Al vecinalismo lo domina el odio”
Cuando Pasarín le preguntó por la actuación del vecinalismo y La Libertad Avanza, Balochi dirigió sus críticas directamente hacia sus adversarios políticos. “Al vecinalismo lo domina el odio. El odio hacia mí”, afirmó. Según su interpretación, las derrotas electorales provocaron un enfrentamiento personal que impide a determinados dirigentes reconocer los resultados de las urnas y trabajar conjuntamente por Sarmiento.
“Perder una elección no te puede llenar de odio, te tiene que enseñar. Perder dos elecciones te tiene que enseñar más”, sostuvo. Después cuestionó a un concejal que anteriormente había ocupado la Secretaría de Deportes y lo responsabilizó por el estado en que, según afirmó, fueron entregadas distintas instalaciones deportivas al finalizar aquella administración.
Balochi aseguró que recibió una pileta deteriorada, instalaciones del gimnasio en malas condiciones y el gimnasio número dos sin gas. También acusó a ese dirigente de haber presentado una declaración jurada ante el Ministerio de Educación en la que habría informado que continuaba trabajando en la Municipalidad para evitar regresar al aula.
“Fue secretario de Deportes y no hizo un corno”, expresó. Luego calificó como “una vergüenza” la situación que describió. La supuesta irregularidad administrativa quedó formulada como una acusación del intendente, sin que durante la entrevista se exhibieran actuaciones o resoluciones que permitieran determinar su alcance.
El intendente también dirigió cuestionamientos a Micaela Quiroga. Recordó la buena relación que mantiene con su familia y señaló que en una oportunidad le había pedido que dejara de cuestionar determinadas decisiones municipales. “Mica, dejá de cuestionar cosas que la verdad es una vergüenza lo que cuestionás”, recordó haberle dicho.
Rúa, Reyes y los reproches a concejalas de su propio espacio
La entrevista avanzó después hacia el comportamiento de las concejalas que llegaron al Concejo Deliberante por el justicialismo. Allí Balochi utilizó algunos de los calificativos más duros de toda la conversación, al referirse a antiguas integrantes de su propio armado político que actualmente mantienen diferencias con el Ejecutivo.
Al referirse a una exfuncionaria de su gobierno, identificada en el contexto político como Natalia Rúa, recordó que había participado de una interna partidaria contra él y que posteriormente volvió a integrar una lista electoral de su espacio. Afirmó que aquella incorporación se produjo a pedido de Juan Pablo Luque, quien, según su relato, necesitaba cerrar un acuerdo político con Mansilla.
“Luque en ese momento me pidió por favor que la incluyamos en la lista porque tenía que cerrar con Mansilla”, sostuvo. Después cuestionó el comportamiento político posterior de la concejala y recurrió reiteradamente a una misma expresión para describirla. “Panqueque, panqueque, de ida y vuelta, de dos vueltas”, afirmó durante el diálogo radial.
También sostuvo que esa calificación no era exclusivamente suya, sino que la escuchaba de vecinos que le cuestionaban los cambios de posición de la edil. “Los panqueques se comen con dulce de leche, ¿viste? Ya compraremos dulce de leche”, ironizó. La referencia quedó vinculada con el recorrido político de Rúa y las diferencias que actualmente mantiene con el intendente.
El siguiente señalamiento estuvo dirigido a otra concejala del PJ, identificada en el contexto de la conversación como Ana Reyes. Balochi cuestionó que, después de obtener una banca, hubiera acompañado posiciones políticas distintas a las del Ejecutivo y sostuvo que dirigentes de ese sector fueron a festejar con el vecinalismo el mismo día de las elecciones.
“Buscaron el cargo, lograron el carguito de concejal”, expresó. Después generalizó sus cuestionamientos al funcionamiento del cuerpo: “Eso es lo que hay hoy en el Concejo Deliberante: nadie labura por la gente. Todos laburan por el carguito”. La crítica alcanzó así también a quienes habían integrado su propio espacio electoral.
La familia Fanjul y el radicalismo de Sarmiento
Las críticas también alcanzaron a dirigentes de la Unión Cívica Radical. La discusión comenzó cuando Pasarín mencionó el reclamo de Juan Ignacio Fanjul por la representación partidaria en la Junta Electoral Municipal, en medio de la controversia por los lugares correspondientes a Juntos por el Cambio.
