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“Estamos más para sacar gente que para una canasta navideña”, Loyaute

El Municipio de Río Mayo atraviesa una profunda crisis financiera marcada por atrasos en la coparticipación provincial, dificultades para pagar sueldos, proveedores y compromisos vigentes, y la necesidad de recurrir a un descubierto bancario para afrontar vencimientos inmediatos. En ese escenario, el intendente Gustavo Loyaute reconoció que la salida que hoy aparece como viable es reducir la cantidad de trabajadores becados, un esquema laboral precario que alcanza a unas 300 personas, que perciben alrededor de 110 mil pesos por quincena, lo que implicaría dejar a familias sin ese ingreso en un contexto económico crítico.

El Municipio de Río Mayo quedó esta semana en el centro de un escenario de crisis de caja, con impacto directo en trabajadores, proveedores y en el funcionamiento cotidiano del Estado local. La situación se da en un contexto de fuerte dependencia de los fondos provinciales y demoras en la llegada de recursos clave.

Ante ese cuadro, el Ejecutivo Municipal pidió al Concejo Deliberante autorización para recurrir a un descubierto financiero, a través de un acuerdo con el Banco del Chubut S.A., con el objetivo de poder afrontar el pago de salarios mientras se acumulan vencimientos inmediatos como el medio aguinaldo y los haberes de los primeros días de enero.

“Sí, se retrasó la coparticipación”, afirmó el intendente Gustavo Loyaute en una extensa entrevista brindada a FM Activa 94.5, al explicar el origen de las dificultades financieras que impactaron en la cadena de pagos del Municipio.

La situación se visibilizó a partir del reclamo de trabajadores becados, principalmente del área de Obras Públicas, por el atraso en el pago de la quincena y la falta de acreditación de horas extras correspondientes al mes de noviembre. Actualmente, el Municipio cuenta con alrededor de 300 trabajadores becados, uno de los sectores más vulnerables frente a cualquier demora en el ingreso de fondos.

Loyaute aclaró que el atraso en la quincena es de dos días, mientras que la deuda mayor corresponde a las horas extras de noviembre. “Lo que nosotros debemos a los chicos son las horas extras de noviembre y estamos atrasados dos días en la quincena”, precisó.

El intendente explicó que la realización de horas extras había sido advertida con anticipación ante la falta de previsibilidad financiera. “Eso ya se había hablado con ellos. Les dijimos que podía llegar a suceder esto y que era una opción hacerlas o no”, señaló, confirmando además que las horas extras fueron suspendidas.

Respecto a la retención de servicios adoptada por los becados, Loyaute consideró desproporcionada la medida frente al nivel de atraso. “Nos atrasamos dos días e hicieron la medida de fuerza. Tampoco es que nos atrasamos una semana o quince días”, expresó, aunque aclaró que cada trabajador “tendrá su mirada”.

En relación al origen estructural del problema, el intendente remarcó que el Municipio recauda muy pocos impuestos propios y depende casi en su totalidad de la coparticipación provincial. “Somos una de las municipalidades que menos recauda. Dependemos casi totalmente de la coparticipación de la Provincia”, explicó.

Si bien indicó que los fondos continúan ingresando, una demora puntual tuvo efecto inmediato. “Los fondos siguen bajando, siguen bajando las regalías, pero vimos un atraso de una semana en una de las coparticipaciones y eso nos complicó el pago de los sueldos. Terminamos de pagarlos recién ahora”, afirmó.

Loyaute también destacó una decisión política respecto al orden de pago. “La planta política fue la última en cobrar. Pagamos todos primero y fuimos los últimos en cobrar”, sostuvo, e invitó a corroborarlo con los propios concejales.

La fragilidad financiera se profundiza ante los compromisos inmediatos: el pago del medio aguinaldo al personal de planta, los haberes mensuales, el atraso en el pago a proveedores, incluidos pequeños comercios locales, y el incumplimiento de acuerdos judiciales y comodatos vigentes, lo que expone al Municipio a nuevos reclamos legales y administrativos.

