Comercios al límite en Esquel: “Caminar el centro alcanza para ver la cantidad de locales vacíos”

Tras las elecciones del 30 de marzo que ratificaron a Claudio Selva al frente de la Cámara de Comercio, el sector atraviesa un escenario crítico marcado por la caída del consumo, el peso de los servicios y tasas de financiamiento que superan ampliamente la inflación.
La continuidad de la conducción no implicó cambios internos, pero sí encuentra a la actividad en un contexto más deteriorado. En diálogo exclusivo con Río Mayo 1935, Selva fue claro al describir la situación: “La capacidad de consumo es muy baja. Entre el alquiler, los servicios y los alimentos básicos, el ingreso se agota”.
El dirigente explicó que el resultado electoral consolidó un esquema que ya venía en funcionamiento. “Somos la misma gestión que ya estaba, con dos años de trabajo en la Cámara”, indicó, dejando en claro que el problema no está en la conducción sino en el contexto económico.
Ese contexto, según detalló, impacta de manera directa en ciudades como Esquel. “Es una provincia con recursos limitados y eso se traslada a los municipios. Esquel depende en gran medida de los salarios provinciales y municipales, y eso repercute en el comercio”, afirmó.
La caída del consumo se refleja en la actividad diaria. “Caminar el centro alcanza para ver la cantidad de locales vacíos”, advirtió. Y agregó un dato que profundiza el análisis: “En muchos casos no se percibe como cierre, porque hay continuidad comercial, pero detrás hay un cambio de fondo de comercio. Eso indica que alguien no pudo sostenerse”.
El acceso al financiamiento aparece como otro factor crítico. “Las tasas están por encima de la inflación”, señaló. Como referencia, explicó que en el sistema bancario provincial “las tasas parten de niveles cercanos al 80%”, lo que dificulta el acceso al crédito para sostener o recuperar la actividad.
Un relevamiento que la Cámara mantiene en curso ya permite identificar los principales factores que afectan la rentabilidad. En primer lugar aparecen los servicios de energía y gas, seguidos por los impuestos municipales y la carga impositiva nacional. Luego se ubican alquileres, sueldos y fletes. “Los tres primeros concentran cerca del 70% de las respuestas”, precisó.
El impacto se siente con mayor fuerza en los sectores no esenciales, como la gastronomía, la construcción y otras actividades vinculadas al consumo discrecional, en un escenario donde el ingreso no alcanza más allá de lo básico.
En este contexto, la Cámara sostiene su rol institucional. “Es la contención, la representación y la gestión ante el Estado”, explicó Selva. La entidad mantiene contacto permanente con sus socios mediante herramientas de comunicación directa y relevamientos, y participa en distintos espacios como la Federación Empresaria de Chubut, la Agencia de Desarrollo y el ente mixto de turismo.
La relación con los gobiernos, tanto municipal como provincial, fue definida como “relativamente buena”, aunque condicionada por la situación general. “Hay municipios de la comarca que dependen en gran medida de la coparticipación y atraviesan un momento muy complejo”, señaló.
A pesar de ese escenario, las gestiones continúan. La Cámara mantiene reuniones periódicas con autoridades locales y provinciales, con foco en dos ejes centrales: el costo de la energía y el acceso al financiamiento.
“Se están evaluando alternativas con la cooperativa en relación a la energía eléctrica, y también con el Banco Chubut para analizar herramientas que permitan acompañar al sector”, explicó.
La estrategia apunta a segmentar las respuestas según las necesidades. “No todos requieren lo mismo: algunos necesitan crédito, otros mejoras en las tasas o condiciones de financiamiento”, detalló.
El cuadro es claro: caída del consumo, costos en alza y financiamiento restringido. Un escenario que, según advierten desde la propia Cámara, ya tiene una manifestación visible en el entramado comercial de Esquel.
