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Chubut: el movimiento antiminero volvió a advertir sobre el avance de proyectos extractivos y cuestionó los acuerdos con Estados Unidos

Durante la tradicional movilización que cada día 4 de mes se realiza en Esquel, la Asamblea de Vecinos Autoconvocados por el No a la Mina difundió un documento en el que volvió a expresar su rechazo a la megaminería y advirtió sobre lo que considera una creciente presión para impulsar proyectos extractivos en Chubut. El texto también cuestiona las políticas del Gobierno nacional y provincial en materia de minerales críticos, uranio e inteligencia artificial.

Como ocurre desde hace más de dos décadas, vecinos volvieron a concentrarse este sábado en la plaza San Martín de Esquel para renovar su rechazo a la actividad minera metalífera. En ese marco, la Asamblea hizo público un documento en el que planteó su preocupación por el rumbo de las políticas vinculadas a los recursos naturales estratégicos y sostuvo que Chubut enfrenta un nuevo escenario de presión sobre sus bienes comunes.

El escrito señala que Argentina viene profundizando acuerdos con Estados Unidos en torno al desarrollo de minerales críticos, en un contexto de competencia global con China por el abastecimiento de insumos considerados esenciales para las nuevas tecnologías. Según la organización, el país quedaría relegado al rol de proveedor de materias primas, asumiendo los mayores costos ambientales y sociales de esa cadena productiva.

Entre los argumentos expuestos, el documento menciona el reciente ingreso de Argentina a la iniciativa PAX SILICA y otros acuerdos bilaterales vinculados al litio, la energía y la infraestructura tecnológica. Desde la Asamblea sostienen que estas decisiones comprometen la soberanía nacional y consolidan un modelo basado en la exportación de recursos naturales.

Uno de los principales ejes del pronunciamiento apunta a Chubut. Allí afirman que distintos informes internacionales sobre minerales estratégicos incluyen potenciales depósitos ubicados en las sierras de Tecka y Tepuel, donde —según recuerdan— existen estudios geológicos realizados desde comienzos de este siglo que identifican la presencia de elementos del grupo del platino y otros minerales metalíferos asociados.

El documento también hace referencia a la estrategia impulsada por el Gobierno nacional para fortalecer las exportaciones mineras, con especial énfasis en el uranio. Para la organización, ese planteo abre la puerta al desarrollo de proyectos como Cerro Solo y Laguna Salada, ubicados en territorio chubutense, aunque —afirman— se los presenta bajo la denominación geográfica de la Cuenca del Golfo San Jorge.

Otro de los cuestionamientos está dirigido a la participación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en futuros desarrollos vinculados al uranio. La Asamblea sostiene que existen antecedentes que justifican preocupación por los controles ambientales y cita distintos episodios ocurridos en el país relacionados con materiales radiactivos y plantas de procesamiento.

El texto también cuestiona el reciente acuerdo entre el Gobierno del Chubut e YPF por los pasivos ambientales derivados de décadas de explotación petrolera. Desde el espacio ambientalista consideran que ese convenio constituye un antecedente que favorece la impunidad frente a los daños ambientales acumulados.

Finalmente, el documento incorpora críticas al interés del Gobierno provincial por atraer inversiones vinculadas a centros de datos e inteligencia artificial. La Asamblea advierte que este tipo de infraestructura demanda elevados consumos de agua y energía, y menciona como ejemplo la experiencia de Quilicura, en Chile, donde aseguran que la expansión de centros de datos generó fuertes impactos sobre los recursos hídricos y el consumo eléctrico local.

El pronunciamiento concluye con un llamado a que las comunidades conozcan las implicancias de estos proyectos y puedan decidir sobre el modelo de desarrollo que desean para sus territorios. “Las comunidades deben conocer esta realidad que nos conduciría a un futuro que no queremos aceptar. Los pueblos tienen el derecho a elegir cómo vivir”, sostiene el documento, que cierra reafirmando la histórica consigna del movimiento: “Chubut ya decidió: No es No”.

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