Hospital de Lago Puelo: trabajadores de salud endurecen el reclamo y convocan a una asamblea con todos los sectores públicos
La retención de servicios por tres días expuso un cuadro más profundo: salarios bajos, falta de insumos, problemas edilicios y un sistema que —según el propio personal— ya no logra sostener la demanda. Convocan a una asamblea abierta junto a educación, gremios y jubilados.
El conflicto en el hospital de Lago Puelo entró en una nueva etapa. Tras anunciar una retención de servicios por tres días, trabajadores y trabajadoras decidieron avanzar con una convocatoria abierta que busca ampliar el reclamo y sumar a otros sectores de la administración pública.
Después de una asamblea interna, una de las trabajadoras, identificada como Paola, puso en palabras lo que describen como un deterioro sostenido del sistema. Señaló que los reclamos no se limitan a lo salarial, sino que abarcan también el estado edilicio del hospital, la falta de insumos, la presión de la demanda y la escasez de recursos humanos. “Es un conjunto de problemas que se vienen acumulando”, resumió.
El punto salarial aparece como uno de los ejes más sensibles. “Los sueldos son totalmente bajísimos, la estamos peleando día a día, hay muchos compañeros que no llegamos a fin de mes”, afirmó, en una descripción que conecta el conflicto local con una situación más amplia dentro del empleo público provincial.
Esa lectura se repite cuando el reclamo se amplía. “Ya llega un punto que a nivel provincial no da para más. Lo que pasa en educación pasa en toda la administración pública”, advirtió, marcando un escenario que excede al sistema de salud.
La estrategia ahora apunta a construir volumen político y social. El personal convocó a una asamblea abierta para el miércoles a las 11:30 en la puerta del hospital, con invitación a docentes, gremios, otros sectores estatales y también a jubilados. La referencia no es casual: buscan articular con quienes vienen sosteniendo las movilizaciones semanales para unificar reclamos.
En paralelo, durante la asamblea se detallaron dificultades concretas en el funcionamiento del sistema. Denunciaron que no se están cubriendo estudios de mayor complejidad ni traslados fuera de los circuitos habituales, lo que impacta directamente en pacientes que requieren derivaciones. A eso se suma el deterioro en la cobertura de obras sociales, con demoras y falencias que terminan recayendo sobre el hospital público.
El diagnóstico interno es directo: un establecimiento desfinanciado que intenta absorber una demanda creciente con menos recursos. En ese contexto, también señalaron recortes en la disponibilidad de medicamentos, tanto en cantidad como en variedad, vinculados al programa Remediar, aunque aclararon que no hubo una comunicación oficial de suspensión.
La falta de insumos ya obligó a tomar decisiones restrictivas. Según explicaron, el hospital dejó de realizar análisis de laboratorio a afiliados de SEROS y PAMI para priorizar a quienes no cuentan con cobertura. La medida grafica el nivel de tensión operativa: administrar escasez para sostener lo básico.
Otro punto que generó expectativas —y ahora también aclaraciones— es la ampliación edilicia del hospital. Desde el personal marcaron que las obras no implican la incorporación de nuevos servicios. No habrá cirugías ni partos: la intervención apunta a ampliar la capacidad de internación y mejorar áreas administrativas. Incluso señalaron que todavía falta equipamiento y mobiliario para completar esas mejoras.
En ese marco, el hospital arrastra además antecedentes recientes de dificultades operativas, con limitaciones en la atención por problemas técnicos y reorganización de servicios, lo que profundiza la percepción de fragilidad del sistema.
Pese al endurecimiento del conflicto, desde el personal remarcaron que la atención continuará. La medida adoptada es una retención de servicios y no un paro total, por lo que se garantizará la asistencia, aunque con las limitaciones propias de un esquema en conflicto.
La convocatoria del miércoles aparece, en ese contexto, como un punto de inflexión: o el reclamo logra escalar hacia una articulación más amplia dentro del Estado provincial, o quedará encapsulado en un conflicto sectorial que, por ahora, no encuentra respuestas.
