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Balochi no descartó sumarse a Despierta Chubut: “Si me quieren echar, que me echen”

El intendente de Sarmiento confirmó que seguirá recorriendo Chubut y dejó abierta su continuidad política más allá de 2027. “¿Por qué tengo que negar la buena relación que tengo con Torres?”, planteó; calificó como “muy atractiva” una eventual construcción con sectores afines al gobernador y admitió que “puede ser una posibilidad”. Ante las consecuencias que podría tener dentro del PJ fue más lejos: “Si me quieren echar, que me echen”. En medio de sus críticas al peronismo, hizo una excepción con Dante Bowen y respaldó a Emanuel Venter Jenks para sucederlo en la Intendencia.

Sebastián Balochi todavía no dijo dónde jugará políticamente en 2027, pero en una extensa entrevista con Rodrigo Mansilla, en el programa “Alguien tiene que querer”, dejó suficientes definiciones para empezar a ordenar el escenario. Defendió abiertamente su relación con Ignacio Torres, confirmó que ya comenzó a recorrer Chubut, reconoció que mantiene aspiraciones provinciales, cuestionó con dureza el presente del Partido Justicialista y, cuando apareció la posibilidad concreta de confluir con Despierta Chubut, eligió mantener esa puerta abierta.

La relación con Torres ocupó buena parte de la conversación. Balochi recordó las críticas que recibió después de las elecciones de 2023, cuando el actual gobernador consiguió imponerse en Sarmiento mientras él retenía la Intendencia por el peronismo. “Torres ganó en Sarmiento y salieron a los dos días a decir que yo había laburado para Torres. Y yo a Torres lo conocí ahora”, sostuvo. La frase quedó planteada en esos términos por el propio intendente, que inmediatamente pasó a defender el vínculo que mantiene actualmente con el mandatario provincial.

“¿Por qué tengo que negar la buena relación que tengo con Torres o las coincidencias que tengo con Torres si eso es bueno para los chubutenses?”, preguntó. Balochi utilizó las respuestas obtenidas para Sarmiento como argumento para explicar esa valoración y mencionó las decisiones provinciales para financiar las obras de agua y energía reclamadas por la localidad. “El gobernador ha cumplido con su palabra”, afirmó. En su razonamiento, esos resultados justifican una relación que ya no intenta esconder detrás de la formalidad institucional.

Pero el reconocimiento a Torres fue más allá de las gestiones realizadas desde la Municipalidad. Mansilla le preguntó qué estaba encontrando durante las recorridas que comenzó a realizar fuera de Sarmiento y cuál era la respuesta que recibía. Balochi volvió a colocar en el centro a la administración provincial: “Veo que la gente comienza a tener más expectativa en relación a lo provincial, empieza a sentir verdaderamente como que algo está cambiando en forma positiva y eso los entusiasma a seguir en este camino”.

Se trata de la percepción que el propio Balochi asegura recoger en sus recorridas, pero políticamente la definición adquiere otro peso porque aparece mientras empieza a discutir su futuro y admite la posibilidad de terminar compartiendo una construcción con Torres. No sólo reivindica personalmente la relación con el gobernador: también sostiene que encuentra fuera de Sarmiento una valoración positiva sobre el rumbo de la gestión provincial.

Balochi confirmó que ya empezó a moverse por otras localidades. “Yo tengo esa vocación”, respondió cuando Mansilla retomó aquellas declaraciones anteriores en las que había anticipado que recorrería Chubut. Contó que acababa de finalizar una serie de reuniones fuera de Sarmiento y explicó que pretende trabajar sobre “una agenda común de todos los chubutenses”, tratando de separar inicialmente ese recorrido de una candidatura concreta.

La separación, sin embargo, tiene límites. Cuando volvió a aparecer la pregunta por sus aspiraciones, Balochi tampoco las negó. Recordó que anteriormente le habían preguntado si le gustaría ser gobernador y respondió: “Por supuesto, cualquier persona que está en un cargo ejecutivo sueña con estar”. Después moderó aquella definición: “Obviamente que a futuro no digo que no existen aspiraciones, pero eso no es lo más importante”.

Su mandato al frente de Sarmiento termina en diciembre de 2027 y Balochi no habla como un dirigente que esté preparando su retiro. Todo lo contrario. Dice que seguirá caminando la provincia, manteniendo reuniones y participando de una discusión política que pretende llevar más allá de los límites de Sarmiento. Lo que todavía no revela es qué lugar buscará cuando llegue el momento de cerrar las listas.

