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Evacuación de emergencia en el barrio Sismográfica: el derrumbe del cerro Hermitte destruyó viviendas y expuso una grave responsabilidad estatal

El desmoronamiento del cerro Hermitte obligó a evacuar de urgencia a familias del barrio Sismográfica, en Comodoro Rivadavia. Varias viviendas quedaron destruidas o con daños estructurales severos. No se registraron víctimas fatales, pero la situación dejó al descubierto años de advertencias ignoradas, autorizaciones cuestionadas y una planificación urbana que hoy se derrumba junto al cerro.

La tarde de este martes se vivieron momentos de extrema tensión en el barrio Sismográfica de Comodoro Rivadavia, cuando un desmoronamiento del cerro Hermitte avanzó sobre viviendas construidas en sectores de alto riesgo geológico. El suelo comenzó a ceder de manera progresiva, provocando el colapso parcial y total de varias casas, mientras vecinos y vecinas escapaban con lo puesto, rescatando apenas lo indispensable.

Ante la emergencia, el Club Talleres Juniors fue habilitado como punto de evacuación para las familias afectadas. Equipos municipales, Defensa Civil y fuerzas de seguridad intervinieron para retirar a los residentes de las zonas más comprometidas. Hasta el cierre de esta edición, no se habían confirmado víctimas fatales ni personas desaparecidas.

Sin embargo, detrás del impacto inmediato del desastre aparece una pregunta que atraviesa el dolor de las familias: ¿quién permitió construir en una zona geológicamente inestable?

Los barrios El Marquesado y Los Altos del 3, directamente afectados por el avance del cerro, no surgieron de tomas irregulares. Según relatan los propios vecinos, las viviendas fueron adquiridas de manera formal, con avales y autorizaciones otorgadas por organismos del Estado, hace más de dos décadas. Hace 26 años, muchas familias celebraban el acceso a la casa propia; hoy, ese sueño quedó sepultado bajo toneladas de tierra.

Desde hace tiempo, los residentes venían alertando sobre grietas, desplazamientos del suelo y filtraciones que evidenciaban el movimiento del cerro. Esos reclamos, aseguran, no recibieron respuestas concretas ni soluciones estructurales. Recién tras el colapso, el Municipio anunció la diagramación de un plan de contingencia, que incluye evaluaciones técnicas y la restricción del acceso a las áreas más comprometidas.

El derrumbe del cerro Hermitte no solo expuso la vulnerabilidad de decenas de familias, sino también una responsabilidad institucional que atraviesa distintas gestiones. La aprobación de construcciones en zonas sin estudios geotécnicos adecuados, o ignorando informes de riesgo, vuelve a quedar en el centro del debate público.

Mientras tanto, las familias evacuadas enfrentan la incertidumbre total: no saben si podrán volver a sus casas, si sus viviendas serán demolidas, ni quién se hará cargo de las pérdidas materiales y del daño emocional sufrido. En el barro, las grietas y las paredes caídas, el desastre deja una marca clara: cuando la planificación urbana falla, la naturaleza no perdona.

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