Junta Electoral: Camarda intenta unificar dos alianzas mientras Despierta Chubut concentra los tres votos más cercanos a su conducción
El pedido del presidente del Concejo para que Juntos por el Cambio y Despierta Chubut acuerden una sola representación coincide con la posición de Claudia Torres, Eloy Dorado y Lucas Gognat, el sector que permaneció más cerca de su conducción mientras Nathalia Rúa y Ana Reyes comenzaron a cuestionar decisiones del Ejecutivo. El PJ, en cambio, reformuló su propia presentación y separó las dos alianzas que conviven dentro del bloque. La discusión llega cuando Balochi necesita avanzar con modificaciones presupuestarias, arrastra pedidos de informes sin respuestas completas y deberá volver a conseguir votos para el Presupuesto y la Impositiva 2027.
La disputa por la Junta Electoral Municipal terminó mostrando un problema político bastante más amplio para el gobierno de Sebastián Balochi y para Rubén Alberto Camarda dentro del Concejo Deliberante. El esquema que acompañó al presidente cuando asumió la conducción ya no funciona de la misma manera: Nathalia Rúa y Ana Reyes vienen diferenciándose de decisiones del Ejecutivo y en votaciones recientes coincidieron con Alternativa Vecinal y La Libertad Avanza hasta conformar mayorías circunstanciales de seis concejales.
Una de esas votaciones ocurrió durante el intento de tratar sobre tablas el proyecto que cuestionó el procedimiento utilizado por Balochi para vetar tres ordenanzas. Paola Aguiar, César Cuffoni, Martín Fernández, Micaela Quiroga, Nathalia Rúa y Ana Reyes votaron afirmativamente; Claudia Torres, Eloy Dorado y Lucas Gognat lo hicieron en contra y Camarda se abstuvo. El resultado fue 6 a 3, con el presidente apartado de la definición.
Ese resultado no convierte a los seis concejales en un nuevo bloque ni permite anticipar cómo votarán en todos los expedientes. Sí dejó expuesto el reordenamiento del cuerpo: cuando Rúa y Reyes se alejaron de la posición del Ejecutivo, Torres, Dorado y Gognat quedaron como el núcleo de tres bancas que con mayor regularidad continuó acompañando posiciones cercanas a la conducción de Camarda. Son los mismos tres concejales que ahora impulsan una fórmula para reunir bajo una sola representación a Juntos por el Cambio y Despierta Chubut dentro de la Junta Electoral.
Gognat reformuló su propuesta cuando apareció Juntos por el Cambio
Despierta Chubut había demorado la presentación de sus representantes hasta que el Concejo le otorgó 48 horas para hacerlo. Lucas Gognat comunicó entonces su titularidad acompañado por María de los Ángeles Valenzuela como suplente. La propuesta correspondía a Despierta Chubut, alianza surgida de la elección municipal de 2025.
El escenario cambió cuando Lucrecia Alonso reclamó una representación propia por Juntos por el Cambio, alianza que participó de la elección de 2023 y de la cual todavía existen representantes surgidos de aquel proceso dentro del actual Concejo. El planteo obligó a distinguir el bloque político en el que hoy actúan determinados concejales de la alianza electoral mediante la cual llegaron a sus bancas.
Después de esa presentación, Gognat modificó su propuesta. Sacó a Valenzuela, incorporó como suplente a Eloy Dorado —cuya banca proviene precisamente de Juntos por el Cambio— y mantuvo para sí la titularidad, extendiendo la misma fórmula a las dos alianzas. Así consiguió incluir las dos procedencias electorales dentro de una única nómina, pero reservando el lugar titular para el concejal surgido de Despierta Chubut en 2025.
La diferencia tiene un efecto concreto. Dorado, como suplente, no participa simultáneamente con Gognat y sólo puede intervenir cuando el titular se encuentra ausente, impedido, recusado o deja el lugar. La alianza de 2023 aparece de ese modo incorporada a la fórmula, pero no obtiene la representación independiente con voz y voto que reclama el sector encabezado por Alonso.