Puertas adentro de la política aparecen distintas especulaciones alrededor de ese futuro. Una de ellas lo ubica buscando una banca en la Legislatura provincial como continuidad después de dejar la Intendencia. Balochi no confirmó esa candidatura ni dijo tener un acuerdo por un lugar en ninguna lista. También llegó a reconocer aspiraciones a la Gobernación. Lo concreto, a partir de sus propias declaraciones, es que pretende continuar participando de la política provincial y que mantiene abiertas distintas alternativas.

La otra incógnita es el espacio desde el cual intentará hacerlo. Balochi conserva su identidad peronista, pero al mismo tiempo profundiza su acercamiento político a Torres. Y en esta entrevista avanzó un casillero más cuando Mansilla puso directamente sobre la mesa la posibilidad de confluir con Despierta Chubut.

“Si eso es posible uniéndonos con los que pensemos similar o tengamos alguna idea en común, obviamente que me suena muy atractivo y puede ser una posibilidad”, respondió Balochi. No anunció un pase ni confirmó una negociación electoral cerrada, pero tampoco utilizó su pertenencia al PJ como argumento para descartar el espacio que conduce el gobernador.

La elección de las palabras tampoco fue menor. Balochi habló de “unirnos”, calificó la posibilidad como “muy atractiva” y admitió que puede convertirse en una alternativa. Es bastante más que reconocer una relación institucional entre un intendente y un gobernador, aunque todavía esté lejos de constituir el anuncio formal de una incorporación a Despierta Chubut.

Cuando apareció el costo que semejante movimiento podría tener dentro del justicialismo, dejó otra de las frases políticas de la entrevista: “Si me quieren echar, que me echen, pero no es una decisión que tenga tomada”. La segunda parte de la respuesta pone el límite: Balochi reconoce que evalúa distintos caminos, pero sostiene que todavía no resolvió por cuál transitará.

También separó una eventual decisión electoral de su identidad partidaria. “No voy a dejar nunca de ser peronista, independientemente de con quién me reúna o con quién decida apoyar o en el espacio en el que decida participar”, afirmó. Su planteo permite una combinación particular: reivindicar su pertenencia al peronismo y, al mismo tiempo, reservarse el derecho de competir o acompañar una construcción por fuera de su estructura.

Para justificar esa libertad volvió sobre el presente del PJ. Balochi cuestionó una política dominada, según su mirada, por candidaturas, enfrentamientos y descalificaciones personales. “La política se ha convertido más en cuestiones personales, de discusiones y de calificaciones personales, que en la agenda real que tiene el ciudadano de esta provincia”, sostuvo.

Mansilla fue entonces más directo y le preguntó si dentro del propio peronismo observaba dirigentes concentrados en estar en contra de otros para que les fuera mal. Balochi no esquivó la pregunta: “Pero por supuesto”. Y fue inmediatamente después de esa respuesta cuando hizo una salvedad que, dentro de semejante crítica, adquiere particular relevancia.

“Más allá de algunas salvedades, como en el caso de Dante, que me parece un exponente de la política, un tipo joven, un tipo que le ha metido, que tiene una visión de lo que quiere. Bueno, pero yo creo que el resto tiene mucho para repensar”, afirmó sobre Dante Bowen. Fue el único dirigente al que individualizó favorablemente cuando estaba cuestionando al resto del peronismo.

Balochi no dijo que comparta la estrategia electoral de Bowen ni lo incorporó a una eventual construcción propia. Lo que hizo fue exceptuarlo expresamente de una crítica mucho más amplia hacia el PJ. Después de mencionarlo, volvió inmediatamente sobre el estado del partido: “El peronismo está en una crisis, que lo digo como militante y como dirigente, está en una crisis que nadie quiere tomar nota”.

La autocrítica que reclama tampoco debería limitarse, según sostuvo, a cambiar nombres. “Los cambios tienen que darse desde adentro, no pueden ser maquillaje”, afirmó. Para explicar esa posición recurrió a su propia historia electoral y recordó la derrota que sufrió en 2015: “Yo perdí una elección en el 2015 por 26 votos y hubiese sido lo mismo que la hubiese perdido por mil”.