Balochi sostuvo que respetaba la trayectoria histórica del radicalismo y recordó la presidencia de Raúl Alfonsín. Sin embargo, cuestionó la conducción local del partido y afirmó que su representación se encontraba concentrada en una familia, a la que responsabilizó por una estructura partidaria que considera poco representativa.
“Los radicales que están hoy en el partido, que está chupado por una familia”, expresó. Después hizo referencia a los integrantes de ese núcleo familiar y sostuvo que no podían considerarse representantes de todo el radicalismo de Sarmiento, al que describió como una fuerza con una historia y una base de simpatizantes mucho más amplia.
También cuestionó a quienes utilizan la política como medio de subsistencia o para conservar espacios de poder. “La política ha servido a muchos para hacerse un buen porvenir”, afirmó, antes de volver sobre una idea que había expresado anteriormente: que buena parte de las discusiones legislativas está atravesada por la búsqueda y conservación de cargos.
“Cuando comenzaron a cobrar se corrompieron”
Uno de los cuestionamientos más amplios apareció cuando Balochi habló de las dietas de los concejales. Sostuvo que Sarmiento debería recuperar un sistema de representación legislativa sin remuneraciones y sugirió que quienes se comprometan a no cobrar sus dietas lo formalicen mediante un acta ante escribano.
“Yo creo que hoy Sarmiento necesita de concejales que no digan que van a donar su sueldo, que no lo cobren”, afirmó. Según su interpretación, esa condición permitiría recuperar dirigentes interesados en trabajar por la comunidad y no en obtener un ingreso mediante la actividad política.
En ese cuestionamiento, Balochi volvió a coincidir con Ignacio Torres. El gobernador había propuesto en marzo que los concejales de Chubut ejercieran sus funciones ad honorem y anticipado que pediría a los candidatos a intendente de Despierta Chubut incorporar esa iniciativa a sus plataformas electorales. El intendente de Sarmiento retomó aquella propuesta y expresó: “Esto que dijo el gobernador está muy bien”.
Balochi incluso planteó que Emanuel Venter Jenks, quien ya manifestó su intención de competir por la Intendencia en 2027, podría llevar esa propuesta a la próxima campaña. “Ojalá, si es posible, en el caso de Emanuel lo pueda plantear”, sostuvo. También sugirió que los futuros concejales asumieran formalmente el compromiso de no percibir remuneraciones, en lugar de anunciar que donarían sus dietas una vez elegidos.
Después fue más lejos: “Cuando comenzaron a cobrar se corrompieron. Entró la política y corrompió todo”. Presentó esa afirmación como una opinión personal amparada en la libertad de expresión, aunque la utilizó para cuestionar de manera general el funcionamiento del Concejo Deliberante.
En otro momento sostuvo que el 99% de los vecinos considera que dentro del cuerpo legislativo nadie trabaja por Sarmiento. Aclaró que esa percepción provenía de conversaciones cotidianas con ciudadanos, por lo que el porcentaje constituye una apreciación personal del intendente y no el resultado de una medición de opinión pública.
La coincidencia con Torres se produjo mientras Balochi volvía a defender su buena relación con el gobernador y mantenía abierta la posibilidad de participar de un frente electoral más amplio. Torres había presentado la iniciativa como una propuesta para los futuros candidatos de su propio espacio; Balochi, todavía identificado con el justicialismo, la trasladó públicamente a la discusión sobre la sucesión municipal de Sarmiento.
“Nos hicieron pelota”: el presupuesto y los organismos de control
Balochi también volvió a responsabilizar al Concejo por las dificultades administrativas que, según sostuvo, atravesó la Municipalidad durante 2026. Afirmó que el conflicto por la presidencia del cuerpo afectó el tratamiento del presupuesto y la ordenanza tarifaria, y cuestionó las consecuencias que esa demora habría tenido sobre el funcionamiento del Ejecutivo.
“Nos hicieron pelota, esta es la realidad, nos hicieron pelota”, expresó. Sostuvo que la falta de aprobación oportuna de esas herramientas desorganizó parte de la administración municipal, aunque destacó la capacidad de su equipo para continuar trabajando durante ese período.