Camarda quedó frente a las dos propuestas y eligió pedir una unificación. Consideró inicialmente que los presentantes pertenecerían a un mismo espacio político y solicitó que Juntos por el Cambio y Despierta Chubut acordaran una presentación común. La salida coincide con el esquema impulsado por Torres, Dorado y Gognat: mientras no exista otra resolución, la representación separada reclamada por Alonso permanece sin reconocimiento.
Para las alianzas del PJ se aplicó otro criterio
El recorrido dentro del justicialismo fue exactamente inverso. El PJ había comenzado con una representación acordada alrededor de Ana Reyes. Cuando la discusión sobre el artículo 205 de la Carta Orgánica dejó expuesta la existencia de diferentes alianzas dentro de los bloques actuales, revisó aquella decisión y presentó dos fórmulas.
Rubén Alberto Camarda quedó propuesto como titular por Arriba Chubut y Ana Reyes por Frente Unidos Podemos, cada uno acompañado por su respectivo suplente. Para las alianzas que conviven dentro del justicialismo se terminó utilizando, entonces, una representación diferenciada; frente a Juntos por el Cambio y Despierta Chubut, Camarda pidió que se unifiquen.
La contradicción deberá ser resuelta por el Concejo. El artículo 205 establece la participación de un concejal titular o suplente por cada partido político o alianza electoral que integre el cuerpo. Juntos por el Cambio sostiene que esa redacción le reconoce un lugar independiente de Despierta Chubut y reclama que, si se pretende aplicar otro criterio, se explique jurídicamente por qué.
De la Auditoría frenada al “chico de los mandados”
La cercanía entre posiciones de Despierta Chubut y el Ejecutivo tuvo un antecedente concreto el 11 de junio, cuando llegó al recinto el proyecto para crear la Auditoría Municipal, organismo previsto para controlar la ejecución presupuestaria, la legalidad del gasto y la administración financiera y patrimonial del Municipio.
La iniciativa tenía dictamen favorable y unánime de la Comisión de Legislación. Los cinco integrantes habían firmado el despacho, incluido Gognat como presidente, y el proyecto estaba en condiciones de avanzar. Después aparecieron observaciones provenientes del Ejecutivo y el propio concejal reconoció durante la sesión que había conversado con un representante del gobierno municipal y decidido contemplar esos planteos. El expediente volvió a comisión y, casi cuatro meses después, todavía no regresó al recinto.
El proyecto ni siquiera llegó a convertirse en ordenanza. Balochi no tuvo que recurrir posteriormente a la facultad de veto: un expediente que había terminado con acuerdo unánime su recorrido en comisión volvió a quedar detenido después de la intervención del Ejecutivo.
Dos meses después, Ana Reyes apuntó contra Gognat durante otra discusión. Al cuestionar el origen de pedidos impulsados por el concejal, puso en duda que fueran enteramente una iniciativa propia y lanzó una frase que quedó registrada en el recinto: “capaz que últimamente lo están usando como el chico de los mandados”.
La expresión tiene también un detrás de escena. Fuentes del propio Concejo señalan que durante algunas sesiones el viceintendente Emanuel Venter Jenks, presente habitualmente en el recinto, mantiene contacto con Gognat mediante mensajes y señas mientras se desarrolla el debate. Según describen, después de esos intercambios el concejal interviene en varias oportunidades con planteos coincidentes con posiciones del Ejecutivo. Es una dinámica que no siempre queda registrada por las cámaras de la transmisión oficial y que, puertas adentro, algunos concejales vienen observando desde hace tiempo.
En ese marco se entiende mejor la expresión utilizada públicamente por Reyes. El antecedente de la Auditoría agregó además un elemento concreto a esa discusión: Gognat había firmado como presidente de Legislación el dictamen favorable para crear el organismo de control, pero después de recibir las observaciones del Ejecutivo decidió contemplarlas y el proyecto regresó a comisión. Desde el 11 de junio continúa sin volver al recinto.