“El problema no fue perder, el problema es que uno tenía todas las condiciones para ganarla por mil”, agregó. Desde esa experiencia trasladó el análisis al escenario provincial y apuntó directamente hacia su propio partido: “El PJ viene de una derrota electoral muy dura y de muchas elecciones perdiéndolas. Entonces no podemos buscar a los culpables afuera”.

Ese diagnóstico es también el que Balochi utiliza para discutir con quienes cuestionan su acercamiento a Torres. “Uno tiene que ser genuino y terminar con esto de si estás con uno estás en contra del otro porque lo único que ha hecho es llenar de rencor a los espacios políticos”, expresó. Para el intendente, las coincidencias con el gobernador no deberían transformarse automáticamente en una acusación de deslealtad partidaria.

Mientras mantiene deliberadamente abierto su futuro provincial, Balochi fue mucho más concreto sobre Sarmiento. Emanuel Venter Jenks ya manifestó su intención de competir por la Intendencia en 2027 y el jefe comunal aseguró que contará con su respaldo. “Obviamente eso de nuestra parte y como proyecto político merece todo el acompañamiento”, afirmó.

Balochi repasó el recorrido de su viceintendente y sostuvo que debe tener libertad para construir su propia propuesta. “Él tiene que hacer su camino, nosotros acompañarlo para que Sarmiento siga creciendo”, señaló. También dijo que pretende ayudar a generar las condiciones para ese proyecto “pero no con condicionamientos”, de manera que Venter Jenks pueda desarrollar la propuesta que considere adecuada para la ciudad.

La definición empieza a separar los caminos. Venter Jenks mira hacia la Intendencia y Balochi coloca cada vez con mayor claridad su futuro en el escenario provincial. Esa distribución no permite saber todavía qué candidatura buscará el actual jefe comunal, pero sí explica por qué sus recorridas, sus reuniones y su relación con Torres empiezan a ser observadas bajo una lógica electoral.

Mansilla terminó poniéndolo frente a esa situación inmediatamente después de escuchar el respaldo a Venter Jenks. “¿Y Balochi?”, preguntó. El intendente respondió hablando de sí mismo en tercera persona: “Balochi va a seguir caminando y va a seguir tratando de aportar, obviamente en una agenda común, no en una agenda sectaria de un grupo de dirigentes que lo único que hace es estar en contra de otro para que le vaya mal”.

Ahí está probablemente la frase que mejor ordena su estrategia actual. Balochi deja públicamente la sucesión municipal en manos de Venter Jenks y se reserva para sí un recorrido provincial. No dice qué cargo buscará ni bajo qué sello. Dentro del peronismo conserva su pertenencia, aunque cuestiona severamente a buena parte de su dirigencia y salva expresamente a Bowen. Fuera del PJ, fortalece su relación con Torres y admite que una construcción conjunta puede resultarle atractiva.

Una eventual candidatura a diputado provincial aparece dentro de las especulaciones que rodean esa búsqueda de continuidad, pero hasta ahora no existe una confirmación de Balochi que permita presentarla como un acuerdo. Lo mismo ocurre con Despierta Chubut: hay acercamiento, coincidencias y una posibilidad reconocida por el propio intendente, pero todavía no un pase anunciado.

Lo que sí cambió es el terreno sobre el que se discute esa posibilidad. Ya no son solamente terceros interpretando fotografías, reuniones o gestos. Esta vez fue el propio Balochi quien, ante la pregunta concreta, dijo que confluir con sectores con los que comparta ideas le resulta “muy atractivo” y que “puede ser una posibilidad”. Al mismo tiempo elogió decisiones de Torres y aseguró que en sus recorridas encuentra gente que siente que “algo está cambiando en forma positiva” en la provincia.

A poco más de un año de terminar su mandato, Balochi busca conservar margen para definir dónde continuará. Puede negociar dentro de un peronismo al que todavía dice pertenecer y también conversar con un oficialismo provincial con el que reconoce coincidencias cada vez más explícitas. El lugar final todavía no está resuelto.

Pero cuando Mansilla llevó la conversación al costo que podría pagar dentro del PJ si finalmente cruza esa puerta, Balochi dejó una respuesta difícil de relativizar y que probablemente siga resonando puertas adentro del partido: “Si me quieren echar, que me echen”.

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