A 50 años del golpe, un testimonio acusa a Patricia Bullrich de haber actuado como informante durante su detención
En la antesala de un nuevo 24 de marzo y en el marco de los 50 años del golpe de Estado, un testimonio volvió a generar fuerte impacto político al involucrar a la actual ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en hechos ocurridos durante la última dictadura militar.
Se trata del relato de Lucía Torres, ex presa política, quien aseguró haber compartido celda con Bullrich en la cárcel de Devoto y sostuvo que, con el paso de los años, llegó a la conclusión de que “era buchona”, es decir, que pasaba información a los militares.
Según su testimonio, durante el tiempo que estuvieron detenidas juntas, Bullrich le hacía preguntas insistentes sobre su situación dentro del penal, sus vínculos y cuestiones internas entre las detenidas. “Me preguntaba mucho”, recordó, señalando que en ese momento no le dio un significado especial a esas conversaciones.
Sin embargo, el sentido de esas preguntas cambió radicalmente tiempo después. Torres relató que fue trasladada a Córdoba, donde fue sometida a torturas, y que allí los interrogatorios giraban en torno a los mismos temas sobre los que Bullrich le había consultado previamente. “Me torturaron por las mismas cosas que ella me había preguntado”, afirmó.
Ese encadenamiento es el núcleo de la acusación. A partir de esa experiencia, sostuvo que llegó a una conclusión que la marcó con el tiempo: “Ahí entendí todo”.
El testimonio no surge en el vacío. Se inscribe en una reconstrucción personal de lo vivido en un contexto extremo, donde las condiciones de detención, la incomunicación y la violencia sistemática dificultaban comprender completamente lo que ocurría en el momento. En ese marco, muchas interpretaciones se elaboraron años después, a partir de la memoria y de la revisión de los hechos.
La propia Torres plantea su relato desde esa perspectiva: no como una denuncia judicial, sino como una lectura construida con el paso del tiempo sobre situaciones que, en su momento, no podía explicar.
El señalamiento hacia Bullrich se vuelve particularmente sensible por su trayectoria posterior. De haber formado parte de la militancia en los años 70, pasó a ocupar distintos roles dentro del Estado en democracia hasta convertirse en una de las figuras centrales de la política nacional, hoy al frente del Ministerio de Seguridad.
El contexto en el que aparece este testimonio no es menor. A medio siglo del golpe, el país vuelve a atravesar un momento de fuerte revisión histórica, donde emergen relatos de sobrevivientes que aportan nuevas miradas sobre lo ocurrido en centros de detención y cárceles durante el terrorismo de Estado.
Al mismo tiempo, también vuelve a quedar en evidencia una de las tensiones más profundas en la construcción de la memoria colectiva: la convivencia entre testimonios individuales, reconstrucciones subjetivas y la falta, en muchos casos, de pruebas documentales o resoluciones judiciales que permitan establecer responsabilidades de manera concluyente.
En ese terreno complejo, el relato de Torres reabre una discusión incómoda, que interpela no sólo el pasado de una figura política actual, sino también las zonas grises que todavía persisten en la historia reciente argentina.
Fuente: Página/12