“Tenemos que pedirle disculpas a los proveedores. Sabemos que hay muchos proveedores chicos que dependen de la Municipalidad”, reconoció el intendente.

En cuanto a los plazos, Loyaute aseguró que la quincena será abonada este viernes, cuando ingrese una nueva coparticipación. “Desde Provincia ya nos garantizaron que el dinero va a ingresar”, afirmó.

El intendente explicó que el Municipio recibe cuatro coparticipaciones mensuales, aunque advirtió que los montos vienen en baja. “La coparticipación depende mucho del consumo y se está reduciendo la parte de regalías”, señaló, vinculando la situación con la salida de YPF de Chubut, que “complicó muchísimo todo”.

La definición sobre el pedido de descubierto financiero se resolverá hoy jueves, durante una sesión extraordinaria del Honorable Concejo Deliberante, donde el Ejecutivo necesita reunir el voto de los dos tercios del cuerpo, tal como lo exige la Ley de Corporaciones Municipales. La votación obliga al oficialismo a construir acuerdos políticos más allá de su propio bloque, en un escenario donde no está garantizado de antemano el acompañamiento de todas las fuerzas.

Paralelamente, el intendente permanece en Rawson desde el último martes, realizando distintas gestiones ante organismos provinciales. En ese contexto, espera la reunión prevista para este viernes con el gobernador Ignacio Torres y otros intendentes, donde se analizará la situación financiera de los municipios y la posibilidad de acceder a algún tipo de asistencia extraordinaria, como un Aporte del Tesoro Provincial (ATP), que permita afrontar la seguidilla de vencimientos.

Uno de los puntos más sensibles de la entrevista fue la estructura laboral del Municipio. “Por sentido común, cualquiera se asombra cuando escucha el número de becados que tenemos. Es mucho. Y si tenemos que garantizar las becas, vamos a tener que reducir el número”, advirtió Loyaute, confirmando que hoy el Municipio cuenta con alrededor de 300 trabajadores becados.

Si bien aclaró que hay áreas donde no se puede reducir personal, como el hogar de adultos mayores, el jardín maternal o el gimnasio, anticipó que otras dependencias deberán ser revisadas. “No hay un número definido. Cuando vuelva me sentaré con el equipo económico y la contadora para ver la proyección y en base a eso tomar decisiones”, indicó.

Finalmente, al ser consultado sobre la posibilidad de repetir la canasta o bono navideño, el intendente fue contundente:

“El año pasado tuvimos la canasta, para todos. Este año estamos complicados, complicados. Veremos cómo nos va el viernes con la reunión y qué novedades tiene el gobernador. Pero por el momento estamos muy complicados. Estamos, como te decía al inicio del año, más para sacar gente que para una canasta navideña”.

Con este escenario sobre la mesa, el panorama que queda expuesto es el de una gestión a la que los números no le alcanzan. Sin una política tributaria clara que fortalezca los ingresos propios, y más allá de un incremento del 30% en los impuestos, el Ejecutivo no ha anunciado hasta el momento lineamientos públicos precisos sobre cómo recomponer la recaudación municipal. Al mismo tiempo, el debate del nuevo presupuesto, uno de los ejes centrales del cierre de año, avanza sin definiciones abiertas y con discusiones que se desarrollan en un ámbito cerrado, sin que se conozcan aún cuáles serán las políticas públicas que se incorporarán en el ejercicio próximo.

Así, la crisis financiera expuesta no remite únicamente a una coyuntura atravesada por atrasos en la coparticipación provincial, sino también a la ausencia de un horizonte fiscal definido, en un Municipio que enfrenta vencimientos inmediatos, una estructura laboral tensionada y decisiones de alto impacto social aún sin un marco presupuestario explícito.

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