La Junta Electoral encuentra ahora nuevamente a los mismos actores. Gognat reformuló su primera presentación cuando Juntos por el Cambio reclamó un lugar propio, Torres y Dorado acompañaron la nueva fórmula y Camarda terminó pidiendo que las alianzas de 2023 y 2025 unifiquen sus propuestas, mientras dentro del PJ se siguió el camino contrario y se presentaron representantes diferentes.
Camarda llega a la discusión presupuestaria sin mayoría propia
La importancia de esos tres votos excede la Junta Electoral. Como presidente, Camarda conduce las sesiones, organiza el debate y pone las mociones a consideración, pero necesita concejales que desde sus bancas impulsen posiciones, sostengan discusiones y aporten los votos necesarios para convertirlas en decisiones del cuerpo.
Hasta hace algunos meses ese trabajo podía apoyarse también en el propio justicialismo. Rúa y Reyes comenzaron después a diferenciarse de Balochi y dejaron de funcionar como acompañamiento previsible del Ejecutivo. En varias discusiones terminaron coincidiendo con Alternativa Vecinal y La Libertad Avanza, mientras Camarda eligió abstenerse.
Torres, Dorado y Gognat pasaron a ocupar un lugar diferente dentro de ese escenario. Formalmente pertenecen a Despierta Chubut y no al oficialismo municipal, pero son el grupo de tres concejales que con mayor frecuencia quedó sosteniendo posiciones coincidentes con el Ejecutivo o con la conducción de Camarda cuando las otras dos bancas justicialistas tomaron distancia.
La situación se vuelve más sensible por los expedientes que vienen. Antes del próximo presupuesto, el Ejecutivo necesita avanzar con modificaciones, ampliaciones y reasignaciones de partidas del ejercicio vigente, construido sobre un presupuesto prorrogado. Esas solicitudes llegan a un Concejo que durante el año acumuló pedidos de informes sobre ejecución presupuestaria, gastos, contrataciones y utilización de recursos.
Parte de las respuestas llegó con demoras y algunas contestaciones provocaron nuevos requerimientos porque los concejales entendieron que la documentación remitida no respondía concretamente todo lo solicitado. Desde el Ejecutivo se cuestionó, a su vez, la acumulación de pedidos bajo el argumento de que responderlos demanda tiempo y recursos administrativos y termina afectando el funcionamiento habitual de las áreas.
Ahí empieza a formarse un cuello de botella. El gobierno necesita que los mismos concejales que reclaman conocer cómo fueron utilizados determinados recursos autoricen ahora modificaciones sobre las partidas vigentes. Detrás aparecen el Presupuesto 2027 y la nueva ordenanza impositiva, dos herramientas para las que Balochi deberá nuevamente construir una mayoría.
Camarda llegará a esa negociación sin poder contar automáticamente con las otras dos bancas de su partido. Rúa y Reyes ya demostraron que pueden acompañar a otros sectores y conformar una mayoría de seis. Alternativa Vecinal conserva tres concejales y La Libertad Avanza completa un cuerpo donde ninguna fuerza puede resolver por sí sola las discusiones centrales.
Ese es el tablero sobre el que Camarda pidió unificar las representaciones de Juntos por el Cambio y Despierta Chubut. Para el PJ se terminaron reconociendo dos alianzas en las presentaciones; para el sector que reúne a los tres concejales más próximos a su conducción, la Presidencia impulsa una propuesta común.
No hay elementos que permitan afirmar que Torres, Dorado o Gognat hayan condicionado expresamente su acompañamiento a lo que ocurra con la Junta Electoral. Las votaciones sí muestran el costo político que tendría para Camarda romper ese vínculo justo cuando perdió previsibilidad sobre los votos de su propio partido, continúan abiertos pedidos de información, el Ejecutivo necesita modificar partidas y se aproxima la discusión sobre las cuentas municipales de 2027.
La resolución de la Junta será una primera prueba de ese equilibrio. Después vendrán las discusiones presupuestarias, donde Camarda podrá ordenar el debate desde la Presidencia, pero necesitará concejales que defiendan posiciones y votos que las conviertan en decisiones. Hoy, dentro de ese tablero, Torres, Dorado y Gognat ocupan un espacio que el oficialismo ya no tiene asegurado entre sus propias bancas.