También afirmó que el Concejo puede aprobar o rechazar el presupuesto y la tarifaria, pero no modificarlos. Esa interpretación sobre las atribuciones legislativas deberá contrastarse con las disposiciones de la Carta Orgánica, especialmente porque forma parte de una discusión institucional que viene enfrentando al Ejecutivo con distintos bloques.
Otro de los cuestionamientos estuvo dirigido a la creación del Ente de Control de Servicios Públicos. Balochi sostuvo que su funcionamiento demandaría aproximadamente 120 millones de pesos anuales y preguntó de dónde saldrían esos recursos después de las dificultades que, según afirmó, tuvo el municipio para recaudar impuestos.
“Es fácil crear organismos para buscar el puestito para los amigos”, sostuvo. También cuestionó las condiciones salariales previstas para otros organismos, como la Auditoría Municipal, y afirmó que resultaría difícil conseguir profesionales dispuestos a asumir esas responsabilidades con las remuneraciones establecidas.
El Ente de Control de Servicios Públicos fue creado mediante una ordenanza municipal y el Concejo ya había reclamado su puesta en funcionamiento. La discusión planteada por Balochi se concentra en el costo y en la utilidad que atribuye al organismo, aunque su afirmación sobre la supuesta intención de incorporar allegados políticos constituye una interpretación propia.
“Lo único que van a hacer es convencerme que me vuelvo a presentar”
En medio de sus cuestionamientos al Concejo Deliberante y a los dirigentes que, según él, intentan perjudicar su gestión, Balochi volvió a introducir la posibilidad de competir por otro mandato municipal. Lo hizo mientras cuestionaba las discusiones políticas y advertía a sus adversarios que sus ataques podrían terminar provocando un cambio en la decisión que había anunciado públicamente sobre su futuro.
“La gente no es tonta, muchachos, no es tonta y no sigan en ese camino, porque lo único que van a hacer es convencerme que me vuelvo a presentar, mirá”, lanzó. La frase apareció después de una extensa serie de reproches contra concejales y dirigentes a quienes responsabilizó por obstaculizar el funcionamiento del municipio y priorizar sus disputas políticas.
Cuando Nahuel Pasarín le preguntó si la Carta Orgánica le permitía volver a competir, Balochi respondió que podría hacerlo. Recordó que su primer mandato, entre 2019 y 2023, surgió de una convocatoria electoral anterior a la entrada en vigencia de la Carta Orgánica y que durante aquel período no existía la figura del viceintendente ni se renovaba el Concejo Deliberante por mitades.
La interpretación jurídica no es nueva. Balochi ya había planteado públicamente que existe una discusión sobre el cómputo de su primer mandato, aunque anteriormente aseguró que tenía tomada la decisión de no buscar otra reelección. Su argumento se apoya en las diferencias entre el régimen municipal vigente cuando fue elegido en 2019 y las disposiciones incorporadas posteriormente por la Carta Orgánica. La posibilidad de una nueva candidatura, sin embargo, no equivale a una habilitación electoral confirmada.
El planteo apareció mientras el propio intendente defendía la necesidad de que los dirigentes sepan correrse para permitir el crecimiento de otros. Más adelante volvió a respaldar a Emanuel Venter Jenks, quien ya manifestó su intención de competir por la Intendencia en 2027, y rechazó las versiones según las cuales pretendería manejarlo políticamente desde afuera. “Va a gobernar con su propio equipo, con los concejales que elija”, afirmó.
Balochi sostuvo que Venter Jenks tiene capacidad y criterio propio para conducir la Municipalidad, y aseguró que cualquier consejo que pudiera darle sería una sugerencia y no una imposición. También recordó que el viceintendente construyó su trayectoria política de manera independiente y que incluso participó de espacios diferentes al de su padre, algo que utilizó para defender su autonomía frente a las especulaciones sobre la sucesión.
Pero la posibilidad de una nueva candidatura volvió a aparecer cuando el intendente se refirió a los cuestionamientos de sus adversarios. “Ya no me convencen, viste, porque todos los días hacen algo para quererme convencer”, expresó, retomando aquella advertencia sobre la posibilidad de presentarse nuevamente. No anunció una decisión electoral, aunque tampoco cerró la discusión que él mismo había dado por terminada en declaraciones anteriores.
