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Empleada municipal denunció a Mongilardi por presunto maltrato y el caso generó una ola de repercusiones en Alto Río Senguer

Pamela Quirós aseguró que fue increpada por el intendente Miguel Alejandro Mongilardi en su lugar de trabajo por una actividad comercial que desarrolla su esposo. La denuncia sumó el respaldo de otro empleado municipal, comentarios de vecinos que describieron situaciones económicas similares y se produjo apenas un día después de una campaña municipal sobre controles bromatológicos y triquinosis.

La polémica se instaló este viernes en Alto Río Senguer luego de que Pamela Quirós, empleada municipal, realizara una denuncia pública contra el intendente Miguel Alejandro Mongilardi. A través de una publicación difundida en redes sociales, la trabajadora aseguró que desde hacía varios días venía sufriendo hostigamiento y que la situación alcanzó su punto más crítico cuando el jefe comunal se presentó en la Municipalidad durante su horario laboral.

Según relató, Mongilardi habría llegado a su lugar de trabajo para increparla, gritarle y advertirle que impulsaría acciones en su contra. “Al llegar a la municipalidad en mi hora de trabajo a gritarme, a amenazarme que me iba a denunciar y que iba a tomar otra medida”, escribió Quirós en un descargo que rápidamente comenzó a compartirse entre vecinos de la localidad.

La trabajadora vinculó el conflicto con la actividad comercial que desarrolla su esposo, dedicada a la elaboración y venta de chorizos y otros alimentos. En su publicación explicó que el cuestionamiento estaría relacionado con la falta de habilitación para desarrollar esa actividad desde su domicilio, aunque sostuvo que durante la campaña electoral el actual intendente conocía perfectamente el emprendimiento familiar.

“Antes él le encargaba a mi marido y le compraba chorizo para su campaña política, le compró kilos para su cierre de campaña y ahí no dijo nada”, afirmó Quirós, quien además planteó que no logra comprender si detrás de la situación existe una cuestión personal con su familia.

La empleada aseguró además que una compañera de trabajo presenció el episodio y sostuvo que nunca había visto una actitud semejante. En el tramo final de su publicación expresó temor por posibles consecuencias laborales derivadas de haber hecho pública la situación. “Ya hice lo que corresponde, pero quiero hacer este descargo porque no me merezco lo que él hizo y ahora puede que me deje sin trabajo por lo que estoy diciendo”, manifestó.

Calfín respaldó a Quirós y cuestionó los salarios municipales

Horas después de la publicación, el empleado municipal Pablo Andrés Calfín salió públicamente a respaldar a Quirós y vinculó lo ocurrido con la situación económica que atraviesan muchos trabajadores comunales. “Lamento mucho que tuviste que pasar ese mal momento. Con lo que nos pagan no alcanza ni para comer ni pagar los servicios”, escribió en respuesta al descargo realizado por la empleada.

En el mismo mensaje, Calfín cuestionó una de las promesas realizadas durante la campaña electoral de Miguel Alejandro Mongilardi. “Cuando en campaña dijo que el peor sueldo era de los trabajadores municipales y lleva dos años y medio y nos aumentan un 7%”, expresó. El trabajador sostuvo además que existe una marcada diferencia entre los salarios de los funcionarios políticos y los de los empleados de planta. “Que le baje un poco el sueldo a su planta política que ganan tres veces más que un empleado municipal”, agregó.

El empleado también utilizó un ejemplo personal para describir las dificultades económicas que atraviesa. “Yo compro una pastilla que primero me salió 87 mil y después 31 mil y con el sueldo que nos pagan a veces no la puedo comprar”, afirmó. La propia Pamela Quirós respondió al comentario y ratificó que la venta de productos elaborados por su familia tiene como objetivo complementar ingresos para afrontar gastos básicos. “Lo que hacemos para vender es para pagar los servicios”, contestó la trabajadora.

Las expresiones de ambos empleados trasladaron la atención hacia una problemática que aparece de manera recurrente en las conversaciones cotidianas de la localidad: la dificultad de muchas familias para sostener sus gastos mensuales con los ingresos que perciben.

Las redes sociales reflejaron una realidad que atraviesa a numerosas familias

A medida que la publicación comenzó a circular, aparecieron numerosos mensajes de apoyo y testimonios de vecinos que describieron situaciones económicas similares. Más allá de las posiciones que puedan existir respecto de las habilitaciones comerciales o los controles bromatológicos, gran parte de los comentarios coincidieron en una misma preocupación: la dificultad para llegar a fin de mes.

Las referencias a salarios que no alcanzan, el aumento de los servicios, los alimentos, los medicamentos y los alquileres aparecieron repetidamente entre las respuestas publicadas en redes sociales. En muchos casos, los vecinos señalaron que la elaboración y venta de comidas caseras, panificados, conservas y distintos productos artesanales se ha convertido en una herramienta para complementar ingresos y afrontar gastos básicos del hogar.

La situación también se refleja diariamente en los grupos de compra y venta de Facebook y WhatsApp que funcionan en Alto Río Senguer. Allí es habitual encontrar vecinos ofreciendo alimentos, productos elaborados en sus domicilios, trabajos ocasionales o pequeños servicios para generar recursos adicionales en una economía que suele resentirse durante la temporada invernal y donde las oportunidades laborales son limitadas.

Para muchos de quienes participaron de la conversación pública, el problema de fondo no pasa solamente por quién vende o cómo vende, sino por las razones que llevan a tantas familias a depender de esas actividades para sostener su economía cotidiana. La percepción que se repitió en varios comentarios es que existe una distancia entre las exigencias del Estado y la realidad que enfrentan quienes deben cubrir todos los meses los costos de la luz, el gas, los impuestos, el alquiler y la alimentación familiar.

Un día antes, Bromatología había advertido sobre productos sin análisis

La denuncia pública se conoció apenas un día después de una campaña difundida por la Municipalidad de Alto Río Senguer a través del Área de Bromatología. El jueves, el municipio advirtió sobre los riesgos sanitarios asociados al consumo y comercialización de productos derivados del cerdo y del jabalí sin los controles correspondientes y recordó que la triquinosis puede transmitirse mediante carne contaminada o embutidos elaborados sin análisis previos.

En el comunicado oficial se recomendó comprar carne únicamente con sello de inspección y análisis negativo, cocinar correctamente los productos y evitar el consumo de chorizos, salames o bondiolas elaborados sin control sanitario. Además, se recordó que en casos de faena domiciliaria es obligatorio realizar análisis veterinarios antes de consumir o embutir la carne.

“Desde nuestra Área se solicita tomar conciencia del peligro que se expone a vender productos sin análisis, hamburguesas caseras, carne picada y chorizos”, señaló la publicación oficial difundida por el municipio. El mensaje no mencionó nombres ni situaciones particulares, aunque su difusión ocurrió apenas horas antes de que Quirós denunciara públicamente un conflicto que, según su versión, se originó precisamente por la venta de chorizos que realiza su esposo.

Hasta el momento no se conoció una respuesta pública del intendente Miguel Alejandro Mongilardi respecto de las acusaciones formuladas por la empleada municipal ni sobre los cuestionamientos realizados posteriormente por Calfín.

Las afirmaciones difundidas por los trabajadores corresponden a denuncias y opiniones expresadas públicamente por los involucrados. La existencia y alcance de los hechos denunciados deberán ser esclarecidos por las vías administrativas, laborales o judiciales que eventualmente intervengan en el caso.

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