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Río Mayo busca transformar su patrimonio geológico en un nuevo atractivo turístico

La Secretaría de Turismo y Producción de Río Mayo puso en marcha un proyecto que permitirá identificar sitios de interés geológico y diseñar circuitos turísticos de base científica. La iniciativa cuenta con financiamiento de la Secretaría de Ciencia y Tecnología del Chubut y será desarrollada por investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco durante los próximos cinco meses.

La Secretaría de Turismo y Producción de la Municipalidad de Río Mayo, a cargo de Alejandro Oliva, avanza en la implementación de un proyecto de desarrollo geoturístico que buscará identificar, caracterizar y poner en valor distintos sectores del territorio con potencial para convertirse en nuevos atractivos turísticos.

La iniciativa cuenta con el respaldo financiero de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Provincia del Chubut y será llevada adelante por el Grupo de Investigación Geología Esquel (GIGE), perteneciente a la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

El objetivo del trabajo es diseñar circuitos geoturísticos que integren sitios de interés geológico con otros recursos naturales, históricos y culturales presentes en la zona, generando nuevas propuestas para visitantes, estudiantes y vecinos. La intención es sumar herramientas que permitan diversificar la actividad turística y fortalecer la identidad local a partir del conocimiento del propio territorio.

A diferencia de un estudio académico tradicional, el proyecto apunta a obtener resultados concretos. Durante cinco meses, los investigadores trabajarán en la identificación de lugares con valor geológico, su caracterización técnica y la elaboración de recorridos que puedan incorporarse a la oferta turística de Río Mayo.

Las primeras etapas estarán dedicadas al análisis de antecedentes geológicos, cartográficos y turísticos de la región. Paralelamente se realizará un relevamiento de instituciones, establecimientos educativos, prestadores turísticos y distintos actores de la comunidad para conocer cuáles son las expectativas y necesidades locales respecto del futuro producto geoturístico.

Con la llegada de mejores condiciones climáticas comenzará el trabajo de campo. Los especialistas recorrerán distintos sectores del ejido municipal para identificar los denominados Sitios de Interés Geológico (SIG), es decir, espacios que por sus características paisajísticas, científicas, educativas o patrimoniales pueden transformarse en recursos turísticos.

Una vez identificados esos lugares, el equipo avanzará en su evaluación y en el diseño de circuitos capaces de vincularlos con otros atractivos de la localidad. El proceso incluirá la elaboración de un inventario de geositios, la selección de los puntos con mayor potencial y la construcción de propuestas de itinerarios para visitantes.

El proyecto también contempla la capacitación de actores locales, asistencia técnica y pruebas de los circuitos antes de su implementación definitiva. La intención es que la propuesta pueda sostenerse en el tiempo y generar capacidades dentro de la propia comunidad.

Los investigadores que integran el GIGE cuentan con experiencia en estudios del paisaje, geodiversidad y georrecursos de la Patagonia. En los últimos años han participado en proyectos vinculados al geoturismo y la geoconservación, promoviendo la puesta en valor de sitios de interés geológico como herramientas para el desarrollo local.

Desde la Secretaría de Turismo y Producción consideran que la iniciativa representa una oportunidad para ampliar la oferta turística de Río Mayo y aprovechar recursos que muchas veces pasan desapercibidos. La propuesta busca que elementos del paisaje patagónico puedan convertirse en experiencias de interpretación, educación y recreación para quienes visitan la región.

Al finalizar el proceso, Río Mayo contará con un diagnóstico técnico de sus recursos geológicos, un inventario de sitios de interés, circuitos geoturísticos diseñados y una estrategia inicial para su promoción. El desafío será transformar ese conocimiento en una nueva herramienta de desarrollo que permita consolidar a la localidad como algo más que un punto de paso sobre la Ruta 40 y sumar una propuesta turística vinculada a la ciencia, el paisaje y la historia natural del sur chubutense.

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