“Temo por mi vida”: la advertencia sobre intereses económicos
La conversación adquirió otro tono cuando Balochi comenzó a referirse a los intereses económicos vinculados con Sarmiento. Afirmó que durante su gestión había frenado a distintos sectores que pretendían avanzar sobre los recursos naturales, la cooperativa y otras actividades locales. También sostuvo que existen dirigentes y grupos económicos interesados en condicionar las decisiones sobre el desarrollo de la ciudad.
“Yo le he puesto freno a muchos buitres, Nahuel. Yo le he puesto freno a muchos buitres y le sigo poniendo freno a muchos buitres”, afirmó. Después vinculó esos enfrentamientos con su seguridad personal y reconoció que en ocasiones piensa en los riesgos que, según considera, pueden derivarse de las decisiones que adoptó durante su administración.
“Sí, obviamente temo por mi vida, y lo digo públicamente. Si el día de mañana me pasa algo, no tengan cuidado que eso tiene nombre y apellido”, expresó. Cuando el conductor le preguntó si había recibido amenazas, respondió que no de manera directa, aunque insistió en que existen situaciones e intereses que le generan preocupación.
Balochi mencionó especialmente el agua, los hidrocarburos y las posibilidades de desarrollo industrial de Sarmiento. Afirmó que siempre se resistió a que la localidad quedara subordinada a los intereses de Comodoro Rivadavia y, en ese punto, reconoció una coincidencia con el fallecido exintendente Ricardo Britapaja, pese a las diferencias políticas que habían mantenido.
Torres, el peronismo y la posibilidad de un frente más amplio
Hacia el tramo final, la conversación se trasladó al escenario político provincial y nacional. Balochi defendió la gestión de Ignacio Torres, sostuvo que Chubut se encuentra recuperándose del desorden que, según su interpretación, recibió el actual gobernador y cuestionó a quienes critican sus decisiones sin presentar propuestas alternativas. También volvió a reconocer la buena relación personal y política que mantiene con él.
Sobre Javier Milei fue mucho más crítico. Dijo estar “horrorizado” por las consecuencias sociales de las políticas nacionales y mencionó las dificultades económicas que atraviesan familias de Sarmiento, especialmente durante la segunda mitad de cada mes. También expresó su deseo de que el actual presidente no consiga otro mandato, aunque cuestionó que la oposición todavía no haya construido una propuesta superadora.
En cuanto al justicialismo, reconoció su amistad con Dante Bowen, pero expresó su desilusión por las divisiones internas y las disputas entre dirigentes. Cuestionó los actos de unidad que después no se traducen en acuerdos y mencionó los enfrentamientos que, según su mirada, atraviesa el intendente de Comodoro Rivadavia incluso dentro de su propio espacio político.
Balochi volvió entonces sobre la posibilidad de participar de una construcción electoral más amplia. “¿Cuál es el problema de participar de un proyecto más amplio que nos dé la posibilidad de mayor inserción y mayor proyección?”, preguntó. Sostuvo que las lealtades políticas deben responder a convicciones y no a grupos o sectores, y que Sarmiento debe buscar el espacio que ofrezca mejores posibilidades de desarrollo.
También consideró posible discutir un calendario electoral propio para Sarmiento, separado de las elecciones provinciales o nacionales, aunque aclaró que todavía no existe una decisión tomada. Señaló que la prioridad debe ser discutir qué proyectos tienen las distintas fuerzas políticas para la provincia y qué están dispuestas a ofrecer concretamente a la localidad.
Sobre el final volvió a defender a Emanuel Venter Jenks como posible sucesor y aseguró que los dirigentes deben permitir que otros crezcan. Sin embargo, la advertencia sobre una eventual nueva candidatura había quedado planteada durante la misma entrevista. Balochi terminó hablando de unidad, diálogo y puertas abiertas, después de dedicar buena parte de la conversación a cuestionar a quienes hoy integran el Concejo Deliberante y a los sectores políticos con los que mantiene diferencias.
